Cómo era la celebración reformada de la Cena en Suiza

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Ulrico Zuinglio (1484-1531) describió cómo era una típica celebración eucarística en la naciente iglesia reformada de Suiza, especialmente en Zúrich, Berna y Basilea1A Short and Clear Exposition of the Christian Faith, vol. 2 en The Latin Works and Correspondence of Huldreich Zwingli (Heidelberg Press: Filadelfia, 1929), pp. 287-290. Ed. Samuel Macauley Jackson y Clarence Nevin Heller.. Esto fue escrito por Zuinglio en el año 1531, poco antes de su muerte, por lo que es una descripción muy temprana de la celebración reformada de la Cena. A continuación compartiré un resumen por puntos según el orden que él mismo narra:

  1. Se predicaba un breve sermón a fin de preparar al pueblo para la acción de gracias. Se exhortaba también a la congregación a reflexionar durante toda la celebración.
  2. Frente a todos se ponía una mesa cubierta con un mantel, y sobre ella el pan ácimo2La especificación de que se usaba un pan ácimo o sin levadura es sugestiva, sobre todo porque se vuelve enfática en la descripción de Zuinglio de la Cena. Parece que el reformador lo consideraba un detalle importante. y el vino vertido en copas.
  3. El pastor/obispo pasaba adelante con dos diáconos (uno a su derecha y otro a su izquierda), usando únicamente la toga habitual de los ministros de la Iglesia.
  4. En lengua vernácula el pastor recitaba la formula trinitaria: «En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo». Los diáconos respondían «amén» en lugar de la congregación.
  5. El pastor procedía a recitar una oración ya escrita y formulada mientras la congregación estaba de rodillas. 
  6. El diácono leía el capítulo 11 (20-29) de la primera carta de Pablo a los corintios. 
  7. En lengua vernácula se recitaba el himno Gloria in Excelsis de forma alterna entre el pastor, los diáconos y la congregación. 
  8. Había un intercambio responsorial entre los diáconos y la congregación. Por ejemplo, un diácono decía: «El Señor esté con ustedes», y a esto se respondía: «Y con tu espíritu». 
  9. Un diácono leía el capítulo 6 (47-63) del evangelio de Juan. Luego de la lectura el pastor recitaba una oración dando gloria a Dios por el perdón de los pecados y los diáconos respondían «amén». 
  10. Se recitaba el Credo de los Apóstoles de forma alterna entre el pastor y los diáconos.
  11. El pastor invitaba a la congregación a participar de la Cena junto con una exhortación a examinarse. Enseguida les pide a arrodillarse y recitar el Padrenuestro. El pastor entonces recita una oración a la que la congregación responde con un «amén».
  12. El pastor repite las palabras del apóstol Pablo en 1 Corintios 11:23-26 mientras toma el pan sin levadura en sus manos y lo entrega a los diáconos. Estos lo toman con reverencia y lo distribuyen entre sí. Inmediatamente el pastor toma la copa en sus manos mientras termina las palabras paulinas. Después de esto los diáconos pasaban el pan sin levadura a la congregación. Cada persona tomaba un pedazo con su propia mano y lo pasaba a quien estaba a su lado. Luego, de la misma manera, se pasaban las copas para beber de ellas. Mientras la congregación comía y bebía un diácono leía el capítulo 13 de Juan. 
  13. Cuando se recogían las copas la congregación se arrodillaba y el pastor y el diácono recitaban el Salmo 113.
  14. El pastor hacía una exhortación recordando y explicando el significado de lo que se acaba de hacer. Luego recitaba una oración final y despedía a la congregación: «Vayan en paz. Amén». 

Zuinglio concluye que en esta celebración eucarística «no falta nada de lo que se requiere para la correcta y apostólica celebración de la Eucaristía, en lo que se refiere a la sustancia de las cosas; pero se omiten las cosas que se sospecha que han sido introducidas por la codicia de la ganancia»3«Here you see, most wise King, how nothing is lacking which is required for the proper, apostolic celebration of the Eucharist, as far as the substance of things is concerned, but that the things which are suspected of having been introduced from greed of gain are omitted».

Por supuesto, esta no es la celebración reformada definitiva (como si hubiese tal cosa), pero tiene un lugar importante y especial en la tradición al ser de las primeras liturgias eucarísticas distintivamente reformadas. Tampoco es una camisa de fuerza, como si las iglesias reformadas debieran seguirla estrictamente. Pero los reformados modernos haríamos bien en considerarla con sabiduría y evaluar qué elementos de ella podrían ser útiles para enriquecer nuestra liturgia eucarística actual.

Notas

  1. A Short and Clear Exposition of the Christian Faith, vol. 2 en The Latin Works and Correspondence of Huldreich Zwingli (Heidelberg Press: Filadelfia, 1929), pp. 287-290. Ed. Samuel Macauley Jackson y Clarence Nevin Heller.
  2. La especificación de que se usaba un pan ácimo o sin levadura es sugestiva, sobre todo porque se vuelve enfática en la descripción de Zuinglio de la Cena. Parece que el reformador lo consideraba un detalle importante.
  3. «Here you see, most wise King, how nothing is lacking which is required for the proper, apostolic celebration of the Eucharist, as far as the substance of things is concerned, but that the things which are suspected of having been introduced from greed of gain are omitted».

Estudiante de teología (Universidad Católica de Oriente). Editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante. Miembro de la Iglesia Presbiteriana 'Gracia y Verdad' (Medellín, Col).

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