John Owen sobre María como Madre de Dios

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En la «teología polémica» los reformados frecuentemente han sido acusados de tener una cristología «nestoriana». Por supuesto, esto es un ‘troleo’ teológico, pero ocurre.

¿Cómo fue diagnosticada la supuesta herejía de Nestorio?1Digo «supuesta» porque existe cierto debate sobre si Nestorio mismo era un nestoriano. La respuesta común es que él no llamaría a María Theotokos, usualmente traducido al español como «Madre de Dios».

John Owen, en su Vindiciae Evangelicae (su respuesta al catecismo sociniano de John Biddle), explícitamente se apropia del título «Madre de Dios», al criticar a Nestorio, precisamente sobre la base de la communicatio idiomatum asegurada por la unión hipostática de las dos naturalezas (divina y humana) en la única persona del Hijo encarnado.

En respuesta al prefacio de Biddle, Owen escribe:

La comunicación de propiedades, de la que dependen dos o tres de los casos mencionados por Mr B, es una consecuencia necesaria de la unión antes afirmada; y la cosa que se pretende por ella no se traza con menos claridad en la Escritura que las verdades antes mencionadas. Se afirma del «hombre Jesucristo» que «él sabía lo que había en el corazón del hombre»; que «estaría con los suyos hasta el fin del mundo»; y Tomás, poniendo su mano en su costado, exclamó: «¡Señor mío y Dios mío!», cuando Cristo ni lo hizo ni lo era, en cuanto era hombre. Nuevamente, se dice que «Dios redimió a su iglesia con su propia sangre»; que «el Hijo de Dios nació de mujer», y que «la Palabra se hizo carne», de lo cual nada puede decirse apropiadamente de Dios, Su Hijo o la Palabra eterna, con respecto a esa naturaleza por la que Él es tal; y, por lo tanto, decimos que esas propiedades que son peculiares a cualquiera de sus naturalezas (en cuanto a la divinidad: ser omnisciente, omnipotente, ser objeto de adoración divina; en cuanto a la humanidad: nacer, sangrar y morir) se dicen en referencia a su persona, en la que ambas naturalezas se unen. De manera que cuando la Escritura dice que «Dios redimió a su iglesia con su propia sangre», o que él «se hizo carne»; o cuando, en consonancia con elllo, y para negar la necedad de Nestorio, que hizo de Cristo dos personas, los antiguos llamaron a la bienaventurada Virgen la Madre de Dios, la intención de todo esto no era más que decir que él verdaderamente era Dios, el cual en su humanidad fue un hijo, tuvo una madre, sangró y murió. Y tales expresiones de la Escritura afirmamos que se explican en esta «comunicación de propiedades», o la asignación de ello a la persona de Cristo, ya sea que se hable como Dios o como  hombre, las cuales son apropiadas para él con respecto a cualquiera de las naturalezas: Se dice que Dios hace lo que es propio del hombre, y el hombre lo que es propio solo de Dios, porque Él, que es Dios y hombre, hace lo uno y lo otro. Por tales expresiones y con tal diligencia los antiguos defendieron la doctrina de la única persona de Cristo contra Nestorio y Eutiquio: el primero dividiendo su persona en dos, y el segundo confundiendo sus naturalezas por una absurda confusión y mezcla de sus propiedades esenciales respectivas. 

Notas:

  1. Digo «supuesta» porque existe cierto debate sobre si Nestorio mismo era un nestoriano.

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

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