Los reformadores sobre las imágenes de Cristo

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Aquí en el sur de los Estados Unidos los calvinistas son minoría y las imágenes de Jesús están por todas partes. Yo crecí en una iglesia Bautista del Sur rural que estaba adornada con vitrales que representaban la vida de Cristo. Mi abuela tenía una de esas imágenes electrónicas tridimensionales de Jesús caminando sobre el agua. Admito que realmente era genial. ¿Pero no escuchas a Juan Calvino revolcándose en su tumba al pensar en ello? En los círculos reformados, no hacemos ni usamos imágenes de Jesús, o al menos eso decimos.

Que las imágenes violan el segundo mandamiento se establece claramente en los catecismos de Heidelberg y Westminster. Sin embargo, las imágenes de Jesús son tan frecuentes en los planes de estudio de los niños que es difícil encontrar una iglesia presbiteriana sin ellas. Y si Westminster es el estándar, solo imagine (o no) cuántos niños y adultos reformados lo están violando todos los domingos cuando imaginan a Jesús «en sus mentes», un acto que el Catecismo Mayor (pregunta 109) prohíbe.

La pregunta sobre el segundo mandamiento es tan relevante hoy como lo fue en el siglo XVI. Sin embargo, si pudiéramos transportar a un puñado de los reformadores del siglo XVI hasta nuestros días y les preguntásemos si es apropiado que hagamos imágenes de Jesús, es probable que nos sorprendan sus respuestas.

Por ejemplo, Lutero, sin duda, sería el primero en abrir la boca. Diría: «¡Ja! Como le dije a Karlstadt, las imágenes son una gran herramienta para enseñar a los incultos sobre la diferencia entre la Ley y el Evangelio. Es una idolatría mayor sacarlas de la iglesia, ya que su remoción impondría sobre las conciencias de los hombres el pensamiento de que lo que es legítimo ahora está prohibido».

Zuinglio entonces respondería: «¡Nein! ¡Debemos remover todas las imágenes de las iglesias, ya que la simple fabricación de una imagen para el uso sagrado viola el segundo mandamiento!».

La sala probablemente descendería al caos mientras Lutero se ofende personalmente por la acusación implícita de blasfemia de Zuinglio. Entre el aluvión de exclamaciones e insultos (que probablemente Lutero ganaría), Martín Bucero podría intentar una posición mediadora, pero recibiría un huevo en la cara, mientras que Juan Calvino y Teodoro de Beza salen de las instalaciones sin que nadie se dé cuenta.

Entonces, entre Lutero y Zuinglio recibimos un mensaje mixto. Incluso recibimos una señal ligeramente mixta solo de Zuinglio, ya que la Biblia de Zürich que él ayudó a producir incluye una imagen de Jesús del Apocalipsis de San Juan.

El caso tampoco es tan claro entre los llamados calvinistas. La posición de Bucero se fermentó en 1530 con su publicación That Any Kind of Images May Not be Permitted, en la que argumenta que todas las imágenes de Jesús están prohibidas. Naturalmente, podríamos cuestionar esta interpretación del mandamiento mediante la siguiente pregunta: «Pero si Dios no quería que hiciéramos imágenes, ¿por qué se convirtió en un ser humano visible y vivo en Jesucristo?». Bucero responde: «En verdad, no negamos cualquier cosa sana y provechosa que haya venido a nosotros por la muerte de Cristo, la cual sufrió cuando estaba entre los hombres (…) sin embargo, el mismo Cristo claramente testificó que su presencia corporal no era nada beneficiosa. Es el espíritu (dice él) el que vivifica»1Bucer, A Treatise Declaryng and Shewing Dyvers causes that Pyctures and Other Ymages Which were wont to be Worshypped ar in no Wise to be Sufred in the Temples or Church of Cristen Men, (London, T. Godfray for W. Marshall: 1535).. Sí, es cierto que el cuerpo físico de Cristo no trae provecho aparte de Su Espíritu. Sin embargo, ¿realmente es cierto, como dice Bucero, que Su presencia corporal no era «nada beneficiosa»? ¿Este supuesto no resta importancia al significado de la encarnación? Dadas sus conclusiones, es muy confuso que, quince años después, ¡Bucero publicara su Constant Defense in Bonn con una representación muy prominente de un crucifijo en el frontispicio!2Por supuesto, es posible que Bucero no haya solicitado una imagen diferente para el frontispicio; sin embargo, con toda probabilidad pudo haber hecho esa solicitud..

En sus principales escritos, Calvino no declara explícitamente que las imágenes de Jesús violen los mandamientos de Dios. Él señala que es idólatra hacer imágenes de Dios porque es imposible capturar la deidad infinita en un retrato físico3Véase Institución I.1.1.. Pero, ¿qué pasa con la naturaleza física que Dios tomó para sí mismo en la encarnación de Jesús? Calvino es solo explícito acerca de este concepto en sus sermones sobre Deuteronomio, en el que pregunta sobre las pinturas de Jesús: «¿No es esto eliminar lo que es primario en nuestro Señor Jesucristo, es decir, su divina majestad?». A lo que él responde con un rotundo «sí»4Sermón del 23 de mayo de 1555 en The Sermons of M. Iohn Calvin Upon the Fifth Booke of Moses called Deuteronomie, Arthur Golding, trad., (London: Henry Middleton for Thomas Woodcocke, 1583), 138. (Sin embargo, ¡irónicamente la impresión en inglés de 1583 de los sermones de Calvino incluye una imagen de Jesús en el frontispicio!). Entonces, Calvino tiene claro que las representaciones artísticas de Jesús violan el mandato expreso de Dios. También son heréticas, dice él, porque separan la naturaleza divina de Cristo de su humanidad, ya que solo la humanidad puede estar representada. Por lo tanto, cualquiera que haga una imagen de Cristo es culpable de la herejía nestoriana, una conclusión a la que Zacarías Ursino también llegó5The Commentary of Dr. Zacharius Ursinus on the Heidelberg Catechism, G.W. Williard, trad., 2nd ed., (Columbus: Scott & Bascom: 1852), 527..

Desafortunadamente para nuestro dilema, no todos los conocidos de Calvino estuvieron de acuerdo con su conclusión. Los dos italianos, Pedro Mártir Vermigli y su discípulo Girolamo Zanchi, ambos amigos e influencias de Calvino y Ursino, no creían que las imágenes de Jesús fuesen inherentemente pecaminosas. Vermigli solo dice que las imágenes de los santos y de Cristo no deben ponerse dentro de las iglesias, donde se conviertan en tentaciones de idolatría, pero pueden usarse en entornos privados y públicos. Él afirma que estas imágenes «pueden brindar un placer honesto, el cual puede tener alguna utilidad, si representan esas cosas que son monumentos y ejemplos de piedad»6Most learned and fruitful commentaries of D. Martir Vermilius, professor ofdivinity in the school of Tigure, upon the Epistle of S. Paul to the Romans…, Sir Henry Billingsley, trad., (London: John Daye, 1568), 32.. Zanchi, de muchas maneras el «segundo Ursino» (este sucedió a Ursino en la cátedra de teología en Heidelberg), no está de acuerdo con la acusación de nestorianismo planteada por Ursino: «No es impío pintar [una imagen de] Cristo, en cuanto hombre, siempre y cuando la imagen no sea adorada»7Tractationum theologicarum volumen de statu peccati et legali… (Neustadt: Nicolaus Schrammius impensis haeredum Wihlelmi Harnisii, 1603), 501. Esta mi traducción del latín.. Y continúa diciendo: «El alma humana tampoco puede pintarse, pero ¿no son pintadas las formas de los cuerpos humanos?»8Ibíd., 502.. Zanchi sostiene aquí que si aplicamos al ser humano la lógica de Calvino (y Ursino) con respecto a las imágenes de Cristo, entonces tendremos que concluir que tampoco se debe permitir la representación de seres humanos, ya que el alma no puede ser pintada.

Entonces, se nos deja con un mensaje mixto por parte de algunos de los reformadores más prominentes con respecto a la creación de imágenes de Jesús. Sin embargo, ¿cómo podría haber desacuerdo en una cuestión tan fundamental?

Este no es un tema de adiaforía (cosas indiferentes). La creación de imágenes de Jesús, según Calvino, es un acto de idolatría, y está estrictamente prohibida por Dios. Por lo tanto, quienes cometen tales actos son, en el peor de los casos, pecadores obstinados y, en el mejor de los casos, nestorianos. Solo nos queda preguntarnos cómo lo que Calvino percibe como idolatría pudo ser visto por Vermigli, Zanchi y otros como un acto de piedad.

Entonces, como cristianos reformados, podemos optar por abandonar la sala y dejar que Lutero y Zuinglio se ocupen de esta cuestión. Pero, si nos escapamos con Calvino y el resto, solo pospondremos el debate hasta que lleguemos al bar. Luego veremos quiénes serán los primeros en criticar al Jesús electrónico tridimensional que cuelga desfavorablemente detrás de la barra.

Notas: 

  1. Bucer, A Treatise Declaryng and Shewing Dyvers causes that Pyctures and Other Ymages Which were wont to be Worshypped ar in no Wise to be Sufred in the Temples or Church of Cristen Men, (London, T. Godfray for W. Marshall: 1535). Spelling modernized by the author.
  2. Por supuesto, es posible que Bucero no haya solicitado una imagen diferente para el frontispicio; sin embargo, con toda probabilidad pudo haber hecho esa solicitud.
  3. Véase Institución I.1.1.  
  4. Sermón del 23 de mayo de 1555 en The Sermons of M. Iohn Calvin Upon the Fifth Booke of Moses called Deuteronomie, Arthur Golding, trad., (London: Henry Middleton for Thomas Woodcocke, 1583), 138.
  5. The Commentary of Dr. Zacharius Ursinus on the Heidelberg Catechism, G.W. Williard, trad., 2nd ed., (Columbus: Scott & Bascom: 1852), 527. 
  6. Most learned and fruitful commentaries of D. Martir Vermilius, professor ofdivinity in the school of Tigure, upon the Epistle of S. Paul to the Romans…, Sir Henry Billingsley, trad., (London: John Daye, 1568), 32. 
  7. Tractationum theologicarum volumen de statu peccati et legali… (Neustadt: Nicolaus Schrammius impensis haeredum Wihlelmi Harnisii, 1603), 501. Esta es mi traducción del latín.
  8. Ibíd., 502.

Este artículo fue publicado originalmente en in all things. Traducido por Romel Q.

Eric Parker (PhD McGill University) es el editor de Library of Early English Protestantism (LEEP) en Davenant Institute.

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1 Response
  1. […] Los Reformadores no fueron iconoclastas simpliciter. Vermigli creía que las imágenes debían usarse para la educación de los laicos, siendo la única excepción el uso de imágenes durante la liturgia. Peter Matheson señala que a través de una educación humanista, que exaltaba el arte de la retórica, los Reformadores aprendieron a usar la pluma como un pincel para pintar imágenes en la mente a través de un discurso elocuente y adornado. Otro ejemplo de un uso reformado de las imágenes es el Zwinglibibel. Esta es la Biblia traducida al suizo-alemán por Zuinglio y otros en 1531. La Biblia estaba llena de imágenes de personas significativas, eventos e incluso seres divinos. Por ejemplo, la siguiente es una impresión del «Hijo del Hombre» del Apocalipsis de Juan: […]

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