La Concordia de Wittenberg (1536): la Cena del Señor

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La Concordia de Wittenberg (1536) es un documento que resultó de las discusiones sobre los sacramentos entre los luteranos alemanes y los reformados del suroeste de Alemania y el oeste de Suiza. Es el resultado, en otras palabras, de la búsqueda de consenso entre varias partes del mundo protestante, cuyo propósito era tener una afirmación de posturas comunes. 

El documento no fue final, ya que debía ser referido a otros primero, y a largo plazo no se convirtió en un punto común de unión; a pesar de que el lenguaje al final indica que todos los presentes estaban contentos con la Confesión de Augsburgo y la Apología como una declaración común de fe, y a pesar de que estos artículos tenían el propósito de ser aceptables para luteranos y reformados. 

Aun así, es sorprendente notar todos los que se suscribieron: entre los firmantes están Bucero, Capito, Musculus, Lutero y Melanchthon. Probablemente esto ahora parece imposible, por lo que es un buen recordatorio de que el horizonte de lo posible es algo que cambia con el tiempo; nuestras circunstancias no son el estado permanente de las cosas; ni deberían ser vistas como una prisión de la que no hay escape. El texto de la Concordia sobre la Cena es el siguiente:

La Concordia entre los doctores de Wittenberg y los doctores de las ciudades imperiales de la Alemania Superior1. Sobre la presencia del cuerpo y la sangre de Cristo en la Cena del Señor. Escrito ante la orden y solicitud de ambas partes por Felipe Melanchthon. En el año de Cristo 15362.

Escuchamos al Dr. Bucero explicar su propia opinión y la de aquellos que estaban presentes con él con respecto al sacramento del cuerpo y la sangre de Cristo de la siguiente manera.

I. Confesamos, según las palabras de Ireneo, que la Eucaristía consiste en dos cosas, una terrenal y otra celestial. Por lo tanto, ellos3 piensan y enseñan que el cuerpo y la sangre de Cristo están verdaderamente y sustancialmente presentes, exhibidos y tomados con el pan y el vino.

II. Y aunque niegan que ocurra la transubstanciación y no piensan que ocurra un encerramiento local [del cuerpo de Cristo] en el pan, o que haya una conjunción permanente [de los dos] fuera del uso del sacramento; sin embargo, reconocen que, por medio de la unión sacramental, el pan es el cuerpo de Cristo, es decir, piensan que, cuando se ha ofrecido el pan, el cuerpo de Cristo al mismo tiempo está presente y es verdaderamente exhibido. Porque fuera del uso, cuando se conserva en una caja [la píxide], como lo hacen los papistas, piensan que el cuerpo de Cristo no está presente.

III. Ellos piensan que esta institución del sacramento tiene poder en la iglesia, y no depende de la dignidad del ministro o del que lo toma. Por lo tanto, como Pablo dice que incluso los indignos comen, piensan que el cuerpo y la sangre del Señor se ofrecen verdaderamente incluso a los indignos, y que los indignos participan, donde se mantienen las palabras y la institución de Cristo. Pero esas personas participan para juicio, como dice Pablo, porque abusan del Sacramento, ya que lo usan sin arrepentimiento y sin fe. Porque fue diseñado con este propósito: para dar testimonio de que los beneficios de Cristo se aplican a aquellos que se arrepienten y se levantan por la fe en Cristo, y que se hacen miembros de Cristo y son lavados en la sangre de Cristo.

Sin embargo, dado que solo unos pocos de nosotros nos hemos reunido, y es necesario que cada parte remita este asunto a otros líderes y superiores, aún no nos está permitido formalizar un acuerdo con respecto a la Concordia, antes de remitirlo a otros.

No obstante, dado que todos profesan que desean pensar y enseñar de acuerdo con la Confesión y la Apología de los príncipes que profesan el Evangelio en todos sus artículos, deseamos especialmente que la Concordia sea ratificada y establecida. Y tenemos la esperanza de que, si el resto de cada parte está de acuerdo, la Concordia se firme.

Se destacan varias cosas: (1) se niega la transubstanciación, al igual que (2) un «encierro local» de Cristo en los elementos, pero (3) se afirma la presencia real y sustancial de Cristo en el sacramento, lo cual (4) ) implica una afirmación de la comunión real de los impíos (la manducatio impiorum), pero solo para juicio; (5) esta presencia sustancial, que ocurre a través de la «unión sacramental», se encuentra en el sacramento solo en usu, es decir, solo en la entrega y recepción del sacramento. No permanece de alguna manera en o como los elementos cuando la celebración ha concluido.

Signatarios 

Los siguientes se suscribieron:

Dr. Wolfgang Capito, ministro de la iglesia en Estrasburgo.

Mr. Martín Bucero, ministro de la iglesia en Estrasburgo..

Lic. (?) Martin Frecht, ministro de la Palabra de la iglesia en Ulm, Licentiate.

Lic. (?) Jacob Otther, licenciado de teología, ministro de la iglesia en Esslingen.

Mr. Bonifacius Wolfhart, ministro de la Palabra de la iglesia en Augsburgo.

Wolfgang Musculus, ministro de la Palabra de la iglesia en Augsburgo.

Mr. Gervasius Scholasticus, pastor de la iglesia en Memmingen.

Mr. Johann Bernard, ministro de la iglesia en Frankfurt.

Martinus Germani, ministro de la iglesia en Furfeld.

Mr. Matthäus Alber, pastor de la iglesia en Reutlingen.

Johannes Schradinus, diácono en Reutlingen.

Martín Lutero, doctor en Wittenberg.

Justus Jonas, doctor.

Caspar Cruciger, doctor.

Johannes Bugenhagen, doctor en Pommern.

Felipe Melanchthon.

Justus Menius de Eisenach.

Friedrich Myconius de Gotha.

Dr. Urbanus Rhegius, superintendente de las iglesia del Duchy de Lüneburg.

Georg Spalatin, pastor de la iglesia en Altenburg.

Dionysius Melander, ministro de la iglesia en Kassel.

Y muchos otros.

Todos se suscribieron. Propuesto y concluido el lunes luego de Exaudi Sunday, 29 de Mayo de 1536.

Este artículo fue publicado originalmente en The Calvinist International. Traducido por Romel Q.

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

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