¿Por qué Irenismo Reformado?

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Desde que empecé este portal web varias personas me han preguntado por qué lo llamé ‘irenismo reformado’, especialmente considerando que el ‘irenismo’ es una herejía. Según estas mismas personas, ‘irenismo’ es querer conciliar la verdad y el error, e históricamente hablando, es querer conciliar el protestantismo con el temido romanismo. En este sentido, el irenismo sería lo mismo que el ecumenismo moderno, y un movimiento más del ‘nuevo orden mundial’. Aunque no niego que hayan personas y grupos que usen el término ‘irenismo’ en relación con un falso ecumenismo, estas cosas no tienen nada que ver con el sentido en que este portal web usa ‘irenismo’. Usamos ‘irenismo’ como ha sido usado en la tradición reformada histórica; de hecho, por esta razón no hablamos solo de ‘irenismo’, sino de ‘irenismo reformado’, ya que el significado y la intención de este término lo tomamos de dicha tradición.

El término ‘irenismo’ fue utilizado en el periodo de la ortodoxia reformada (ss. XVI-XVIII), especialmente en el siglo XVII, por varios teólogos reformados de diferentes trasfondos eclesiásticos. El Dr. Bradford Littlejohn lo explica así:

«Algunos de los grandes nombres de la teología reformada temprana adoptaron el término ‘irénico’ para sí mismos, y escribieron libros con el título irenicum. Entre estos autores están un escocés episcopal, John Forbes (1629); un inglés independiente, Jeremiah Burroughs (1653); un inglés episcopal, Edward Stillingfleet (1662), y dos de los gigantes de la iglesia reformada holandesa, Franciscus Junius (1593) y David Pareus (1615)»1Beyond Calvin: Essays on the Diversity of the Reformed Tradition, ed. Bradford Littlejohn (The Davenant Press, 2017). Edición de Kindle..

De estos teólogos Franciscus Junius es el más significativo, ya que, como dice el Dr. Manfred Svensson, es «un caso singular de disposición irénica en un autor de la más estricta ortodoxia reformada»2Manfred Svensson, Reforma protestante y tradición intelectual cristiana (CLIE, 2016), p. 109.. El irenismo de Junius se refleja en una obra titulada Eirenicum de pace ecclesiae catholicae, la cual fue su más querida, según el ministro reformado y erudito de Princeton John Williams Proudfit (1803-1870):

«Johannes Polyander preguntó a Junius, poco antes de su muerte, cuál de sus numerosas obras era su favorita. “Mi Irenicon”, dijo el buen hombre, “porque en todo lo demás escribí como teólogo, pero en esa como cristiano”»3Apéndice 1, resumen de John Williams Proudfit en The Commentary of Dr. Zacharias Ursinus on the Heidelberg Catechism (Synod of the Reformed Churches, 2004), p. 1206..

Otro teólogo reformado que se destacó como un irénico fue David Pareus. El mismo Proudfit señala lo siguiente sobre su irenismo:

«Pareus también era irénico, y se lamentaba de las inútiles disputas de su época. Sin embargo, su espíritu irénico se vio sobre todo en el famoso Irenicum sive de unione et synodo evangelicorum liber votivus (Heidelberg, 1614-1615)»4Ibid, p. 1206..

El irenismo de los otros teólogos reformados mencionados puede verse igualmente en sus escritos: John Forbes, Irenicum Amatoribus Veritatis et Pacis in Ecclesia Scotiana; Jeremiah Burroughs, Irenicum: Irenicum, to the lovers of truth and peace, y Edward Stillingfleet, Irenicum: A Weapon Salve for the Church’s Wounds.

Ahora bien, ¿qué significaba el irenismo para estos teólogos reformados? Esto podemos saberlo mirando el uso que ellos dieron al término. Como ya se dijo, David Pareus usó el término para titular una de sus obras, en la cual, según Proudfit5Ibid, p. 1274., Pareus hace un llamado a la unidad entre luteranos y reformados mediante un concilio general, donde se resalten los puntos de acuerdo más que los de desacuerdo, y donde se busque una unión en la doctrina esencial. Asimismo, Edward Stillingfleet, en el prefacio al lector de su Irenicum, dice: «Mi único designio es calmar el calor y aplacar la furia que han surgido en la faz de nuestra Iglesia»6Edward Stillingfleet, Irenicum: A weapon-salve for the churches wounds, or The divine right of particular forms of church-government: discuss’d and examin’d according to the principles of the law of nature (1662) en Early English Books Online.. De esto es claro que para estos teólogos reformados el irenismo era conciliar a la Iglesia dividida, ya fuese la de Alemania, Holanda e Inglaterra, o la europea internacional. Esta conciliación se buscaba entre las partes ortodoxas y sanas de la Iglesia Cristiana Católica visible, como en el caso de los reformados y luteranos. Proudfit, nuevamente, puede asistirnos aquí. Él cuenta cómo era esta conciliación que buscaban los protestantes ortodoxos del siglo XVII:

«Una época más calmada siguió al período tormentoso de la Reforma, abundando en ‘irenismo’ y ‘condiciones de paz’. Las obras y vidas de hombres como Junius, Paraeus, John Turretine y Werenfels, forman un rasgo muy interesante de la historia de la Iglesia de ese período. Las diversas ramas de la iglesia protestante sentían una fuerte afinidad entre sí. Las Iglesias de Inglaterra y Holanda a lo largo del canal, decían: Junctas manus, pignus amicitiae. Buenos y grandes hombres en diversas comuniones protestantes, buscaron sincera y seriamente lograr una ‘alianza cristiana’»7Apéndice 1, resumen de John Williams Proudfit en The Commentary of Dr. Zacharias Ursinus on the Heidelberg Catechism (Synod of the Reformed Churches, 2004), p. 1206..

No obstante, en el siglo XVI también hubo ciertas disposiciones irénicas entre los reformadores, como, quizás sorprendentemente, puede verse en el caso de Juan Calvino. El reformador francés mantuvo correspondencia con el arzobispo y reformador inglés Thomas Cranmer, a quien en una ocasión dijo que «cruzaría hasta diez mares» para realizar un concilio internacional por la conciliación de las iglesias protestantes. Asimismo, es bien conocido que Calvino tuvo una relación amistosa con el reformador Felipe Melanchthon, quien también deseó y buscó la unión entre luteranos y reformados en Alemania.

Como correctamente supondrá el lector, esta conciliación irénica no se buscaba con Roma, ya que esta no era considerada una verdadera iglesia. El arzobispo James Ussher lo afirmó con toda firmeza:

«No puede haber un acuerdo sólido entre el papado y la profesión del evangelio; no más que entre la luz y la oscuridad, la falsedad y la verdad, y Dios y Belial; y, por lo tanto, no puede concebirse reconciliación entre ellos»8Ibid, p. 1207. Citado por Proudfit de James Ussher, Sum and Substance of Christian Religion, p. 413, fol. 1678..

El irenismo reformado no busca conciliación con Roma ni con agendas ecuménicas falsas. Ciertamente, se admite que sería bueno y provechoso el debate y diálogo amistoso con Roma, como incluso algunos reformadores (e. g., Teodoro de Beza, Martín Bucero y Felipe Melancthon) hicieron en distintos coloquios con los romanistas de su tiempo. Pero el irenismo reformado sostiene que tales discusiones y conversaciones deberían tener como fin la conversión de Roma de sus idolatrías y supersticiones, no una falsa unión con ella. Como muy irénicamente dijo el teólogo reformado William Perkins, deseamos la conversión de Roma en este mundo y su salvación en el venidero.

Ahora bien, el irenismo reformado que en el siglo XXI este portal web busca, no es una conciliación eclesial e institucional entre protestantes; por lo que en este sentido el propósito de nuestro irenismo actual es un poco diferente al antiguo. La razón de esto es simple: este portal web no es una denominación eclesial y, además, en nuestro tiempo estamos muy lejos de siquiera buscar una conciliación de ese tipo.

Este portal web es irénico, y sigue el irenismo de los antiguos teólogos reformados, en que busca mostrar la conciliación de la doctrina protestante ortodoxa y tradicional, tanto en su amplia presentación reformada como luterana. Un ejemplo de esto puede verse en nuestro artículo Sobre la distinción de pecado mortal y venial, en el que el autor Andrés García explica la diversidad de presentaciones en el protestantismo ortodoxo y tradicional en cuanto al tópico de pecado mortal y venial, mostrando los acuerdos y desacuerdos sobre el tópico y la manera en que hoy podemos sostenerlo. Asimismo, nuestro portal web busca mostrar la conciliación entre la teología protestante y sus ‘teologías’ precedentes; a saber, la patrística y la medieval9Creemos que estas ‘teologías’ son una sola teología cristiana católica, por lo que su ‘conciliación’ es con respecto a nosotros y nuestros lectores, no con respecto a esta teología en sí misma. . De ahí la serie que he titulado Las raíces patrísticas de la teología reformada. Por supuesto, la intención no es solo hacer presentaciones historiográficas de esta teología cristiana católica, sino también afirmarla, creerla, vivirla y enriquecerla en nuestros días, teniendo la Sagrada Escritura como regla de fe y siguiendo la sabiduría de los teólogos ortodoxos y la Iglesia de todos los siglos. 

Se pueden mencionar otras disposiciones que se encuentran entre nuestro irenismo, pero las ya mencionadas son suficientes por ahora. En pocas palabras, podemos decir que como irénicos reformados del siglo XXI buscamos conciliar doctrinalmente el protestantismo ortodoxo actual a través de las Escrituras, los teólogos ortodoxos del pasado y los credos y confesiones históricos, con la esperanza de que algún día esta conciliación doctrinal se manifieste visiblemente, tanto en nuestras relaciones personales como eclesiales y denominacionales. 

Notas:

  1. Beyond Calvin: Essays on the Diversity of the Reformed Tradition, ed. Bradford Littlejohn (The Davenant Press, 2017). Edición de Kindle.
  2. Manfred Svensson, Reforma protestante y tradición intelectual cristiana (CLIE, 2016), p. 109.
  3. Apéndice 1, resumen de John Williams Proudfit en The Commentary of Dr. Zacharias Ursinus on the Heidelberg Catechism (Synod of the Reformed Churches, 2004), p. 1206.
  4. Ibid, p. 1206.
  5. Ibid, p. 1274.
  6. Edward Stillingfleet, Irenicum: A weapon-salve for the churches wounds, or The divine right of particular forms of church-government: discuss’d and examin’d according to the principles of the law of nature (1662) en Early English Books Online.
  7. Apéndice 1, resumen de John Williams Proudfit en The Commentary of Dr. Zacharias Ursinus on the Heidelberg Catechism (Synod of the Reformed Churches, 2004), p. 1206.
  8. Ibid, p. 1207. Citado por Proudfit de James Ussher, Sum and Substance of Christian Religion, p. 413, fol. 1678.
  9. Creemos que estas ‘teologías’ son una sola teología cristiana católica, por lo que su ‘conciliación’ es con respecto a nosotros y nuestros lectores, no con respecto a esta teología en sí misma.

Estudiante de teología (Universidad Católica de Oriente). Editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante. Miembro de la Iglesia Presbiteriana 'Gracia y Verdad' (Medellín, Col).

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