Mi reino no es de este mundo (4)

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Comentario de Juan Crisóstomo de Juan 18:36 en su Homilía 83 del evangelio de Juan:

«Mi reino no es de este mundo». Estaba elevando los pensamientos de Pilato, ya que, a diferencia de los judíos, no era muy malvado, y él deseaba mostrarle que no era simplemente un hombre, sino Dios, y el Hijo de Dios. «Si mi reino fuera de este mundo, mis seguidores habrían luchado para que yo no hubiera sido entregado a los judíos». Estaba disipando el miedo que Pilato había estado abrigando hasta ahora, a saber, la sospecha de que él tenía lo ojos puestos en su poder. ¿No es su reino de este mundo? Sí, por supuesto que lo es. ¿Por qué dijo que no lo es? No quiso decir que no ejerciera dominio sobre este mundo, sino que tenía su soberanía de lo alto y que no era un mero poder humano, sino mucho mayor y más brillante que eso. Pero, si es mayor, ¿cómo es que fue hecho prisionero por el poder humano? Esto ocurrió por su propia voluntad. No reveló esto, pero ¿qué dijo? «Si yo fuera de este mundo, mis seguidores habrían luchado para que yo no fuese entregado». Con estas palabras estaba señalando la debilidad de nuestro reino terreno porque su fuerza reside en sus seguidores, mientras que el reino celestial se basta a sí mismo y no necesita de nadie.Los herejes basando sus proclamas en este pasaje, alegan que él es independiente respecto al Creador. ¿Qué ocurre, entonces, con las palabras: «Vino a los suyos»? ¿Y qué con las de: «No son del mundo, como yo no soy de este mundo»?. Dice que su reino no es de aquí, no para privar al mundo de su providencia y gobierno, sino para mostrar, como he dicho, que su reino no es humano ni transitorio1Edición de Ciudad Nueva en la Biblioteca Patrística.

OBSERVACIONES

1. Crisóstomo adopta un enfoque suave hacia Pilato.

2. A diferencia de los otros comentaristas que hemos visto hasta ahora, Crisóstomo también cree que hay una manera aceptable de decir que el reino de Cristo es «de» este mundo; es decir, que no está completamente separado del gobierno de Cristo. Cristo sí gobierna aquí, pero su «imperio» no es de aquí. Esto parecería más bien viciar su deseo de querer mantener la preposición ἐκ, pero su punto básico es lo suficientemente claro: «Mi reino no es de este mundo» no significa «mi reino está fuera de este mundo» (un posible significado de ἐκ), sino «mi reino no tiene este mundo como su punto de origen». Aquí tenemos la distinción hinc/hic que ya hemos visto varias veces.

3. Además, el reino de Cristo no es «de» este mundo porque es divino y mayor que los reinos terrenales.

4. (3) se prueba por el hecho de que el reino de Cristo no necesita medios terrenales para expandir Su gobierno. Crisóstomo señala que los reinos terrenales son tan fuertes como los sirvientes de ese reino, mientras que el reino celestial no necesita nada. Otros comentaristas que hemos observado han notado que el reino de Cristo no se defiende con la fuerza de las armas, pero creo que no han comentado, como Crisóstomo, que hacerlo es una señal de debilidad, incluso si es una proyección de fuerza. Cristo no necesita «tomar» el poder real, porque Él ya lo tiene. Las preocupaciones de Pilato eran del orden equivocado, porque no se dio cuenta de que no tenía que ver con un «simple hombre», sino con el Dios-Hombre, que supervisa todo lo que sucede. Como dice el salmista: «Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos» (Sal 50:21).

Publicado en The Calvinist International. Trad. Romel Q.

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

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