Mi reino no es de este mundo (2)

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Este es el segundo artículo en una serie sobre la historia de la exégesis de Juan 18:36 («Mi reino no es de este mundo»). Véase la primera parte aquí

La selección de hoy viene del Commentarii In Evangelivm Ioannis: In Tres Heptadas Digesti de Wolfgang Musculus. En la publicación anterior dije que el comentario de Hemmingsen era masivo. Estaba equivocado. Musculus da un significado completamente diferente de la palabra «masivo». Su comentario hace que el de Hemmingsen luzca como un epítome.

En esta obra, Musculus primero ofrece una serie de explicaciones interpretativas sobre el significado del texto. Luego añade una segunda sección de observationes. He incluido sus comentarios sobre las palabras Regnum meum non est ex hoc mundo de cada sección. Él dice más cosas relevantes sobre los dos reinos en otros comentarios, pero lo que he incluido ya es extenso, así que lo dejaré allí. Terminaré con algunas acotaciones. Observationes de sus observationes, por así decirlo.

Con el fin de negar que él era rey del pueblo de Israel y abordar el falso informe de los judíos, por el que lo acusaron de ser culpable de alta traición contra el César y ser un rebelde e intentar engañar a Pilato, explicó qué tipo de reino no era el suyo, diciendo: «Mi reino no es de este mundo». Como si dijera: «La naturaleza de mi reino no es tal como para obstruir a tu César. Él tiene un reino terrenal, y no aspira a otro. Pero mi reino no es de este mundo. Por lo tanto, no deberías permitir que se imponga sobre ti la deshonestidad de los judíos». Luego añade la razón: «Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que no fuese entregado a los judíos». Como si dijera: «El asunto mismo, como puedes ver, deja claro que no soy un rey terrenal, respaldado por el poder de un reino terrenal. De otra manera tendría un séquito glorioso muy diferente al que tengo, y estaría asediado por tropas preparadas para la batalla, a fin de que no sea entregado a los judíos. Pero siendo como es, que solo tengo algunos discípulos, ¿qué más proclama mi apariencia sino que mi reino no es terrenal, como mis enemigos falsamente informan?».

[…]

La consideración del reino de Cristo es doble. 1. La primera tiene que ver con lo que no es, la otra con qué tipo de cosa es. Debe observarse que responde a Pilato de manera que primero desecha el informe falso de sus adversarios explicando que su reino no es como los reinos de este mundo. Es relevante lo que dice: «Mi reino no es de este mundo». Por este ejemplo se nos enseña que nosotros también, ante los magistrados de esta era, debemos desechar la injuriosa sospecha de nuestra doctrina que los adversarios incitan, declarándoles que no es como imaginan los hombres falsos y hóstiles a la verdad. Qué tipo de reino es no puede ser explicado directamente a nadie, e incluso si se pudiera explicar, no sería entendido inmediatamente por nadie, porque nadie aspira a este. Por lo tanto, que sea suficiente para los ignorantes que la doctrina del evangelio no es sediciosa, ni ofrece protección a aquellos que desean perturbar la paz pública y disminuir la obediencia debida al magistrado. 

2. En cuanto a lo que el reino de Cristo trata, debe observarse que él no dice: «Mi reino no está en este mundo», sino: «Mi reino no es de este mundo». Lo que es del mundo del mundo es, no lo que está en el mundo. El reino de Cristo ciertamente no es del mundo; y no es terrenal por las siguientes razones: porque no consiste en el poder, la sabiduría o la gloria de este mundo. Sin embargo, está en el mundo, porque los escogidos, que son ciudadanos de ese reino, en cuyos corazones Cristo reina, están en el mundo, en tanto vivan en este cuerpo. Aunque este mundo es impío, Cristo reina en él, incluso en medio de sus enemigos (Salmos 110).

1. Musculus insiste en que la doctrina del evangelio no es subversiva al orden político. Creo que debemos ser cuidadosos al interpretarlo aquí: su punto no es que el evangelio no tenga nada que ver con lo temporal, los deberes del magistrado y demás. Su punto es que los gobernados de Cristo, que a menudo son también ciudadanos privados, no van a tomar amas contra el magistrado para defender o expandir la obra del evangelio. Esto queda claro de lo que dice de las palabras de Cristo: «Luego añade la razón: ‘Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que no fuese entregado a los judíos’.  Como si dijera: ‘El asunto mismo, como puedes ver, deja claro que no soy un rey terrenal, respaldado por el poder de un reino terrenal'». El evangelio, dice Musculus, no puede ser un pretexto para la sedición o la desobediencia, o para incitar tal desobediencia en otros.  

2. El adverbio nuevamente es importante (hinc vs. hic): Musculus señala que hay una diferencia entre de y en. El reino de Cristo no es de este mundo, pero está en él. Esto es casi lo mismo que dice Hemmingsen. El énfasis en este punto es heredado, como veremos más adelante en una publicación sobre Agustín.  

3. Nuevamente, como vimos en  Hemmingsen, el reino de Cristo no puede identificarse con la iglesia visible o institucional, sino más bien con la iglesia invisible: los elegidos; porque es allí, en los corazones de los elegidos, que Cristo reina inmediatamente. Para Musculus, entonces, el «reino espiritual» parece identificarse con el gobierno interno de Cristo en el corazón cuando un hombre está unido a Cristo por la fe. Es así que puede decirse que Cristo gobierna «incluso en medio de sus enemigos». 

Este artículo fue publicado originalmente en The Calvinist International. Trad. Romel Q.

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

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