Las confesiones reformadas (13): los Seis Artículos (1539)

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Los Trece Artículos siguieron siendo letra muerta en el reinado de Enrique VIII. Él rompió toda conexión con los luteranos y emitió en 1539, bajo la influencia de Gardiner y el partido romanista, y a pesar de la protesta de Cranmer, el monstruoso estatuto de los Seis Artículos, «para la abolición de la diversidad de opiniones». Justamente se les llama los artículos «sangrientos», y un «látigo con seis cuerdas». Pesaron severamente no solo sobre los puntos de vista de los anabautistas y todos los protestantes radicales, que como burla eran llamados «evangelistas», sino también sobre las negociaciones previas con los luteranos. Después de la quema de algunos disidentes, los artículos fueron chequeados de alguna manera en su operación, pero permanecieron legalmente vigentes hasta la muerte del rey, que se volvió cada vez más despótico, y prohibió (en 1542) la «traducción falsa» de Tyndale de la Biblia, e incluso la lectura del Nuevo Testamento en inglés a las mujeres, artífices, trabajadores y granjeros.

Los Seis Artículos imponen sobre todos los ingleses una creencia (1) en la transubstanciación, (2) la no necesidad de comunión en ambos tipos, (3) el celibato clerical, (4) la obligación de los votos de castidad o viudez, (5) la necesidad de misas privadas, (6) y la confesión auricular. Aquí tenemos algunas de las características más desagradables del romanismo. Quien negara la transubstanciación debía ser quemado en la hoguera; la disidencia de cualquiera de los otros artículos debía ser castigada con prisión, confiscación de bienes o muerte, según el grado de culpa.

—Philip Schaff, Creeds of Christendom, with a History and Critical notes. Volume I. The History of Creeds. § 78. The Doctrinal Formulas of Henry VIII. Trad. Romel Q.

Ser irénico es ser completamente bíblico y evangélico en teología, rigurosamente perenne en filosofía, católico en alcance y pacífico en espíritu.

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