Las raíces patrísticas de la teología reformada (1): la eucaristía

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Los teólogos reformados excavaron en las ricas minas de la tradición patrística para entender y explicar lo que ocurre sacramentalmente durante la Cena. Esto lo hicieron con la convicción de que los antiguos Padres enseñaron lo mismo que ellos ahora. Por ejemplo, el teólogo reformado Zacarías Ursino (1534-1583) afirmó que los Padres de la Iglesia «enseñan la misma doctrina que nosotros con respecto a la Cena»1The Commentary of Dr. Zacharaias Ursinus on the Heidelberg Catechism, p. 720. Translated from the original latin by Rev. G. W. Williard, A. M. La traducción al español es mía.. Para probar esto él procede a citar varios Padres, entre los cuales cita a Ireneo de Lyon, obispo del siglo II. La cita que Ursino ofrece de Ireneo es una cita bastante conocida acerca de lo que ocurre durante la celebración de la eucaristía

«El pan terrenal, al recibir la invocación de la Palabra de Dios, ya no es pan común; sino que se convierte en la eucaristía, que consiste en dos cosas: una terrenal y una celestial»2Como se cita de Ursino en la versión en inglés. En latín: «Panis terrenus accepta vocatione a verbo Dei, non amplius estcommunis panis, sed efficitur eucharistia, quae constat ex duabus rebus, terrena & coelesti» (Adversus Haereses, Lib. 4. c. 34)..

Ursino identifica las dos «cosas» de Ireneo (terrenal y celestial) como correspondientes a los dos elementos de los que consiste todo sacramento, que, según Agustín y los teólogos reformados, son el «signo» y la «cosa significada»:

«En cada sacramento hay dos cosas: los signos y las cosas significadas, o, como dice Ireneo, las cosas terrenales y celestiales»3The Commentary of Dr. Zacharaias Ursinus on the Heidelberg Catechism, p. 728..

La «cosa terrenal» es lo mismo que el signo visible, que señala o apunta a la cosa celestial, y que en el caso de la Cena o eucaristía es el pan. La «cosa celestial» es lo mismo que la cosa significada; es decir, aquello que es señalado por el signo, y que en el caso de la eucaristía es el cuerpo verdadero de Cristo, el cual está en el cielo. 

De acuerdo con esto, lo que Ireneo simplemente está diciendo es que el pan, luego de ser consagrado con la Palabra de Dios por la boca del ministro, deja de ser un pan corriente para convertirse en el sacramento eucarístico, siendo ahora un signo visible de una cosa invisible a nuestros ojos (el cuerpo de Cristo en el cielo). En cuanto a esto, Ireneo y la teología reformada están en consonancia.

En efecto, la teología reformada enseña que durante la celebración de la Cena hay una conversión del pan en el cuerpo de Cristo, pero no en un sentido corporal o sustancial, sino en un sentido sacramental. De hecho, si el pan se convirtiera corporal o sustancialmente en el cuerpo de Cristo, entonces dejaría de ser una cosa terrenal para ser una cosa celestial. En esa situación es evidente que ya no tendríamos el sacramento eucarístico, porque, como se ha visto de Ireneo, este debe consistir en una cosa terrenal y celestial a la vez. Así es que Ursino, siguiendo lo dicho por Ireneo, argumenta que «la transubstanciación elimina de la eucaristía el signo, o aquello que es terrenal, que es el pan y el vino. Por lo tanto, esta destruye la naturaleza o la verdadera idea de un sacramento». Sin la cosa terrenal y celestial, dice Ursino, «no puede haber sacramento», o, en este caso, no puede haber eucaristía.

Estudiante de teología (Universidad Católica de Oriente). Editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante. Miembro de la Iglesia Presbiteriana 'Gracia y Verdad' (Medellín, Col).

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