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La distinción de pecado mortal y venial – Gisbertus Voetius

En el presente artículo ilustraré algunas cuestiones formuladas por Gisbertus Voetius (1589-1676) sobre la distinción de pecado mortal y venial1Véase los artículos anteriores sobre la distinción: Introducción; Ursino; Turrentini., cuestiones que formaban parte de las disputas de los estudiantes de teología en la Universidad de Utrech, y que fueron predominantes en el periodo de la alta ortodoxia reformada. Estas, por un lado, nos sirven para dilucidar lo que estaba en la mente de los ortodoxos reformados al abordar la cuestión y, por otro lado, nos permite recuperar ricos matices y formas de pensar que nos sirven para familiarizarnos con la voluntad de nuestro Dios sobre estas cosas.

En primer lugar, quiero hacer mención de que Voetius en esta cuestión presenta una gran cantidad de preguntas (muy probablemente tomadas de sus adversarios) que él califica como absurdas, ineptas y curiosas. Sin embargo, estas deben leerse como calificaciones descriptivas. En cualquier caso, antes de esto él había ofrecido seis (6) preguntas y respuestas relevantes para las disputas y la formación del estudiante de teología, las cuales son las siguientes:

«¿Son los pecados por un lado mortal y por otro venial en su naturaleza? Negamos.
¿Hay alguna causa por la que un pecado sea venial? Negamos.
¿Son ambos pecados (mortal y venial) contrarios a la ley? Cuestión absurda.
¿Esta distinción papista se puede deducir de los Padres de la Iglesia? Negamos.
¿Son veniales todos los pecados de los fieles en Cristo?
¿Hay algún sentido sano (fuera del papista) en el que se pueda decir que hay pecados de los fieles que son por un lado mortales y por otro veniales? Afirmamos»2Syllabus problematum theologicorum, (Aegidiius Roman: Utrecht, 1643), p. 238..

Observemos que en la primera pregunta se niega la distinción por completo. Esta negación era habitual en contra de los romanistas, quienes expresaban la distinción según el enfoque por naturaleza; pero muy al contrario expresa la sagrada escritura que en su naturaleza general «el salario del pecado es la muerte»3Romanos 6, 23. En la segunda pregunta, se niega cualquier causa externa o de deliberación por la cual se pueda expresar que por naturaleza un pecado es venial. La tercera pregunta es absurda, dado que debería resultar obvio que pecar es pecar contra Dios y su ley; no obstante, lamentablemente algunos romanistas avanzaron la idea de que el pecado venial estaba más del lado de la ley que en contra de ella, por lo que debieron confesar con fuerza «cuando pequen contra ti»41 Reyes 8, 46a. y «amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza»5Mateo 22, 37.. En la cuarta pregunta se niega que se recoja la distinción de los Padres de la Iglesia. Aunado que, por lo menos, Agustín fue respaldado y usado a favor de la causa reformada en este tópico. La quinta pregunta se refiere al expresar de que por accidente6cf. Romanos 8, 1. los pecados de los fieles son veniales. Aunque esto es cierto, en el sentido de distinguir conforme al evento, sin embargo, esto es muy general; por lo que llegamos la sexta pregunta que permite un sentido sano y reformado de la distinción donde propiamente podamos hablar de pecado mortal por un lado y venial por otro; es decir, un sentido enfocado en distinguir de acuerdo con la materia y el efecto del pecado.

En conclusión, esto era parte de la formación de los estudiantes de teología. Estas eran preguntas y respuestas para disputas en la escuelas, academias, seminarios y universidades, y estas nos aportan una descripción de lo que estaba en sus mentes a la hora de los encuentros polémicos contra romanistas, así como también nos otorgan un equilibrio en medio de una época donde se acostumbra a adoptar el lenguaje polemista, pero no las distinciones y los matices que son necesarios para hablar con la sabiduría exigida a quienes sirven a la Iglesia de Dios con las letras y palabras.

Notas:

  1. Véase los artículos anteriores sobre la distinción: Introducción; Ursino y Turretini.
  2. Syllabus problematum theologicorum, (Aegidiius Roman: Utrecht, 1643), p. 238.
  3. Romanos 6, 23.
  4. 1 Reyes 8, 46a.
  5. Mateo 22, 37.
  6. cf. Romanos 8, 1.

Estudiante de teología y fundador/administrador de Agustinismo Protestante. Lcdo. en Gerencia de Recursos Humanos, profesión que aún desempeña. Ministro de la comunidad católica reformada ICCRV (Maracaibo, Venezuela).

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