Robert Rollock sobre la ley judicial y la ley natural

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Es cierto que un príncipe debería estar poco dispuesto a quitar la vida que Dios dio, y que debería tener cuidado de juzgar apresuradamente los crímenes capitales. No es poca cosa hacer capital un crimen; pero si el crimen es capital y mortal, el príncipe no tiene poder para perdonar y detener su mano de la ejecución. Ciertamente, por grandes e importantes consideraciones, un príncipe podría mitigar el castigo, pero no tiene poder de dejar al hombre en libertad. Sin embargo, algunos insistirán y dirán: ¿No es esta una de las leyes judiciales que se dio a los judíos? ¿Qué tenemos que ver con ella? Respondo que estas leyes, en cuanto a los judíos, y su Mancomunidad y leyes políticas, están abrogadas; en tanto tengan que ver con ese pueblo, no tenemos nada que ver con ellas: están abolidas; pero en la medida en que se basan en la naturaleza y la ley natural, tenemos relación con ellas. En cuanto a esta ley, esta es natural. Ustedes saben que los hombres naturales, los gentiles, que nunca tuvieron la ley de los judíos, ejecutaban al asesino.

ROBERT ROLLOCKLectures Upon The Passion, Resurrection, And Ascension Of Christ (Edinburgh: The Wodrow Society, 1616), 87–88. Trad. Romel Q.

Robert Rollock (1555-1599) fue el primer director de la Universidad de Edimburgo, y uno de los más grandes teólogos reformados del siglo XVI. Fue un reconocido erudito bíblico que escribió comentarios, tratados y sermones, y fue el primer teólogo escocés en exponer sobre la teología del pacto.

Ser irénico es ser completamente bíblico y evangélico en teología, rigurosamente perenne en filosofía, católico en alcance y pacífico en espíritu.

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