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William Perkins sobre las imágenes de Cristo

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Imagen del artículo: ‘Cristo y la mujer samaritana’ por el pintor reformado francés Sébastien Bourdon (1616–1671).

Este artículo servirá por ahora como apéndice y cierre de los dos artículos previos sobre las imágenes. En uno de estos artículos hablé sobre la postura de Perkins con respecto a las imágenes en su A reformed Catholike, pero ahora quiero hablar sobre su postura en otro escrito suyo: A Warning Against the Idolatry of the Last Times, donde muestra otros aspectos interesantes de la misma postura. 

Lo pertinente aquí es lo que Perkins tiene que decir sobre las imágenes de Cristo, un asunto discutido antes aquí. Lo que él dice está en el contexto de una exposición del segundo mandamiento contra los romanistas. Según Perkins, las imágenes que este mandamiento prohíbe hacer no son solo de falsos dioses, sino también del Dios verdadero. De aquí concluye que «componer o erigir una imagen [de Dios] con la intención de representar o adorar mediante ella es erigir un ídolo, aunque no sea aplicada a un uso idolatra»1A Warning Against the Idolatry of the Last Times. And an instruction touching religious or divine worship (Londres, 1626), p. 675-85. La traducción es mía.. Hasta aquí nada extraño. Perkins, como todos los teólogos reformados ortodoxos, prohíbe la mera representación de Dios (la esencia divina) en imágenes. Esto parecería implicar que cualquier representación del Señor Jesucristo también está prohibida (la segunda persona de la Trinidad), ya que Él es Dios. No obstante, esta implicación no parece seguirse en la mente de Perkins. De hecho, Perkins inmediatamente presenta una objeción que se haría a alguien que piensa que el segundo mandamiento prohíbe componer imágenes de Cristo. Esta objeción, por supuesto, en su contexto la presentaría un interlocutor romanista. Dice Perkins: «Podría objetarse que podemos hacer lícitamente una imagen de Cristo y que dicha imagen no es un ídolo». Sorprendentemente, Perkins está de acuerdo con esta objeción. Él afirma: «Yo respondo: No es ilícito hacer o tener la imagen de Cristo». Sí, Perkins piensa que es lícito hacer una imagen de Cristo. Pero, nuevamente, ¿según el mismo Perkins no prohíbe el segundo mandamiento hacer imagen alguna de Dios? ¿No es Cristo Dios? Sí y sí, pero lo que específicamente el segundo mandamiento prohíbe es tratar de representar la esencia divina (lo cual es imposible), no la forma visible en la que el Hijo apareció en la tierra. Por esto Perkins advierte que la composición de una imagen de Cristo es lícita en tanto «esta imagen sea solo de la humanidad». Sin embargo, si en esta imagen se intentara representar la esencia divina, o la divinidad de Cristo, entonces violaría el segundo mandamiento: «Si se hace para representar a Cristo entero, Dios y hombre (…) es un completo ídolo». Este argumento recuerda el de Girolamo Zanchi, quien piensa que es lícito hacer una imagen de Cristo «en la medida en que es hombre». 

Ahora bien, aunque para Perkins la composición de una imagen de Cristo es lícita, él condena su uso religioso2Es lo que en artículo anterior yo llamé «uso litúrgico».. De hecho, esta es la segunda advertencia y condición que pone para su composición: «Que no se le dé un uso religioso», ya que sería también una violación del segundo mandamiento: «Si se usa como un instrumento o un signo en el cual y ante el cual los hombres adoran a Cristo mismo (…) es un completo ídolo». No obstante, Perkins permite su uso común, el cual subdivide en tres: uso simbólico o político, uso histórico y uso artístico3Este «uso común» aquí es similar al «uso civil» en A reformed Catholike, que define como «el uso que se hace de las imágenes en la sociedad común de los hombres, fuera de los lugares designados para el culto solemne de Dios».. Ciertamente, él excluye este uso común de la Iglesia, por su temor prudente de que este diera ocasión a la idolatría dentro de la misma; sin embargo, la esfera en la que permite este uso no está del todo lejos de la Iglesia. Por ejemplo, habla sin problema de las imágenes en algunas Biblias de su tiempo que representaban historias bíblicas, las cuales obviamente contenían imágenes de Cristo4Un ejemplo es la Froschauer-Bibel (1531), una Biblia traducida al suizo-alemán por el reformador Ulrico Zuinglio. En ella se puede encontrar una imagen de «El Hijo del Hombre» según la descripción del Apocalipsis de Juan.. La razón por la que no tiene problema con las representaciones de historias bíblicas en la misma Biblia es simple: «Porque allí no hay ocasión de idolatría»5Perkins en su A reformed Catholike también aprueba las pinturas de historias bíblicas en lugares privados: «Pensamos que las historias de la Biblia pueden pintarse en lugares privados» (William Perkins, A reformed Catholike IX [Vniuersitie of Cambridge, 1598], p. 172). Con ‘privado’, por supuesto, quiere decir fuera de la Iglesia o el culto público..

William Perkins, entonces, es otro teólogo reformado importante que sostiene una postura dentro de la tradición reformada en el periodo de ortodoxia (ss. XVI-XVIII) que permitía el uso común de las imágenes de Cristo fuera de la Iglesia. Además de ser una nota curiosa, esto es también una muestra de la diversidad dentro de dicha tradición, y es un recordatorio de que la misma tradición permite posturas disidentes, especialmente si tienen precedentes en el cuerpo teológico de los teólogos reformados ortodoxos que, junto con el cuerpo confesional de las iglesias reformadas ortodoxas, conforman históricamente lo que llamamos la teología reformada. 

Estudiante de teología (Lic., Universidad Católica de Oriente). Editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante. Miembro de la Iglesia Presbiteriana 'Gracia y Verdad' (Medellín, Col).

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