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Sobre las imágenes de Dios y Cristo – Juan Calvino

Hasta donde sé Juan Calvino (1509-1564) no manifestó de forma explícita su postura sobre las imágenes de Cristo en sus principales obras1En su Institutio (I, XI, 7) hace referencia a los crucifijos pero allí no está tratando de las imágenes de Cristo per se, sino de si las imágenes sirven para instruir en la fe.. Sin embargo, sí lo hizo en uno de sus sermones sobre Deuteronomio, donde refleja una postura muy similar a la de Zacarías Ursino (o, más bien, Ursino refleja la de Calvino). Lo que Calvino está por decir sobre dichas imágenes lo dice en el contexto de una exposición de Deuteronomio 4, 15-20, pasaje que afirma lo siguiente:

«Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra, figura de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire, figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra. No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos» (RVR1960).

De este pasaje Calvino entiende que Dios no nos dio ninguna imagen de su esencia a fin de que no nos corrompiéramos por la idolatría y la superstición, lo cual es una lectura bastante natural del mismo. Él dice: «Sabiendo Dios que la tenencia de imágenes es una cosa inapropiada, así como una plaga mortal, él no ha considerado darnos alguna»2Calvin, Jean, 1509-1564, The sermons of M. Iohn Caluin vpon the fifth booke of Moses called Deuteronomie (At London: Printed by Henry Middleton for George Bishop, Anno Domini 1583), p. 137.. De ahí que no sea lícito hacer una imagen de Dios o, mejor dicho, de la esencia de Dios. Como él advierte: «No debemos hacer ninguna imagen de la esencia de Dios»3Ibid., p. 137..

La razón para no hacer imágenes de la esencia de Dios se hace aparente cuando consideramos la misma esencia de Dios, la cual es incorpórea: «No es lícito formar alguna representación de Dios porque él no tiene cuerpo»4Ibid., p. 138.. No obstante, Calvino no ve en este pasaje una prohibición a hacer imágenes de hombres. Dice él que la Escritura «no va tan lejos, porque [el asunto] es diferente en cuanto a los hombres»5Ibid.. La razón de esto es obvia: los hombres, a diferencia de Dios, tienen naturalezas corpóreas, por lo que es totalmente lícito hacer imágenes de estos (siempre y cuando no sean adorados). Ahora bien, ¿qué pasa con las imágenes del Dios-hombre Jesucristo? Calvino trata esta cuestión una sola vez y al final del sermón, aunque deja bastante clara su postura:

«¿Y puede algún hombre idear el desgarrar más la majestad de nuestro Señor Jesucristo, y el desfigurar más su gloria, que por las cosas que hacen los papistas? He aquí que ellos pintan y retratan a Jesucristo, quien (como sabemos) no es solo un hombre, sino también Dios manifestado en la carne. Así que, ¿qué representación es esa? Él es el Hijo eterno de Dios, en quien habita la plenitud de la deidad, y esto sustancialmente. Y puesto que se dice sustancialmente, ¿debemos tener retratos e imágenes en los que solo se represente la carne? ¿No es acaso una anulación de lo que es más principal en nuestro Señor Jesucristo, es decir, de su divina majestad? Así es, y, por lo tanto, cuando un crucifijo yace estulto y deformado en la Iglesia, es como si el diablo hubiera desfigurado al Hijo de Dios»6Ibid..

El rechazo de Calvino de las imágenes de Cristo es tajante, pero aun así puede ser útil considerar sus razones. De lo que dice se entienden dos. Por un lado, que estas imágenes, por las formas en que están hechas, son insultantes para el mismo Cristo. Él las llama despectivamente «una especie de marionetas con rostros circunspectos»7Ibid.. Por otro lado, y esta es su razón principal: una imagen solo puede representar la humanidad de Cristo. Para Calvino esto sería un problema cristológico porque Cristo no es solo hombre, sino también Dios. Si él ha de ser representado debería serlo en sus dos naturalezas. Pero, como es obvio, la naturaleza divina no puede ser representada.

Para esto último Calvino no aduce ningún texto bíblico que sirva como prohibición explicita de las imágenes de Cristo, sino que recurre a un razonamiento cristológico, el cual, en la medida en que acuerde con la doctrina de Cristo en la Escritura, puede ser considerado válido.  

Notas:

  1. En su Institutio (I, XI, 7) hace referencia a los crucifijos pero allí no está tratando de las imágenes de Cristo per se, sino de si las imágenes sirven para instruir en la fe.
  2. Calvin, Jean, 1509-1564, The sermons of M. Iohn Caluin vpon the fifth booke of Moses called Deuteronomie (At London: Printed by Henry Middleton for George Bishop, Anno Domini 1583), p. 137.
  3. Ibid., p. 137.
  4. Ibid., p. 138.
  5. Ibid.
  6. Ibid.
  7. Ibid.

Estudiante de teología (Lic., Universidad Católica de Oriente). Traductor de literatura teológica y editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante.

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