La salvación de los infantes (2): Archibald Alexander Hodge

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De tal palo tal astilla (aunque esta vez no tanto).

A.A. Hodge no fue tan lejos como su padre en afirmar positivamente que todos los que mueren en la infancia con seguridad son salvos, aunque sí piensa que hay razones para creer esto y que hay, además, muchas razones para guardar «una esperanza altamente probable» de que esto es así1Desafortunadamente aquí no entra en detalles al dar sus razones; tampoco aborda el tópico directamente en su Outlines of Theology, a no ser que lo haya pasado por alto. Sin embargo, en otros lugares habla del tópico y allí es mucho más claro que aquí..

Hodge trae a colación el tema en su comentario a la Confesión de Westminster 10.3: «Los niños elegidos que mueren en la infancia, son regenerados y salvados en Cristo por medio del Espíritu, quien obra cuándo, dónde y cómo quiere. Lo mismo sucederá con todas las personas elegidas que sean incapaces de ser llamadas externamente por el ministerio de la palabra».

Sus comentarios son breves, lo cual no es sorprendente dada la naturaleza de la obra de la que vienen. Él hace el mismo punto de su padre con respecto a lo que es presupuesto en términos de la audiencia de la revelación («respecto de los que son capaces de entender y aprovechar, se revela la voluntad de Dios en lo que a ellos toca»), pero es más vacilante en la cuestión de la salvación universal de los infantes debido a que esta «no ha sido revelada positivamente».

Él dice:

El llamamiento externo de la palabra de Dios y todos los «medios» proporcionados en la dispensación actual de la gracia, presuponen inteligencia en aquellos que los reciben. Respecto de los que son capaces de entender y aprovechar, se revela la voluntad de Dios en lo que a ellos toca. Los propósitos de Dios cuanto a aquellos a quienes no se dirige la palabra, no son explícitamente revelados. Si los niños u otros que no sean capaces de ser llamados por el Evangelio son salvos, serán regenerados y santificados directamente por Dios sin el uso de medios. Si Dios, sin el uso de medios pudo crear santo a Adán; si puede crear nuevamente a los creyentes en justicia y santidad verdadera por el uso de medios que un gran número de hombres usan sin provecho, es claro entonces, que también puede regenerar a los niños y a otros sin hacer uso de medios. La depravación natural de los niños, la cual es el resultado de la privación judicial del Espíritu Santo, existe antes de que principie la actividad moral de ellos. El mal de ese estado se rectifica por la restauración misericordiosa del alma a su relación moral con el Espíritu Santo. La frase «niños elegidos» es precisa y llena su objeto. No pretende sugerir la idea de que algunos de los niños que mueren en la infancia no sean elegidos, sólo trata de exponer los hechos siguientes: (1) Que todos los niños nacen bajo una condenación justa, y (2) que ningún niño tiene derecho por sí mismo al cielo, y por esto (3) es que la salvación de cada niño es precisamente como la salvación de un adulto, es decir, que su base absoluta es la elección soberana de Dios. Esto sería tan verdadero si todos los adultos fueran elegidos con o lo es aun con el hecho de que solamente algunos lo son. Por tanto podemos usar la frase «niños elegidos» creyendo que todos los que mueren en la infancia lo son2Nota del traductor: la versión en español usada aquí para A. A. Hodge es la de la editorial CLIE traducida por Plutarco Arellano. A mi juicio las últimas dos oraciones se leerían mejor así: «Esto sería igualmente verdadero si todos los adultos fueran elegidos, pero vemos que solamente algunos lo son. Por lo tanto, es igualmente verdadero para los infantes, aunque tenemos buenas razones para creer que todos son elegidos». Para ver la versión en inglés, entrar aquí. En esta parte la Confesión se adhiere firmemente a los hechos revelados. Se revela claramente que ninguno, sea niño o adulto se salvará si no es en la base de la elección soberana; esto es, que toda la salvación para la raza humana es de pura gracia. No se revela con precisión que todos los niños sean electos, mas nosotros podemos por varias razones, guardar una esperanza altamente probable de que este es el hecho. La Confesión afirma lo que se revela claramente, pero sin decir nada acerca de lo que las Escrituras guardan silencio.

Chad Van Dixhoorn, en su reciente obra Confessing the Faith, se refiere a la discusión de A. A. Hodge en una nota al pie de página (p. 154), y piensa que incluso su posición va muy lejos, creyendo que «las Escrituras no nos permiten llegar a esta conclusión» (p. 155). Afirma que Hodge está en lo correcto al incluir el calificador «elegido», pero que es «desafortunado» que piense que hay buenas razones para extender este calificador a todos los que mueren en la infancia3«Hodge argumenta correctamente que solo los ‘infantes elegidos’ serán salvos. Desafortunadamente, luego asume que ‘tenemos buenas razones para creer que todos los infantes son elegidos’».

Notas:

  1. Desafortunadamente, aquí no entra en detalles al dar sus razones; tampoco aborda el tópico directamente en su Outlines of Theology, a no ser que lo haya pasado por alto. Sin embargo, en otros lugares habla del tópico y allí es mucho más claro que aquí.
  2. Nota del traductor: la versión en español usada aquí para A. A. Hodge es la de la editorial CLIE traducida por Plutarco Arellano. A mi parecer estas últimas dos oraciones en negritas se leerían mejor así: «Esto sería igualmente verdadero si todos los adultos fueran elegidos, pero vemos que solamente algunos lo son. Por lo tanto, es igualmente verdadero para los infantes, aunque tenemos buenas razones para creer que todos son elegidos»Para ver la versión en inglés, entrar aquí.
  3. «Hodge argumenta correctamente que solo los ‘infantes elegidos’ serán salvos. Desafortunadamente, luego asume que ‘tenemos buenas razones para creer que todos los infantes son elegidos’».

Este artículo fue publicado originalmente en The Calvinist International. Traducido por Romel Quintero.

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

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