Los ministros son los instrumentos de la salvación (Ursino)

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Zacarías Ursino1Teólogo reformado alemán del siglo XVI. Conocido por ser el coautor del Catecismo de Heidelberg., en su Comentario al Catecismo de Heidelberg, pregunta 58, responde a la objeción de que, además de Dios, los ministros también pueden salvar a los pecadores, objeción que se basa en el siguiente texto bíblico:

«Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren» (1 Timoteo 4:16; RVR1960). 

Esta objeción se presenta a la afirmación previa de Ursino de que «solo Dios concede la vida eterna»22The Commentary of Dr. Zacharaias Ursinus on the Heidelberg Catechism. Translated from the original latin by Rev. G. W. Williard, A. M. La traducción a español es mía., la cual se prueba fácilmente por la Escritura, donde dice que la vida eterna es una «dádiva de Dios» (Ro. 6:23). Dios es el autor y la fuente de la vida eterna, o lo que es lo mismo: su causa primaria. Sin embargo, Ursino hace una aclaración muy útil:

«Puede haber muchas causas subordinadas del mismo efecto».

Es decir, Dios es la causa primaria del efecto que es la vida eterna o la salvación, pero eso no significa que sea la única causa, ya que otras causas subordinadas a esa primera causa también pueden estar involucradas en la producción de ese efecto. Una de estas causas son los ministros del evangelio:

«Los ministros son simplemente los instrumentos a través de los cuales Cristo obra por el poder de su Espíritu».

Los ministros, entonces, son una causa instrumental de la vida eterna o la salvación. Es decir, de modo ordinario y oficial, los pecadores, a través de su labor ministerial, conocen y llegan a la salvación. No obstante, se dice que son una causa subordinada, ya que (1) su existencia y obrar como causa dependen de la causa primaria; (2) no obran por un poder propio sino por el de la causa primaria, y (3) en el orden de las causas van después de la causa primaria, por lo que también se les puede llamar causa secundaria.

Creo que este entendimiento de Ursino de la labor ministerial como una causa instrumental de la salvación ayuda a explicar mejor un texto bíblico como 1 Timoteo 4:16, donde Pablo dice a un ministro, Timoteo, que a través de la enseñanza de la sana doctrina «salvará» a sus oyentes. Nuevamente, los ministros no son los autores de la salvación de los hombres, pero, a través de la predicación del evangelio y la administración de los sacramentos, son instrumentos de su salvación, y así, en ese sentido, se puede decir que los salvan. Por supuesto, todo esto, aunque en menor medida, también se extiende y aplica a los fieles cuando predican el evangelio. Lo cual, a su vez, explica un texto como Judas 1:23, donde se nos hace una exhortación a «salvar» a otros hombres.

Estudiante de teología (Universidad Católica de Oriente). Editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante. Miembro de la Iglesia Presbiteriana 'Gracia y Verdad' (Medellín, Col).

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