¿Cuál es la posición de Calvino sobre las imágenes de Cristo?

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A menos que me esté perdiendo algo bastante obvio, lo cual es posible, la pregunta de si las imágenes de Jesús violan el segundo mandamiento no recibe una respuesta clara y definitiva en las principales obras de Calvino. En su Institución (I.11) no menciona explícitamente las imágenes de Jesús. Solo se refiere a las imágenes de «Dios» o a la adoración de las cosas creadas. Entonces, ¿qué piensa Calvino de las imágenes de Jesús? Se podría argumentar plausiblemente, que las imágenes de Dios de las que habla se refieren a la   Persona del Hijo, por lo que cualquier representación estaría fuera de los límites. Esto daría sentido a su recuento de esos «papistas» itinerantes que viajan para venerar diferentes imágenes. En este caso, Calvino estaría de acuerdo con Zacarías Ursino, David Pareus y Lancelot Andrewes (Catecismo, p. 132), quienes argumentaron que las representaciones de Jesús son inherentemente nestorianas, ya que solo representan una de las naturalezas de Cristo1«[El pueblo] no traerá a su memoria a Cristo como Dios, porque Sus atributos son infinitos; y se dividirá a Cristo, siendo que Su deidad no puede ser pintada, y así serán reos de aquel anatema del primer Concilio de Éfeso» (A pattern of catechistical doctrine, and other minor works of Lancelot Andrewes, sometime lord bishop of Winchester).. Henry Hammond, un divino inglés del siglo XVII, señala que el Libro de Homilías clasifica este tema como una adiaforía (cosas indiferentes). Hammond luego apela a Calvino para decir que las imágenes de Jesús pueden ser hechas pero que no se deben poner en las iglesias2«Calvino mismo…afirma que las imágenes de Cristo y los santos no deben ser simplemente prohíbidas (non effe prohibitas simpliciter); y de la misma manera, Lutero, los zwinglianos, Melanchton y los de Magdeburgo, todos condenan la adoración de imágenes, pero no las imágenes en sí mismas. Y así Ilyricus y Pedro Mártir Vermigli, que piensan que la adoración de imágenes es una parte primaria del anticristianismo papista, a pesar de ello sostienen que las imágenes de Cristo y los santos pueden mantenerse legítimamente, siempre y cuando no sean adoradas» (Of Idolatry, Henry Hammond).. Sin embargo, Calvino no dice esto. Hammond está citando mal la cita de John Rainold del teólogo jesuita Roberto Belarmino, que agrupa a Calvino con Pedro Mártir Vermigli y Flacius Ilyricus como aquellos que permiten la creación de imágenes pero no su inclusión en los lugares de adoración. Rainold, uno de los maestros de Richard Hooker, aparentemente no ve ningún problema con la cita de Belarmino y la acepta como correcta. Lo más cerca que Calvino llega a decir que es permisible hacer imágenes de Jesús es en su Catechismus Ecclesiae Genevensis (1545):

Non ergo quamlibet simpliciter picturam vel sculpturam su verbis damnari intelligendum est: sed tantum imagines prohibemur facere in hunc finem, ut in illis Deum vel quaeramus, vel colamus: sive, quod idem est, eas colamus en Dei honorem, aut quoquoó sup supersticion y idololatriam abutamur.

Traducción: Esto no significa que toda escultura o pintura esté simplemente prohibida, sino solo las imágenes usadas en el servicio de Dios, o el adorarle por medio de cosas visibles, o cualquier abuso de ellas que conduzca a una idolatría y superstición de cualquier tipo. 

Calvino dice aquí que las imágenes y esculturas no están prohibidas simpliciter por el segundo mandamiento, sino solo si están destinadas para adorarlas. No hay mención de Jesús aquí. Entonces, ¿qué piensa él de las imágenes de Jesús? La respuesta es que él creyó que las imágenes de Jesús violan el segundo mandamiento. Sin embargo, es comprensible que hubiese confusión en el siglo XVII con la opinión de Calvino sobre este tema, ya que el propio Calvino no lo dice explícitamente en sus obras más importantes. Lo dice en sus sermones sobre Deuteronomio, donde acusa implícitamente de nestorianismo a quienes hacen imágenes de Cristo:

He aquí, ellos pintan y retratan a Jesucristo, quien (como sabemos) no es solo hombre, sino también Dios manifestado en la carne; ¿y qué representación es esa? Él es el Hijo eterno de Dios en quien habita sustancialmente la plenitud de la Deidad. Al ver que se dice, sustancialmente, ¿deberíamos tener retratos e imágenes por los que solamente se puede representar la carne? ¿No es esto eliminar lo que es primario en nuestro Señor Jesucristo, es decir, su divina majestad? Sí; y, por lo tanto, cuando un crucifijo está así en la Iglesia, es como si el diablo hubiera desfigurado al Hijo de Dios (Sermón del 23 de mayo de 1555).

Entonces, la posición de Calvino se establece claramente aquí y es exactamente la misma que la de Ursino y muchos otros. Sin embargo, no es la misma de Vermigli, a quien muchos de los divinos reformados más moderados apelaron en este tema y quien quizás en este sentido también influyó en el Libro de Homilías. El hecho de que Calvino no declarara claramente su posición en la Institución produjo confusión, y junto con la lectura errónea de Belarmino (quizás confundió a Vermigli con Calvino) se popularizó este error incluso entre aquellos que compartían la herencia teológica de Calvino.

Notas: 

  1. «[El pueblo] no traerá a su memoria a Cristo como Dios, porque Sus atributos son infinitos; y se dividirá a Cristo, siendo que Su deidad no puede ser pintada, y así serán reos de aquel anatema del primer Concilio de Éfeso» (A pattern of catechistical doctrine, and other minor works of Lancelot Andrewes, sometime lord bishop of Winchester).
  2. «Calvino mismo…afirma que las imágenes de Cristo y los santos no deben ser simplemente prohíbidas (non effe prohibitas simpliciter); y de la misma manera, Lutero, los zwinglianos, Melanchton y los de Magdeburgo, todos condenan la adoración de imágenes, pero no las imágenes en sí mismas. Y así Ilyricus y Pedro Mártir Vermigli, que piensan que la adoración de imágenes es una parte primaria del anticristianismo papista, a pesar de ello sostienen que las imágenes de Cristo y los santos pueden mantenerse legítimamente, siempre y cuando no sean adoradas» (Of Idolatry, Henry Hammond).

Este artículo fue publicado originalmente en The Calvinist International. Traducido por Romel Q.

Eric Parker (PhD McGill University) es el editor de Library of Early English Protestantism (LEEP) en Davenant Institute.

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