La eucaristía en Ignacio de Antioquía

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Ignacio fue el segundo obispo de Antioquía y uno de los primeros Padres de la Iglesia, de los comúnmente llamados «padres apostólicos». Es popularmente conocido por su martirio, el cual sufrió en algún punto del reinado de Trajano (98-117). En el camino de Siria a Roma, donde iba a ser ejecutado, escribió siete epístolas, seis dirigidas a seis iglesias (Éfeso, Magnesia, Tralia, Filadelfia, Esmirna y Roma) y una dirigida a Policarpo, obispo de Esmirna. Estas cartas son el único testimonio de la doctrina de Ignacio, y en ellas hace varias referencias a la eucaristía que pueden darnos una mejor idea de lo que creían los cristianos posapostólicos con respecto a ella.

Lo primero que se debe decir es que el nombre principal que Ignacio aplica al sacramento de la Cena es «eucaristía», el cual fue tomado por los primeros cristianos de los relatos escriturísticos de la institución de la Cena. Según Mateo, en la institución el Señor dio gracias (Mateo 26:26,27), y esto es reiterado por el apóstol Pablo, quien también dice que el Señor dio gracias (1 Corintios 11:24). El término griego usado en ambas referencias bíblicas es ‘εὐχαριστία’, cuya transliteración es ‘eucaristía’ y cuyo significado es ‘acción de gracias’. Este mismo término griego fue el usado por Ignacio. Él, por ejemplo, dice:

«Esforzaos en reuniros frecuentemente para la acción de gracias (εὐχαριστία)»1A los efesios, XIII. 1 en Fuentes Patrísticas, vol. 1, ed. y trad. Juan José Ayán Calvo (Ciudad Nueva, 1999). Todas las citas de Ignacio son tomadas de esta edición..

Como señala el patrólogo Juan José Ayán Calvo, en esta frase de Ignacio «εὐχαριστία tiene el sentido de acción de gracias en general, aunque también se refiere a la Eucaristía en sentido estricto». Este sentido estricto de la palabra eucaristía es el más usado por Ignacio, como queda claro en el siguiente texto:

«Esforzaos por frecuentar una sola eucaristía, pues una es la carne de nuestro Señor Jesucristo y uno el cáliz para unirnos a su sangre…»2A los filadelfios, IV.1.

En otro lugar es mucho más explícito, ya que dice que la eucaristía «es la carne de nuestro Salvador Jesucristo que padeció por nuestros pecados, a la cual resucitó el Padre por su bondad»3A los esmirniotas, VII.1.. O como diríamos ahora bajo la luz de los desarrollos posteriores, la eucaristía es el sacramento de la verdadera carne de Cristo.

Pero este sacramento de la eucaristía no puede ser administrado por cualquiera. Ignacio, a lo largo de sus cartas, enfatiza la obediencia al gobierno eclesiástico, y afirma que solo el obispo o alguno que él delegue puede celebrar la eucaristía:

«Nada de lo que atañe a la Iglesia lo hagáis sin el obispo. Solo ha de considerarse válida aquella eucaristía que esté presidida por el obispo o por aquél en quien él mismo delegue (…) No es lícito bautizar ni celebrar la eucaristía sin el obispo…»4A los esmirniotas, VII, 2..

Esta es una evidencia de que desde muy temprano en el cristianismo había ya la noción de que la administración de los sacramentos pertenecía exclusivamente al clero. Como ya había dicho Pablo, los ministros son administradores de los misterios de Dios (1 Corintios 4:1). Además, Ignacio afirmaba esta autoridad del obispo en la celebración eucarística debido a que distintos conventículos gnósticos celebraban su propia eucaristía estando fuera del gobierno de la Iglesia visible y en oposición a su doctrina. Por lo tanto, su eucaristía no era verdadera eucaristía. Más bien ellos «se apartan de la eucaristía y de la oración, pues no confiesan que la eucaristía es la carne de nuestro Salvador Jesucristo»5A los esmirniotas, VII.1.Por esto Ignacio habla de «un único pan», el cual solo se encuentra en la Iglesia que confiesa que Cristo verdaderamente vino en carne y que obedece al obispo y a los presbíteros. Las siguientes palabras de Ignacio son de las más bellas que pronunció en relación con la eucaristía:

«Os reunís para obedecer al obispo y al presbiterio con un propósito constante, partiendo un único pan, que es medicina de inmortalidad, remedio para no morir, sino para vivir siempre en Jesucristo»6A los efesios, XX.2. Énfasis mío..

Este único pan es «el pan de Dios», una referencia clara a Juan 6:33, donde Jesús se llama a sí mismo el pan de Dios. Sus siguientes palabras son también muy bellas:

«No siento gusto por el alimento de corrupción ni por los placeres de esta vida. Quiero el pan de Dios, que es la carne de Jesucristo, el de la descendencia de David, y como bebida quiero su sangre que es el amor incorruptible»7A los romanos VII.1. Énfasis mío..

Otro aspecto de la doctrina eucarística de Ignacio es el sacrificial. Sí, la eucaristía para Ignacio es un sacrificio. Esto se desprende de su afirmación de que la Iglesia es «el altar del sacrificio». En referencia a los cismáticos dice:

«Si alguien no está dentro del altar del sacrificio, carece del pan de Dios»8A los efesios, V.2..

Juan José Ayán Calvo dice que «probablemente hay que interpretarlo de la Iglesia como comunidad de culto»9Fuentes Patrísticas, vol. 1, ed. y trad. Juan José Ayán Calvo (Ciudad Nueva, 1999), p. 109, nota 24.. El patrólogo Johannes Quasten es más firme, y dice que, en efecto, Ignacio llama a la comunidad de la Iglesia «el altar del sacrificio»10Johannes Quasten, Patrología I (BAC, 2001), p. 75.. Esto se desprende de las mismas palabras de Ignacio, ya que, como se dijo, es una referencia a los cismáticos que no estaban dentro sino fuera de la comunidad eclesiástica o «el altar del sacrificio». Esto se comprueba por otra afirmación suya:

«El que está dentro del altar es puro; el que está fuera del altar no es puro. Esto es, el que hace algo separadamente del obispo, del presbiterio y de los diáconos, ese no es puro en su conciencia»11A los tralianos VII.1..

Los cismáticos, por estar fuera de la Iglesia y su gobierno, «carecen del pan de Dios»; es decir, no tienen a Cristo ni una eucaristía válida. Nuevamente, de esta expresión («el altar del sacrificio») se desprende que la eucaristía es un sacrificio. Como dice Quasten: «Parece que este nombre se debe al concepto de la eucaristía como sacrificio de la Iglesia». La Iglesia es «un único altar»12A los magnesios VII.1., donde se parte «un único pan»13A los efesios, XX.2.. O, en otras palabras, la Iglesia es el único lugar donde se ofrece el sacrificio de la eucaristía. 

El concepto de la eucaristía como sacrificio no era nuevo en Ignacio. De hecho, la Didaché14Véase el artículo La Didaché sobre el sacrificio puro de los cristianos., escrita años antes, llama a la eucaristía «un sacrificio puro», en referencia a Malaquías 1:11. La eucaristía es un sacrificio en el sentido de que es una ofrenda de acción de gracias por el único sacrificio de Cristo. Todo el culto cristiano es una ofrenda de acción de gracias a Dios por parte de la iglesia, pero esa ofrenda de gratitud alcanza su punto más alto en el momento de la celebración eucarística, cuando la Iglesia unida agradece a Dios por el sacrificio de Cristo y sus beneficios. 

Lo presentado aquí fue un resumen de la doctrina eucarística de Ignacio. Y aunque lo citado es prácticamente todo lo que dijo al respecto, hay mucho que podemos sacar para nuestro provecho. Es triste que a veces los escritores antiguos como Ignacio sean despreciados por ser muy ‘simples’. La realidad es que en las cartas de Ignacio tenemos una mina rica de joyas teológicas y espirituales que pueden enriquecernos hoy. Sin duda los protestantes ortodoxos y antiguos lo creían, incluso en relación con la doctrina eucarística de Ignacio. Por ejemplo, el escolástico reformado Francisco Turretini15Francis Turretin, Institutes of Elentic Theology, vol. 3 (P & R Publishing, 1997), p. 446. cita la exhortación de Ignacio a los efesios de que partan un único pan16A los efesios, XX.2., para probar que el rito del partimiento del pan en la eucaristía venía desde la era apostólica. Excavemos nosotros también en las cartas de Ignacio, ya que, aunque poco en cantidad, lo que nos ofrece es mucho en profundidad. 

Notas:

  1. A los efesios, XIII. 1 en Fuentes Patrísticas, vol. 1, ed. y trad. Juan José Ayán Calvo (Ciudad Nueva, 1999). Todas las citas de Ignacio son tomadas de esta edición.
  2. A los filadelfios, IV.1
  3. A los esmirniotas, VII.1.
  4. A los esmirniotas, VII, 2.
  5. A los esmirniotas, VII.1.
  6. A los efesios, XX.2. Énfasis mío.
  7. A los romanos VII.1. Énfasis mío.
  8. A los efesios, V.2.
  9. Fuentes Patrísticas, vol. 1, ed. y trad. Juan José Ayán Calvo (Ciudad Nueva, 1999), p. 109, nota 24.
  10. Johannes Quasten, Patrología I (BAC, 2001), p. 75.
  11. A los tralianos VII.1.
  12. A los magnesios VII.1.
  13. A los efesios, XX.2.
  14. Véase el artículo La Didaché sobre el sacrificio puro de los cristianos.
  15. Francis Turretin, Institutes of Elentic Theology, vol. 3 (P & R Publishing, 1997), p. 446.
  16. A los efesios, XX.2.

Estudiante de teología (Universidad Católica de Oriente). Editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante. Miembro de la Iglesia Presbiteriana 'Gracia y Verdad' (Medellín, Col).

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2 Responses
  1. Gerardo Aguilera

    Creen entonces ustedes que Ignacio se refiere a la transubstanciaciòn, a que se refieren cuando dicen «la eucaristía es el sacramento de la verdadera carne de Cristo ?

    1. Romel Quintero

      Se quiere decir que el pan y el vino son signos del cuerpo y la sangre de Cristo. Recomendamos leer el artículo Las raíces patrísticas de la teología reformada (1): la eucaristía.

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