Ireneo sobre la predicación de Pablo a los paganos

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Ireneo de Lyon dice lo siguiente en su Contra las Herejías (IV, 24, 1)1Edición de la Conferencia Episcopal Mexicana (2000).:

Pablo, que era el Apóstol de los gentiles, dice: «He trabajado más que ellos» (1 Cor 15,10). Porque para ellos fue fácil la catequesis, pues podían tener a la mano las pruebas de las Escrituras: quienes escuchaban a Moisés y a los profetas (Lc 16,31), fácilmente acogían al «Primogénito de los muertos» (Col 1,18) y al «príncipe de la vida» (329) (Hech 3,15) de Dios, aquel que, extendiendo las manos, destruyó a Amalec (Ex 17,10-13), y, mediante la fe en El, da la vida al ser humano y lo cura de la herida de la serpiente (Núm 21,6-9).

Ireneo aquí explica que cuando Pablo dijo que había trabajado más que el resto de los apóstoles, quería decir que «para ellos fue fácil la catequesis», es decir, la predicación del evangelio. Esa facilidad se debía a que los apóstoles, que predicaban a los judíos, «podían tener a la mano las pruebas de las Escrituras». Así, los judíos, que conocían las Escrituras, «fácilmente» recibían a Cristo, que había sido predicho en el Antiguo Testamento bajo símbolos. En cambio, la predicación de Pablo a lo gentiles era más difícil, ya que:

A los gentiles el Apóstol debía enseñarles primero a renunciar a la superstición de los ídolos y a adorar a un solo Dios, Hacedor del cielo y de la tierra y Demiurgo de toda la creación; y que fue su Hijo, su Palabra, aquel por el cual produjo todas las cosas; que se hizo hombre en los últimos tiempos para luchar en favor del género humano, para vencer y destruir al enemigo del hombre y para dar a su plasma la victoria contra el adversario.

Mientras que los demás apóstoles podían comenzar su predicación con una exposición del evangelio, el apóstol Pablo debía comenzar con una refutación del politeísmo, y una demostración del monoteísmo, para luego pasar a una explicación del evangelio. Pero se pone peor para Pablo. Los demás apóstoles podían ayudarse de las Sagradas Escrituras, mientras que Pablo no, ya que estas eran desconocidas por los gentiles: 

24, 2. Por eso trabajaba más aquel que fue llamado al apostolado entre los gentiles, que quienes predicaban al Hijo de Dios entre los de la circuncisión. A éstos los ayudaban las Escrituras que el Señor confirmó y llevó a cumplimiento, pues se presentó tal como había sido anunciado. En cambio para los paganos era extraña la nueva enseñanza y doctrina

Por esta razón dice Ireneo que Pablo tuvo que «predicarles con su sola palabra, sin ayuda de la Escritura». Esto no significa que Pablo les predicó un evangelio diferente. Sin duda él predico a los gentiles el evangelio que le había sido revelado y que estaba en conformidad con las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento. Pero sí significa que Pablo tuvo que prescindir de citar directamente las Escrituras, por lo que tuvo que valerse más de «su sola palabra». Aunque Ireneo no cita un ejemplo de la Escritura, creo que es obvio que tenía en mente una predicación como la de Pablo en Atenas, registrada en el libro de los Hechos: 

Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos (Hechos 17:16-34 Reina-Valera 1960).

Aquí vemos algo más que Ireneo no señala, y es que Pablo, al no poder usar las Escrituras, no solo se valió de su propia palabra, sino que también recurrió a la «palabra» de pensadores que eran autoridades para los paganos, como Epiménides de Creta y Arato. Esto hacía aún más difícil la predicación de Pablo, ya que, a diferencia de los demás apóstoles, debía familiarizarse con la teología y filosofía pagana con el fin de encontrar aquello que fuese útil y verdadero para su predicación.

Estudiante de teología (Universidad Católica de Oriente). Editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante. Miembro de la Iglesia Presbiteriana 'Gracia y Verdad' (Medellín, Col).

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