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Cristo puede ser pintado – Girolamo Zanchi

Imagen del artículo: mosaico en la fachada de la Basílica de San Frediano (Lucca, Italia), en la que el reformador Pedro Mártir Vermigli sirvió como prior con autoridad episcopal, y la cual probablemente fue visitada por Girolamo Zanchi.

Siguiendo el spam de artículos sobre las imágenes, me gustaría compartir una cita del Dr. Eric Packer (Ph. D., McGill University) sobre la postura de Zanchi con respecto a las imágenes de Cristo. Esta ya la había compartido, pero veo apropiado compartirla de nuevo a la luz de los últimos artículos sobre las imágenes, junto con un breve comentario. La cita es la siguiente:

«Zanchi, en muchos sentidos el “segundo Ursino” (sucedió a Ursino en la cátedra de teología en Heidelberg), discrepa fácilmente con la acusación de nestorianismo formulada por Ursino, diciendo: “No es impío pintar [una imagen de] Cristo, en la medida en que es hombre, siempre y cuando la imagen no sea adorada”. Luego continúa: “El alma humana tampoco puede ser pintada, pero ¿no se pintan las formas de los cuerpos humanos?”. Zanchi argumenta aquí que si aplicamos la lógica de Calvino (y de Ursino) con respecto a las imágenes de Cristo a la persona humana, entonces tendremos que concluir que tampoco es permisible ninguna representación de seres humanos, ya que el alma no puede ser pintada»1Extraído y traducido del artículo Calvinist Iconoclasts? A Mixed Message from the Reformers on Images of Jesus en in all things..

Las palabras e ideas de Zanchi compartidas por el Dr. Packer son sacadas de su Tractationes Theologicae De Statu Peccati Et Legali. En el contexto Zanchi está tratando la cuestión de las imágenes en general, pero en un punto trata específicamente de las imágenes de Cristo. Como explica Packer, él expresa que es lícita la creación de imágenes de Cristo, con la advertencia de que no sean adoradas. Pero hay otra advertencia interesante que Zanchi hace, y es que estas imágenes no sean puestas en las iglesias, ya que allí existe el peligro de que sean adoradas2Tractationum theologicarum volumen de statu peccati et legali… (Neustadt: Nicolaus Schrammius impensis haeredum Wihlelmi Harnisii, 1603), p. 501.. Esto muestra que Zanchi no era un simple ‘promotor’ de estas imágenes, sino que le interesaba tratar la cuestión con moderación.

En lo explicado Zanchi está en consonancia con su viejo amigo Vermigli y en oposición a Calvino y Ursino. En verdad, Zanchi no se está dirigiendo directamente a estos dos hombres eximios, sino que escribe estas cosas abordando la controversia de los concilios de Hieria y Nicea II. No obstante, la postura que rechaza es la sostenida por Calvino y Ursino, por lo que en el contexto de esta controversia intrareformada se está oponiendo a ellos. Por supuesto, esto no afectó ni un poco la estimación que estos hombres se tenían. Zanchi una vez dijo de Calvino que este «era tenido en la más alta estima, no solo por su eminente piedad y excelsa erudición, sino también por su singular juicio en todos los asuntos»3Philip Schaff, History of the Christian Church, vol. VIII. § 68. Tributes to the Memory of Calvin (edición electrónica de CCEL).

Notas:

  1. Extraído y traducido del artículo Calvinist Iconoclasts? A Mixed Message from the Reformers on Images of Jesus en in all things.
  2. Tractationum theologicarum volumen de statu peccati et legali… (Neustadt: Nicolaus Schrammius impensis haeredum Wihlelmi Harnisii, 1603), p. 501.
  3. Philip Schaff, History of the Christian Church, vol. VIII. § 68. Tributes to the Memory of Calvin (edición electrónica de CCEL).

Estudiante de teología (Lic., Universidad Católica de Oriente). Traductor de literatura teológica y editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante.

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