El cristianismo sí ofrece respuestas sobre el coronavirus

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Una respuesta a N.T. Wright desde el Libro de Oración Común 

Desde que comenzamos a escuchar sobre el coronavirus, hemos escuchado las opiniones de todos: de dónde vino, cuán contagioso es realmente y cuál es el papel del gobierno en contra de este. Afortunadamente, solo soy un pastor cristiano que puede hablar desde su «lado del carril». 

Sin embargo, recientemente N.T. Wright escribió en el Time que «el cristianismo no ofrece respuestas sobre el coronavirus. No se supone que lo haga». Luego usa un ad hominem contra «los sospechosos tontos habituales». Según él, estos han adoptado el racionalismo para buscar respuestas a «por qué Dios nos está haciendo esto», ya sea como «castigo», «advertencia» o «señal». Estos ofrecen «reacciones cristianas instintivas» en las que «todo debe tener una explicación». En contraste con esto, Wright pregunta: «¿Y si suponemos que [todo] no [necesita una explicación]? Suponer la verdadera sabiduría humana no significa ser capaz de elaborar algunas especulaciones riesgosas». Luego ofrece su remedio de que necesitamos recuperar la tradición bíblica del lamento, invocando las imágenes emocionales de una isla de refugiados en Grecia, Gaza y Sudán del Sur en lugar de pensar en Nueva York o Londres. 

¿Quién estaría en contra de esto? Es un falso dilema. Pero Wright plantea otro falso dilema en el que se presenta como la respuesta: «El misterio de la historia bíblica es que Dios también se lamenta. A algunos cristianos les gusta pensar en Dios como algo por encima de todo eso, sabiendo todo, a cargo de todo, calmado e inafectado por los problemas de su mundo. Esa no es la imagen que tenemos en la Biblia». Si buscas consuelo ante los titulares diarios de un número creciente de personas que contraen este virus y mueren por complicaciones relacionadas con él, ¿querrías un Dios insensible o uno que llore contigo? ¡Pero lo que Wright no dice es que la visión clásica de que Dios es impasible (sin pasiones como nosotros los humanos), también dice que, en la Encarnación del Hijo de Dios como Jesús Mesías, él fue y es totalmente apasionado! Al final, Wright dice que no es nuestro trabajo «poder explicar lo que está sucediendo y por qué», sino «más bien no poder explicar, y lamentarnos». 

Irónicamente, Wright, un exobispo de la Iglesia de Inglaterra, no tiene en cuenta su propia tradición en cuanto al tema de una respuesta cristiana al coronavirus. En esto es que quiero centrarme aquí en mi respuesta. Desde la perspectiva de la edición ejemplar (1662) del Libro de Oración Común (LOC) de la Iglesia de Inglaterra, me gustaría preguntar qué involucramiento tiene Dios en la presente pandemia de COVID-19 y cuál debería ser la respuesta en oración de su pueblo. Veremos cinco oraciones relevantes y luego haremos algunas aplicaciones. 

La oración en la «letanía» 

La primera oración que ofrece una respuesta cristiana al coronavirus proviene de «la letanía o súplica general», que es un antiguo patrón de oración que el LOC pretendía usar después de la oración matutina los domingos, miércoles y viernes. Después de las oraciones de invocación por la misericordia del Dios Trino, hay una serie de oraciones de confesión y súplicas de liberación, que incluyen esto: 

Ministro: De los rayos y la tempestad; de terremotos, incendios e inundaciones; de plaga, pestilencia y hambre; de batalla y asesinato, y de muerte súbita, 

Pueblo: líbranos, buen Señor. 

Siguiendo las enseñanzas de las Escrituras, las cosas que hoy llamamos desastres «naturales», como la plaga y la pestilencia, se consideran cosas de las que Dios puede librarnos y por las cuales se espera que su pueblo ore por liberación. Una cosa que Wright hace bien en su reciente artículo es decir que debemos lamentarnos en tiempos como estos, pero esto es así precisamente porque el LOC dice que Dios está íntimamente involucrado en tales plagas y pestilencias. 

La oración «en tiempo de gran enfermedad y mortalidad» 

En segundo lugar, el LOC ofrece una selección de «oraciones y acciones de gracias en diversas ocasiones». Estas ofrecen una respuesta cristiana al coronavirus. Una de ellas es una oración peticionaria titulada «en tiempo de gran enfermedad y mortalidad» (agregada por la edición estadounidense de 1789). Esta dice así: 

Oh Dios todopoderoso, el Señor de la vida y la muerte, de la enfermedad y la salud; con respecto a nuestras súplicas, humildemente te suplicamos; y, como has pensado en visitarnos por nuestros pecados con gran enfermedad y mortalidad, en medio de tu juicio, oh Señor, recuerda la misericordia. Ten piedad de nosotros, pecadores miserables, y retira de nosotros la grave enfermedad con la que estamos afligidos. Que esta corrección paterna tenga su debida influencia sobre nosotros, llevándonos a considerar cuán frágil e incierta es nuestra vida; para que podamos aplicar nuestros corazones a esa sabiduría celestial que al final nos llevará a la vida eterna; por Jesucristo nuestro Señor. Amén. 

Dios es Señor «de», es decir, «sobre» toda vida y muerte, enfermedad y salud. Así es como Jesús se reveló a Juan: «Tengo las llaves de la muerte y del Hades» (Ap. 1:18). La iglesia se humilla ante su Señor en tiempos como estos porque él ha pensado en visitarnos por nuestros pecados con gran enfermedad y mortalidad. Nuevamente, junto con Wright, el LOC evita cualquier racionalismo que necesite saber con precisión qué pecado causó esta enfermedad; pero reconoce que el Señor activamente envía sobre el mundo, en momentos y lugares particulares, tales enfermedades debido a la pecaminosidad de la raza humana. Esto no es meramente algo del Antiguo Testamento; esto es lo que dice el Nuevo Testamento. Jesús plaga a su propia iglesia con enfermedad e incluso con muerte por su pecaminosidad. Solo lea 1 Corintios (especialmente 11:27–32). Debido a que él es el Señor como el Cordero que triunfó sobre la muerte y la tumba, Juan describe de forma visionaria cómo Jesús abrió los sellos en el rollo de la historia humana, incluyendo el desatar pestilencia en la tierra (e.g., Apocalipsis 6:8). Como su pueblo, una respuesta cristiana al coronavirus es humillarnos bajo su sabiduría real como una expresión de su disciplina hacia nosotros a fin de llevarnos a contemplar nuestra fragilidad y mortalidad. 

La oración «en el tiempo de cualquier plaga o enfermedad común» 

La tercera oración es también sobre las «oraciones y acciones de gracias para diversas ocasiones». Esta vez el título es «en tiempo de cualquier peste o enfermedad común»: 

Oh Dios Todopoderoso, quien en tu ira enviaste una plaga sobre tu propio pueblo en el desierto, por su obstinada rebelión contra Moisés y Aarón; y también, en la época del rey David, mataste con la plaga de pestilencia a miles, y aun así, recordando tu misericordia, salvaste al resto; ten piedad de nosotros, pecadores miserables, que ahora somos visitados con gran enfermedad y mortalidad; que, así como entonces aceptaste una expiación y ordenaste al ángel destructor que cesara de castigar, así ahora te complazca retirar de nosotros esta plaga y grave enfermedad; por Jesucristo nuestro Señor. Amén. 

Esta oración nos da ejemplos específicos de los pecados del pueblo de Dios y las plagas que envió (¡resalte esto!) en el Antiguo Testamento: la rebelión de Coré (Núm. 16) y el censo del Rey David (2 Sm. 24). Pero, de nuevo, no es que era así como las personas anticuadas veían a una deidad tribal. Esto también se aplica a nosotros al ofrecer una respuesta cristiana al coronavirus. 

Acción de gracias «por liberación de la plaga u otra enfermedad común» (1) 

En cuarto lugar, después de esta sección de oraciones peticionarias hay varias oraciones de acción de gracias, entre ellas «por liberación de la plaga u otra enfermedad común». En ella oramos: 

Oh Señor Dios, quien nos has herido por nuestros pecados, y nos has consumido por nuestras transgresiones, por tus últimas visitas pesadas y terribles; y ahora, en medio del juicio, recordando la misericordia, has redimido nuestras almas de las fauces de la muerte; nos ofrecemos a tu bondad paterna junto con nuestras almas y cuerpos que has liberado, para ser un sacrificio vivo para ti, siempre alabando y magnificando tus misericordias en medio de tu Iglesia; por Jesucristo nuestro Señor. Amén. 

Esta oración asume todas las oraciones anteriores y, en respuesta, la iglesia debe ofrecer acción de gracias, no solo de labios, sino de vidas enteras: de alma y cuerpo. ¡Una respuesta cristiana al coronavirus es lamentar nuestros pecados y humillarnos bajo la poderosa mano de Dios para que cuando él quite su dura providencia podamos alegrarnos! 

Acción de gracias «por liberación de la plaga u otra enfermedad común» (2) 

La quinta y última oración que ofrece una respuesta cristiana al coronavirus es una segunda oración de acción de gracias en la que la iglesia ofrece estas palabras: 

Humildemente reconocemos ante ti, oh Padre misericordioso, que todos los castigos que amenazan en tu ley podrían haber caído justamente sobre nosotros, a causa de nuestras múltiples transgresiones y dureza de corazón. Sin embargo, viendo que te ha complacido, por tu tierna misericordia, y sobre nuestra humillación débil e indigna, calmar la enfermedad contagiosa con la que recientemente hemos sido afligidos, y restaurar la voz de alegría y salud en nuestras viviendas; ofrecemos a tu Divina Majestad el sacrificio de alabanza y acción de gracias, alabando y magnificando tu preservación y providencia sobre nosotros; por Jesucristo nuestro Señor. Amén. 

En resumen: merecemos juicio, pero Dios se deleita en mostrar misericordia. Y a esto, que la iglesia responda: «¡Amén!». 

Lecciones aprendidas 

Dado que el Libro de Oración Común no solo ora, sino que también enseña, ¿qué lecciones podemos aprender de este en este momento? 

  1. El LOC nos confronta como occidentales del siglo XXI, especialmente porque somos adherentes muy «naturalizados» de lo que C.S. Lewis llamó «cientificismo». No hablamos de la «creación» como el teatro de la gloriosa actividad de Dios, sino de la «naturaleza» como resultado de procesos aleatorios. De allí nuestra fascinación moderna por controlar y manipular nuestras vidas a través de nuestra lealtad a expertos científicos.
  2. El LOC sigue las Escrituras, tanto judías (Antiguo Testamento) como cristianas (Nuevo Testamento), al enseñar la realidad reconfortante de la participación y presencia de Dios en las plagas. Si él no estuviera presente, no tendríamos esperanza ni razón para orar por su liberación.
  3. El LOC nos permite suplicar a esta nuestra ayuda, que siempre está presente en los problemas, para que nos libre a nosotros y a nuestro mundo de tales plagas.
  4. El LOC nos recuerda que Dios no solo puede librar, sino que es el Señor sobre tales enfermedades. Él las envía, y él las quita. En palabras de Job: «Bendito sea el nombre del Señor».
  5. El LOC expresa útilmente la verdad de que usted y yo no necesariamente podemos vincular un pecado personal, o incluso uno nacional, con un castigo particular. Solo Dios puede hacer eso. Lo que podemos expresar es el vínculo entre nuestro pecado como humanidad en general y los casos específicos de castigo en el mundo,que,para nosotros, como creyentes, son correcciones paternales. 
  6. El LOC nos llama a aceptar nuestra necesidad de humillarnos siempre bajo la sabiduría real del resucitado y exaltado Señor Jesús en tiempos como estos.

Entonces sí, Dr. Wright, el cristianismo ortodoxo  ofrece respuestas a la actual crisis del coronavirus; está justo allí en las oraciones históricas y litúrgicas de la Iglesia Reformada Inglesa. Estas ofrecen una respuesta cristiana al coronavirus de que Dios es plenamente consciente de lo que está sucediendo «aquí abajo», ya que él está aquí y es totalmente capaz de hacer algo al respecto; es por eso que oramos. 

Publicado orignalmente en inglés en DanielrHyde. Traducido por Romel Q.

El Rev. Daniel R. Hyde es el ministro principal de Oceanside Reformed Church en Oceanside, California. Es el autor de 'Una iglesia bien ordenada' y 'De la pluma del pastor Pablo'.

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