Bavinck sobre la analogía de la fe

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¿Los Reformadores se aferraron a una versión de la «analogía de la fe»? Yo lo afirmo, dice Bavinck. Y esto lo ve perfectamente en conformidad con la sola Scriptura; y, de hecho, para él, la derivación e inteligibilidad de esta «analogía» depende en gran medida de la claridad o la perspicuidad de la Escritura. Él explica lo siguiente:

Debido a esta perspicuidad, la Escritura también posee el «poder de interpretarse a sí misma» y es el «juez supremo de todas las controversias». La Escritura se interpreta a sí misma; los textos oscuros se explican por los claros, y las ideas fundamentales de la Escritura en su conjunto sirven para aclarar las partes. Esta era la «interpretación según la analogía de la fe», que también fue defendida por los Reformadores. Ellos no fueron a las Escrituras sin presuposiciones. Adoptaron la enseñanza de las Escrituras, el Credo de los Apóstoles, las decisiones de los primeros concilios, prácticamente sin críticas. No eran revolucionarios y no quisieron comenzar todo de nuevo, sino que solo protestaron contra los errores que se habían introducido. La Reforma no fue la liberación del «hombre natural» sino de la persona cristiana. Desde el principio, por lo tanto, los Reformadores tuvieron «una analogía de fe» en la cual ellos mismos tomaron posición y por la cual interpretaron las Escrituras. Por esa analogía de la fe, originalmente entendieron el sentido derivado de los textos claros de la Escritura misma, que luego se estableció en las confesiones. En relación con eso, la iglesia también tenía una responsabilidad con respecto a la interpretación de las Escrituras (Reformed Dogmatics, vol. 1, p. 480).

Publicado en The Calvinist International. Trad. Romel Q.

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

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