¿Son incompatibles la predestinación y la predicación del evangelio?

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Una ponencia dada por primera vez en la Conferencia O.C. de la Reforma sobre predicación y predestinación (octubre de 2012).

«Un opio de la carne y el diablo».

«La fortaleza de Satanás desde donde acecha para herir y matar con las flechas de la desesperación y la autoconfianza».

«Hace que Dios sea el autor del pecado, injusto, tirano e hipócrita».

«Hace que la gente esté pecaminosamente segura de sí misma porque persuade de que nada pone en peligro la salvación de los elegidos, sin importar cómo vivan».

¿De qué estoy hablando? De la comprensión católica reformada de la predestinación. Arriba hay citas directas de escritores «arminianos» del siglo XVII con los que he interactuado en mi libro Grace Worth Fighting For. Probablemente has oído algo similar porque estas críticas no son nada nuevo.

¿Cómo entiendo yo, como pastor reformado, la conexión entre la predicación y la predestinación?1Sobre la elección y los beneficios prácticos que causa en nosotros, véase Horton, Putting Amazing Back Into Grace, 40–74. Tres excelentes libros sobre el evangelismo reformado son Tell the Truth by Will Metzger, God–Centered Evangelism by R. B. Kuiper, y J.I. Packer, Evangelism & the Sovereignty of God (Downers Grove: IVP, 1961).. Eso es lo que quiero explorar con ustedes aquí.

Definiendo predicación y predestinación

Predicación (y evangelismo)

Cuando digo predicación me refiero a la proclamación oficial del evangelio. La predicación es el evangelismo oficial; de hecho: «Te encarezco (…) que prediques la palabra (…) haz obra de evangelista» (2 Ti. 4:2, 5, RVR1960). Los ministros de la Palabra evangelizan a través de la predicación.

Pero el evangelismo no es solo predicación. Es también el testimonio personal del evangelio de parte de todos los creyentes. Pedro dijo a los antiguos cristianos: «Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones». ¿Por qué? Porque ellos debían estar «siempre preparados para presentar defensa (…) ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros». ¿Cómo?: «Con mansedumbre y reverencia » (1 Pedro 3:15). Judas exhortó a todos los creyentes a contender por la fe (Judas 3). De hecho, el «contender» debía llevar al evangelizar: «A algunos que dudan, convencedlos». Al mismo tiempo: «A otros salvad, arrebatándolos del fuego». Hay incluso otros a los que debemos mostrar «misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne» (Judas 22-23).

Predestinación

La predestinación es un aspecto de la providencia de Dios. Su providencia es su presencia y poder general sobre todo. Es lo que Pablo llamó el «propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad» (Ef. 1:11). En relación con su providencia en la salvación de los pecadores, la predestinación es su misericordia hacia quien él quiere (Ro. 9:18). Este aspecto particular de la predestinación se conoce como la elección para la salvación.

Todo esto es para decir que la Escritura une la predicación y la predestinación con una regla. Por un lado, Dios es totalmente soberano sobre todo, especialmente sobre la salvación. Por otro lado, yo soy totalmente responsable de predicar. Todos somos responsables de dar testimonio de manera personal.

Importancia de la predicación y la predestinación

¿Por qué es la predicación y la predestinación un tema importante a considerar?

Necesitamos entender los caminos de Dios

J. I. Packer dijo que las realidades bíblicas de la soberanía de Dios (providencia y predestinación) y la responsabilidad humana no son contradictorias2Packer, Evangelism, 18–22.. Tampoco son una simple paradoja verbal. Más bien, son una antinomia. Esto significa que parecen ser una contradicción para nosotros. Debemos aceptar ambas como verdaderas. Son complementarias entre sí. En Dios se reconcilian. Según Packer:

Un Dios que pudiéramos entender exhaustivamente, y cuya revelación de sí mismo nos confrontara sin ningún tipo de misterio, sería un Dios a imagen del hombre, y, por lo tanto, un Dios imaginario; para nada el Dios de la Biblia3Packer, Evangelism, 24..

Necesitamos saber por qué predicar y evangelizar

La opinión popular dice que creer en que Dios predestina y elige lo pone a uno entre los «elegidos fríos o apagados». Los que estamos de «este lado» de la cerca teológica hemos contribuido a esa caricatura. Yo digo que creer en la doctrina de la predestinación de la Biblia es la razón de la predicación y el evangelismo personal4Packer, Evangelism, 10.. La predicación y la predestinación van de la mano.

Romanos 9 sobre la predicación y la predestinación

Exploremos Romanos 9-10 sobre la predicación y predestinación. Pablo respondió a la pregunta de por qué no todos sus compatriotas judíos creían en Jesús Mesías. Él anhelaba su salvación. Su corazón estaba lleno de «gran tristeza y continuo dolor». Él incluso deseaba ser él mismo «anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos» (Ro. 9:2-3). Pablo estaba perplejo por su incredulidad a pesar de tener tremendos privilegios. Ellos tenían «la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas». Pero lo más importante: «De quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo» (Ro. 9:4-5).

Estos tremendos privilegios, junto con su perplejidad, llevaron a Pablo a responder tres grandes objeciones.

Dios falló

«No que la palabra de Dios haya fallado» (Ro. 9:6). ¿Por qué decir esto? Porque aunque otros sintieran esto, Pablo tuvo que verbalizarlo. La palabra («promesas») de Dios no falló porque «no todos los que descienden de Israel son israelitas» (Ro. 9:6). En otras palabras, no todos los israelitas son hijos de Abraham solo por ser sus descendientes (Ro. 9:7). La prueba de Pablo son las genealogías del Génesis. Dios prometió a Abraham: «En Isaac te será llamada descendencia» (Ro. 9:7). Esto significa que «no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa» (Ro. 9:8). Dios dijo más tarde a Rebeca con respecto a los gemelos en su vientre: «El mayor servirá al menor» (Ro. 9:12). Jacob y Esaú no habían nacido ni habían hecho ni bien ni mal. Esto fue así «para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama» (9:11). En otras palabras, la predestinación fue el fundamento de la historia patriarcal: «A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí» (Ro. 9:13).

Dios es injusto

¿Hay injusticia de parte de Dios? Pablo lo negó enfáticamente: «¡En ninguna manera!» (Ro. 9:14). ¿Por qué? Porque Dios enseñó a Moisés: «Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca» (Ro. 9:15). Esto significaba que la salvación «no depende del que quiere [voluntad], ni del que corre [esfuerzo], sino de Dios que tiene misericordia» (9:16). Si se basara en las obras, se podría argumentar que alguien es más merecedor que otro. En cambio, Pablo escribió que todos son pecadores y que Dios eligió otorgar amor a algunos porque él eligió amar. Por ejemplo, él salvó a Israel pero endureció al Faraón porque así lo quiso (Ro. 9:18).

Dios hizo robots

«¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad?» (Ro. 9:19). Esta era la pregunta retórica de Pablo. Su respuesta no era una respuesta, si se mide por la sabiduría humana. Sin embargo, es la mayor respuesta de las Escrituras: «¿Quién eres tú, para que alterques con Dios?» (Rom. 9:20). En otras palabras, hay un límite para lo que Dios ha revelado. Más allá de eso, no debemos curiosear. ¡Simplemente debemos regocijarnos en la libertad de Dios para salvarnos! La ilustración de Pablo era que Dios es como un alfarero. Como alfarero tiene el derecho de hacer lo que quiera con la arcilla o el barro. Puede hacer vasijas o vasos para honra o para deshonra (Ro. 9:20-23).

Aplicación de la predicación y predestinación

Quiero sacar varias implicaciones y aplicaciones de la enseñanza de Pablo sobre la predicación y predestinación.

En primer lugar, debemos preocuparnos por evangelizar a los que conocemos. Pablo escribió acerca de su propio círculo de influencia: sus compatriotas judíos. Él conocía a estas personas. Su corazón estaba preocupado por ellos. Nosotros también necesitamos estar para nuestros seres queridos no salvos. Ama a tu prójimo cultivando relaciones de confianza con los no salvos. Habla con ellos en amor. ¿Qué mayor amor podemos mostrar que el cuidar su eterna relación con Dios? Por lo tanto, amen a su prójimo con urgencia.

En segundo lugar, ora por los perdidos. «Mi oración a Dios por Israel, es para salvación» (Ro. 10:1). Pide a Dios oportunidades para hablar del evangelio. Pídele que abra los corazones y los oídos para escuchar y prestar atención.

Pero ¿por qué orar cuando el resultado ya está determinado? El teólogo medieval, Tomás de Aquino, hizo esta misma pregunta. Él refutó las siguientes tres objeciones:

  1. Nuestras oraciones temporales no pueden ayudar a realizar el propósito eterno de Dios;
  2. Dios no necesita nuestro consejo, de otro modo tiene un conocimiento defectuoso;
  3. Si nuestras oraciones pueden ayudar al plan de predestinación de Dios, también pueden obstaculizarlo.

En estas objeciones hay dos errores. Algunos dicen que la oración o cualquier otro bien es superfluo. ¿Por qué? Porque el predestinado alcanzará la salvación eterna pase lo que pase. En contraste, Aquino afirmó todas las advertencias de las Escrituras que exhortan a la oración. Otros dicen que la predestinación puede ser alterada a través de la oración. Contra esto, Aquino citó que «irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios» (Ro. 11:29).

Entonces, ¿por qué orar si Dios predestina? De acuerdo con Aquino, la Escritura enseña la ordenación divina de todas las cosas junto con sus efectos. En cuanto a su ordenación, nuestras oraciones no afectan en nada la predestinación. En otras palabras, no es porque hayamos orado que fuimos predestinados. En cuanto a los efectos de la predestinación, no podemos olvidar que la providencia de Dios incluye las «causas secundarias». En otras palabras, Dios ha predestinado a los salvados, y también ha ordenado todas las ayudas y medios para cumplir esa predestinación, incluyendo la oración. Esto significa que sin nuestra oración para recibir a Cristo no seremos salvos. La oración es un medio a través del cual la predestinación se cumple con toda seguridad.

En tercer lugar, debemos ofrecer el evangelio a todos y dejar que Dios se encargue del resto. El trabajo del predicador y del cristiano es proclamar y compartir. Decimos a la gente «si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo». Hacemos esto porque «no hay distinción entre judío y griego (…) todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo» (Ro. 10:9-13). Dios incluso suplica a los pecadores que se reconcilien con él (2 Co. 5:19-20). Él ofrece genuinamente la salvación y el descanso espiritual a todos los que escuchan. Pero dejamos que él resuelva quién cree realmente.

En cuarto lugar, esta salvación viene a través del medio de la predicación del evangelio. Pablo hace una serie de preguntas retóricas en Romanos 10. «¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?» ¿La respuesta?: «La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Ro. 10:14-17)

Ordinariamente hablando, cero predicación del evangelio equivale a cero salvación. Las Escrituras dicen que Dios ha elegido un número incontable (Apocalipsis 7:14). Estos deben escuchar el evangelio para salvación. Esto significa que «nunca tenemos derecho a asumir que cualquier hombre o grupo de hombres que podamos conocer está fuera del plan de Dios para salvación»5J. Gresham Machen, The Christian View of Man, 82..

Los apologistas ‘pop’ anticalvinistas pasan por alto esto de nosotros los creyentes reformados. Por ejemplo:

Desde una perspectiva completamente calvinista (…) así como ninguna cantidad de predicación ayudará a los no elegidos, tampoco ninguna falla de los cristianos en alcanzar a los elegidos les impedirá venir a Cristo. Por lo tanto, aunque el evangelio debe ser proclamado, es difícil entender por qué deberíamos estar tan preocupados (calvinistamente hablando). Después de todo, según el calvinismo, los elegidos se salvarán. Punto final. Los no elegidos serán condenados. Punto final. Si la fe y la incredulidad son en última instancia e inevitablemente el resultado de la elección y la reprobación respectivamente, ¿qué importan nuestros esfuerzos evangelísticos o nuestro fracaso de evangelizar?6George Bryson, The Five Points of Calvinism. Como se encuentra en http://evangelicalarminians.org/george-bryson-the-five-points-of-calvinism-weighed-and-found-wanting/

Desafortunadamente, George Bryson no entiende una simple distinción bíblica: medios versus fin. El fin es la meta de Dios para los predestinados. La predicación es el medio que logra esto en la vida de las personas reales. Por lo tanto, la predicación es el medio necesario que Dios usa para traer los muertos a la vida. La predicación y la predestinación van juntas. Dios prometió la salvación «antes del principio de los siglos» y luego «manifestó su palabra por medio de la predicación» (Tito 1:1-3 ).

No es solo que Dios envió a su Hijo al mundo (Juan 3:16). Ahora él envía predicadores para hablar de él a la tierra. Los predicadores no son enviados al azar. En cambio, el Espíritu envía según su plan al que le place, a quien le place y cuando le place. Hay una íntima conexión entre la predicación y la predestinación. Observa Hechos 16:6-10. Pablo, Silas y Timoteo iban «por la región de Frigia y Galacia». ¿Cómo llegaron allí? El Espíritu Santo dijo a los líderes de Antioquía: «Apartadme a Bernabé y a Saulo» (Hechos 13:2). Él soberanamente escoge a quien le place «para la obra a que los he llamado» (Hechos 13:2).

Además, el Espíritu elige a quién o dónde no predicar. ¿Por qué Pablo, Silas y Timoteo fueron a Frigia y Galacia? Porque les «prohibió el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia». Querían ir al norte, a Bitinia. En cambio, el Espíritu los guió a través del centro de Asia. Terminaron en Misia, en el rincón noroeste de Asia. ¿Por qué? Aquí es donde Dios le dio a Pablo una visión de un hombre macedonio (Hechos 16:9) y se fue a Macedonia (Hechos 16:10). ¿Entonces los macedonios merecían más el evangelio? ¡Dios aleje ese pensamiento de nosotros! La voluntad secreta de Dios es por lo que prohibió a Pablo, Silas y Timoteo predicar. Su voluntad revelada fue que llegaran a Macedonia. La predicación y la predestinación van juntas.

Conclusión: la predicación y la predestinación están unidas

¿La predicación y la predestinación realmente van de la mano? Algunos dicen que hay quienes creen en la predestinación y no predican. Por otro lado, algunos dicen que otros predican porque creen en la responsabilidad humana. Packer explica de forma simple que esta es una dicotomía falsa. Todos los cristianos creen en la soberanía de Dios. ¿Cómo podemos decir esto? Todos los cristianos oran, dan gracias a Dios por salvarlos y piden al Señor que salve a sus seres queridos perdidos. El problema es que algunos cristianos no se dan cuenta de esto. Otros no lo han pensado bien. Algunos tienen presuposiciones acerca de Dios y los humanos que hacen que su teología sea inconsistente con su práctica de la oración.

¿Puede la predestinación ser usada como un «opio», adormeciéndonos para vivir de la manera que queramos? No si crees en lo que dijo Pablo y buscas vivir como Pablo vivió. ¡La predestinación es la motivación para evangelizar! La predicación y la predestinación van juntas.

Traducido por Fredy Hernandez. Editado por Romel Q.

El Rev. Daniel R. Hyde es el ministro principal de Oceanside Reformed Church en Oceanside, California. Es el autor de 'Una iglesia bien ordenada' y 'De la pluma del pastor Pablo'.

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