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La sexta ‘sola’ de la Reforma

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Las ‘cinco solas’ son un conjunto de principios teológicos que normalmente se usan para establecer lo que es la doctrina protestante fundamental (principalmente en sus ramas reformada y luterana). Estas ‘solas’ tienen su origen en las siguientes expresiones latinas: sola Scriptura, sola fide, sola gratia, solus Christus, soli Deo gloria, las cuales se pueden encontrar a lo largo del cuerpo teológico de los Reformadores.

De estos principios mencionados el más célebre en la actualidad parece ser el de sola Scriptura, aunque no siempre es bien entendido. A veces este parece ser interpretado como que debemos leer solo la Escritura sin la Iglesia, como observa el Dr. Scott Clark:

«Entre los evangélicos la doctrina de la Reforma de la sola Scriptura es regularmente malinterpretada como que leemos la Biblia por sí misma, aislados de la Iglesia, aislados de la historia de la Iglesia y aislados de los credos y las confesiones»1Scott Clark, ‘Resource Page On The Reformation Solas’ en The Heidelblog..

Por supuesto, el significado original de la sola Scriptura tal como lo expusieron los Reformadores no tenía nada que ver con una lectura solitaria de la Biblia y aislada de la Iglesia:

«Juan Calvino llamó a esta doctrina nuda scriptura (simple escritura). Este no era el enfoque de la Reforma sobre las Escrituras, sino que es el hombre de paja que suelen utilizar los críticos romanistas de la sola Scriptura»2Ibid..

Lamentablemente muchos ‘evangélicos’ han adoptado la sola Scriptura como si fuese nuda Scriptura, fortaleciendo así el hombre de paja romanista contra la verdadera sola Scriptura. En cualquier caso, la expresión ‘sola Scriptura’ ha pasado a significar nuda Scriptura en buena parte del mundo neoevangélico actual, y, de hecho, la expresión por sí misma pareciera dirigir erróneamente a este significado.

Ante el escenario presentado, podría ser útil añadir una ‘sola’ más a la famosa lista de ‘las cinco solas’; me refiero a la sola doctrina ecclesiae (solo la doctrina de la Iglesia). Esta expresión se encuentra en la exposición en latín de Zacarías Ursino a la pregunta 1 del Catecismo de Heidelberg, donde discute sobre el Sumo Bien, que es el bien último, Dios, que todos los hombres buscan erróneamente en sus falsos sistemas teológicos y filosóficos. En este contexto Ursino dice: «Es solo la doctrina de la Iglesia la que ofrece dicho bien»3The Commentary of Dr. Zacharias Ursinus on the Heidelberg Catechism, trad. G. W. Williard (Synod of the Reformed Churches, 2004). La traducción es mía.. Y no solo eso, según Ursino esta doctrina eclesiástica es la que aquieta nuestras conciencias, ya que «solo ella manifiesta la fuente de todas las miserias a las que está sujeta la raza humana y solo ella explica el modo de escape a través de Cristo»4Ibid.. En otras palabras, la doctrina eclesiástica es la revelación especial de Dios del evangelio en las Sagradas Escrituras. ¿Pero por qué llamarle doctrina eclesiástica? ¿No son la doctrina bíblica y la doctrina eclesiástica cosas diferentes? No en la mente de Ursino y los Reformadores. La doctrina eclesiástica es la doctrina bíblica, pero recibida, interpretada y transmitida por la Iglesia a lo largo de los siglos y a través del cuerpo teológico y credal de los teólogos, pastores, sínodos, concilios, etc. Así que lo que Ursino dice aquí es que debemos ir solo a la doctrina de la Iglesia para obtener dicha doctrina bíblica.

La expresión sola doctrina ecclesiae involucra algo que sola Scriptura por sí misma no involucra: la Iglesia, que, como ya se observó, es la gran ausente en buena parte del entendimiento moderno de la sola Scriptura. Por esta razón he sugerido ‘añadir’ esta sola doctrina ecclesiae a nuestra lista de ‘solas’. Esta no tan nueva ‘sola’, entonces, podría servir de soporte y explicación a la vieja sola Scriptura (y viceversa). Los cristianos bíblicos que siguen la sola Scriptura no son los que solitaria e individualmente van a la Escritura (estos, en realidad, serían mejor llamados cristianos biblicistas que siguen la nuda Scriptura); más bien son los que siguen a la vez la sola Scriptura y la sola doctrina ecclesiae; es decir, los que van a la Iglesia para recibir y aprender de ella la doctrina de la Escritura.

Notas:

  1. Scott Clark, ‘Resource Page On The Reformation Solas’ en The Heidelblog.
  2. Ibid.
  3. The Commentary of Dr. Zacharias Ursinus on the Heidelberg Catechism, trad. G. W. Williard (Synod of the Reformed Churches, 2004). La traducción es mía.
  4. Ibid.

Estudiante de teología (Lic., Universidad Católica de Oriente). Editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante. Miembro de la Iglesia Presbiteriana 'Gracia y Verdad' (Medellín, Col).

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