La salvación de los infantes (3): Augustus Toplady

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Augustus Toplady (1740-1778) ahora es más famoso no por su disputa con John Wesley o su traducción de Zanchi sobre la predestinación que llevó a esa disputa, sino por ser autor de himnos como «Rock of Ages» y «A Debtor to Mercy Alone».

Pero Toplady es también el autor de, entre otras cosas, una obra titulada The Church of England Vindicated from the Charge of Arminianism; and the Case of Arminian Subscription Particularly Considered: in a Letter to the Rev. Dr. Nowell. Occasioned by Some Passages in that Gentleman’s Answer to the Author of Pietas Oxoniensis

Thomas Nowell, a quien se dirige esta obra, había tocado el punto de la salvación de los infantes en la obra a la que Toplady está respondiendo, a fin de mostrar, según se entiende, que la regeneración va de la mano con el bautismo. El argumento es este: el bautismo regenera; una prueba de esto es que la Iglesia de Inglaterra cree que todos los bautizados que mueren en la infancia son regenerados. Y añade Nowell: «¿Dónde está entonces tu doctrina de la predestinación y reprobación absoluta (que incluye tanto infantes como adultos) tal como la representas diciendo que es una elección absoluta de algunos en preferencia de otros, hecha antes de que los infantes hayan nacido o hayan hecho bien o mal»?  (p. 110).

Toplady responde diciendo «distinguo»: es decir, distingue entre los infantes en general y aquellos que mueren en la infancia, y luego aumenta la apuesta, por así decirlo, en su respuesta. Él escribe:

Usted señala (página 109) que «con respecto a los infantes, la rúbrica declara que es innegable por la Palabra de Dios que los infantes bautizados que mueren antes de cometer pecado actual sin duda son salvos». Yo firmemente creo lo mismo. De hecho, creo más. Estoy convencido de que las almas de todos los infantes fallecidos, ya sean bautizados o no, están con Dios en la gloria. Y creo que mi creencia está respaldada por una autoridad que no puede errar: Mateo 18:14. Por lo tanto, no tiene derecho a agarrarse de los niños y preguntar con ironía dónde está entonces la «doctrina de la predestinación y reprobación absoluta, que incluye tanto a los niños como a los adultos». Yo creo que, en el decreto de predestinación para vida, Dios ha incluido a todos los que ha decretado que mueran en la infancia; y que el decreto de reprobación no tiene nada que ver con ellos. 

Marque aquí la manera en que el punto de vista de Toplady sobre la salvación de los que mueren en la infancia se sigue como una posible inferencia (no la única inferencia posible) del hecho de que el bautismo y la regeneración no están vinculados indisolublemente. Es posible salvarse sin el bautismo. Toplady respalda esto con la autoridad de Mateo 18:14 («Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños» [RVR1960]) y concluye que su creencia de que Dios predestina para vida «a todos los que ha decretado que mueran en la infancia» está justificada. 

Traducido por Romel Quintero. Publicado en The Calvinist International.

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

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