Girolamo Zanchi sobre las festividades cristianas (2)

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En la publicación de hoy, Girolamo Zanchi continúa su respuesta a la objeción de que los cristianos no deberían tener festividades a través de un análisis del cuarto mandamiento.

Zanchi aquí hace la distinción importante entre sustancia y accidente en el mandamiento; él señala un paralelismo importante con los festividades gentiles que ayuda a demostrar la naturalidad de las festividades o días festivos; y se adentra en una interesante discusión filológica sobre las etimologías de los términos griegos y latinos para «festival».

Con respecto a esto último, es importante observar que, para Zanchi, el día de reposo en su sentido más pleno, es importante no principalmente por lo que no se debe hacer («no trabajar»), sino por lo que es («adorar a Dios»). El bien del cuerpo se ajusta al bien de la mente o el alma, que encuentra su plenitud en la contemplación y alabanza de Dios.

SOBRE LAS FESTIVIDADES (CONTINUACIÓN)

Segundo: hay dos cosas en este mandamiento, a saber, la sustancia y el accidente. Como dice Colosenses 2: «La sombra y el cuerpo». La sustancia es un cierto momento de la semana en el que era obligatorio que el cuerpo descansara de sus obras a fin de que la mente estuviera libre para las cosas divinas. El accidente es que era el séptimo día en particular. Esto último ha sido derogado, lo primero no ha sido derogado.

Tercero: Todos los gentiles, desde la creación del mundo, consagran cierto tiempo para la adoración divina. Por lo tanto, es natural tener días festivos.

Cuarto: De los fines para los cuales fueron instituidos. Seguramente estos fines fueron la gloria de Dios y el bien del prójimo. Por estos fines, los griegos los llamaron ἑορτάς [heortās, «festivales» o «fiestas»], los latinos «festos dies» [«días de fiesta»]. Se llaman «festi» [«festivales» o «días de fiesta»] del verbo «feriari» [«descansar del trabajo»], así como la palabra «sabbat» se toma del verbo «descansar», es decir, de tareas relacionadas con el cuerpo, de modo que uno esté libre para adorar a Dios. Sin embargo, el título «dies festus» [«día de fiesta»] es más honorable que «dies feriatus» [«día libre de trabajo»]: el primero está relacionado con la adoración solemne de Dios, el segundo no. Ἑορτή [heortē] proviene del verbo ἑρῶ, «Yo amo», «Yo deseo», porque aquellos días que han sido consagrados a Dios deben ser amados y anhelados.

Publicado en The Calvinist International. Trad. Romel Q.

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

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