Mi reino no es de este mundo (5)

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Hoy pasamos al comentario de Tomás de Aquino sobre Juan. Él discute Juan 18:36 en la sexta lectio sobre el capítulo 18. Sus comentarios son bastante largos, por lo que se requerirá una segunda publicación con el resto.

Aquí se da la respuesta de Cristo [a la pregunta que hizo Pilato en el versículo anterior]. Y primero elimina la falsedad de la sospecha sobre su propio reino. Segundo, agrega la verdad con respecto a las palabras de Pilato: «Por eso Pilato le dijo: ‘¿Eres un rey?'». Con respecto a lo primero, hace dos cosas. Primero, excluye la sospecha falsa; segundo, da la prueba de una señal, donde dice: «Si mi reino fuera de [ex] este mundo, mis servidores [ministri] seguramente pelearían para que no sea entregado a los judíos». Elimina la sospecha falsa y dice: «Mi reino no es de [de] este mundo». Los maniqueos, entendiendo esto mal, solían decir que había dos dioses y dos reinos, a saber, el Dios bueno que tiene su reino en la región de la luz, y el Dios malvado que tiene su reino en la región de la oscuridad. Y solían decir que este mundo era el segundo, porque decían que todas las cosas corporales eran de la oscuridad. Según esta interpretación, el significado es: «Mi reino no es de este mundo», como si dijera: «El Señor, el Padre, que es bueno, y yo, no tenemos un reino en la región de las tinieblas». Pero lo que se dice en el Salmo 46:8 [47:7] se opone a esto: «Porque Dios es el rey de toda la tierra». Y de nuevo: «El Señor ha hecho todo lo que ha deseado en el cielo y en la tierra». Y por esa razón debemos decir que Cristo dijo esto a causa de Pilato, quien creía que Cristo aspiraba a un reino terrenal, donde pudiera reinar de una manera corporal como lo hacen los hombres de la tierra, y que debería ser castigado con la muerte por la siguiente razón: porque aspiraba a un reino ilegal. Además, también debemos saber que a veces la palabra «reino» se usa para las personas que reinan, y a veces para el poder real en sí mismo. Agustín, por lo tanto, explica «reino» al emplearlo de la primera manera y dice: «‘Mi reino’, es decir, los creyentes en mí1O «mis fieles». (Ap. 5:10: ‘Nos has hecho un reino para nuestro Dios’), ‘no es de este mundo'»2 No he encontrado una cita de Agustín con estas palabras. . Él no dice: «no está en este mundo» ([compare lo que Jesús dice] arriba en 17:11: «Y estos están en el mundo»), sino «no es de este mundo», por afecto e imitación; rescatados3Esto es un poco oscuro, porque no hay un sustantivo masculino con el que este participio pueda estar de acuerdo. Asumo, por el momento, que se trata de una construcción ad sensum, en la que el «reino», dado que está formado por un grupo mixto de hombres y mujeres en la interpretación de Agustín, es referido con un participio de género (masculino porque el grupo incluye ambos sexos) en lugar del participio neutro que estaría de acuerdo gramaticalmente con el regnum. , ciertamente, por la elección de la gracia. Porque nos ha rescatado del poder de la oscuridad y nos ha transferido al reino de su amor. Crisóstomo, sin embargo, explica el «reino» al emplearlo de la segunda manera y dice: «‘Mi reino’, es decir, mi poder y autoridad por los cuales soy rey, ‘no es de este mundo’, es decir, no tiene su origen en causas mundanas y en la elección de los hombres, sino de otro lugar, es decir, del propio Padre. Dan 7:14: «Su poder es un poder eterno que no será quitado, y su reino [es uno] que no será destruido»4La traducción es mía del latín: Hic ponitur responsio Christi, et primo removet suspicionis de regno suo falsitatem; secundo astruit veritatem, ibi dixit itaque ei Pilatus: ergo rex es tu? Circa primum duo facit. Primo excludit falsam suspicionem; secundo adhibet signi probationem, ibi si ex hoc mundo esset regnum meum, ministri mei utique decertarent, ut non traderer Iudaeis. Falsam suspicionem removet, dicens regnum meum non est de hoc mundo. Quod male intelligentes Manichaei, dicebant esse duos deos et duo regna; scilicet Deum bonum, qui habet regnum suum in regione lucis; et Deum malum, qui habet regnum suum in regione tenebrarum; et hanc dicebant esse hunc mundum, quia omnia corporalia dicebant esse tenebras. Et secundum hoc sensus est: regnum meum non est de hoc mundo, quasi dicat: dominus pater, qui bonus est, et ego non habemus regnum in regione tenebrarum. Sed contra hoc est quod dicitur in Ps. XLVI, 8: quoniam rex omnis terrae Deus. Et iterum: omnia quaecumque voluit dominus fecit in caelo et in terra. Et ideo dicendum, quod hoc dixit Christus propter Pilatum, qui credebat Christum affectare regnum terrenum, quo corporaliter, sicut et homines terreni, regnaret; et per hoc esset morte plectendus, quod illicitum affectaverit regnum. Sciendum est autem, quod regnum quandoque dicitur ille populus qui regnat, 1 quandoque ipsa regia potestas. Primo ergo modo accipiendo regnum exponit Augustinus, et dicit regnum meum, idest fideles mei, Apoc. V, 10:fecisti nos Deo nostro regnum, non est de hoc mundo. Non dicit: non est in hoc mundo; supra XVII, 11: et hi in mundo sunt, sed non est de hoc mundo, per affectum et imitationem, ereptus quidem per gratiae electionem. Sic enim nos Deus eruit de potestate tenebrarum, et transtulit in regnum caritatis suae. Chrysostomus autem exponit accipiendo regnum secundo modo, et dicit:regnum meum, idest potestas mea et auctoritas qua rex sum, non est de hoc mundo idest, non habet originem ex causis mundanis et electione hominum, sed aliunde, scilicet ab ipso patre. Dan. VII, 14: potestas eius, potestas aeterna quae non auferetur, et regnum eius quod non corrumpetur..

OBSERVACIONES

1. Hay una mala manera de hablar de los «dos reinos», a saber, la forma maniquea.

2. Aquino hace la distinción entre reinar de una manera corporal (o mundana/terrenal) y su opuesto implícito, reinar de una manera celestial. Sin embargo, Dios sigue siendo el rey de toda la tierra.

3. La palabra «reino» tiene más de un significado. Se puede usar, como Agustín, para las personas que reinan (es decir, los creyentes), rescatadas del mundo «por la elección de la gracia». Sin embargo, el reino todavía está en el mundo. Una vez más, la distinción hinc/hic: el reino está en el mundo, porque los creyentes están en el mundo.

4. O «reino» puede ser usado para la autoridad real, el poder por el cual Cristo es rey, como Crisóstomo, quien ya ha sido discutido en esta serie. En este último uso, la cuestión del origen salta a la palestra. El reino de Cristo no es mundano porque su origen y autoridad provienen de otro lugar.

Tomado de The Calvinist International. Trad. Romel Q.

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

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