Zanchi sobre las festividades cristianas (5)

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En la publicación de hoy, Zanchi se ocupa del segundo tipo de festividades lícitas: las instituidas por hombres con el consentimiento de la iglesia. Como ejemplos, señala Purim (Ester), así como Hanukkah, cuyo origen se relata en 1 Macabeos.

Zanchi señala que estos festivales, aunque no se instituyeron por orden divina directa, fueron consagrados por la presencia de Cristo. Lógicamente, dice, podemos deducir que las festividades pueden ser establecidas por la autoridad humana. Después de recurrir al Antiguo Testamento, a los Apócrifos y al Nuevo Testamento en busca de apoyo, invoca como respaldo a Agustín y su argumento sobre la continuidad de las festividades establecidas en la Epístola 118 (la carta en cuestión es en realidad la Epístola 54, a Jenaro, en las ediciones modernas de Agustín).

SOBRE LA SEGUNDA CUESTIÓN (CONTINUACIÓN)

El segundo tipo de festividades, como he dicho, consistía en aquellas que fueron instituidas por ciertos hombres, pero que se celebraron con el consentimiento de toda la iglesia, como Purim o la Fiesta de los Lotes, que Mardoqueo instituyó, como se explica en Ester 9; o la Fiesta de la Dedicación [Encoenia]1Hanukkah., instituida por Judas Macabeo para la conmemoración de la reparación del Templo y la liberación de los judíos de la tiranía de Antíoco Epífanes (1 Macabeos 4). Cristo honró estas festividades con su presencia. De este hecho, se infiere que las festividades que han sido aprobadas por la iglesia universal no deben ser despreciadas. Agustín argumenta en este sentido en la Epístola 118, donde habla sobre preservar todas las festividades que se originaron después del cierre del canon que se dice que se han observado en todo el mundo.

Publicado en The Calvinist International. Trad. Romel Q.

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

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