George Gillespie y Johannes Piscator sobre la ley judicial de Moisés

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Pero ¿cómo ocurre que estas u otras Leyes Judiciales de Moisés nos corresponden, como reglas para guiarnos en casos similares? Al que pregunte esto le diré que lea a Piscator en el Apéndice de sus Observaciones sobre los capítulos 21, 22 y 23 del Éxodo, donde presenta de manera excelente esta pregunta de si el magistrado cristiano está obligado a observar las leyes judiciales de Moisés, así como lo estaba el magistrado judío. Él responde con la distinción común: éste está obligado a aquellas cosas en la Ley Judicial que son inmutables y comunes a todas las Naciones, pero no a aquellas cosas que son mutables o propias de la República Judía. Pero luego explica esta distinción: que por cosas mutables y propias de los judíos, él entiende la emancipación de un siervo hebreo en el séptimo año; un hombre que se casa con la esposa de su hermano y le da descendencia a su hermano; el perdón de deudas en el Jubileo; casarse con alguien de la misma Tribu, y cualquier otra cosa similar; también transgresiones ceremoniales, como tocar un cadáver, etc. Pero las cosas inmutables y comunes a todas las naciones son las leyes relativas a las transgresiones morales, los pecados contra la ley moral, como el asesinato, el adulterio, el robo, el tentar a Dios, la blasfemia y la deshonra a los padres. Que el magistrado cristiano está obligado a observar las leyes judiciales de Moisés que establecen los castigos de los pecados contra la ley moral, lo demuestra por estas razones…

—GILLESPIE, GEORGE, Wholesome Severity Reconciled With Christian Liberty (London: Christopher Meredith, 1645), 6–7. Trad. Romel Q.

George Gillespie (1613-1648) fue un teólogo escocés. Fue miembro de la Asamblea de Westminster, uno de los cuatro comisionados designados por la Iglesia escocesa.

Ser irénico es ser completamente bíblico y evangélico en teología, rigurosamente perenne en filosofía, católico en alcance y pacífico en espíritu.

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