¿Que tengas una feliz navidad regulada?

5

No me considero partidario de la fuerte interpretación puritana del principio regulador, en la medida en que la entiendo1Sí, me doy cuenta de que la palabra ‘puritano’ aquí es imprecisa. La estoy usando como un código para un conjunto particular de ‘compromisos’ y lo que se supone que necesariamente implican. Ayúdame aquí.: una que, en principio, se opone a la celebración corporativa de cosas como la Navidad, Pascua, Pentecostés, Ascensión, etc2Nadie parece preocuparse por la celebración de, por ejemplo, el Pentecostés. Solo los dos primeros suelen ser acusados de «tradición hecha por el hombre» vel sim., o al menos en un mayor grado. .

Sin embargo, la Confesión de Fe de Westminster, que es la confesión más suscrita por los partidarios de esta versión fuerte del principio regulador, me parece que permite (quizás involuntariamente) una observancia protestante de las «festividades».

Digo esto por uno de los textos de prueba utilizados en una sección bien conocida sobre la regulación de la adoración (sí, sé que la elección de los textos de prueba, a diferencia de la confesión misma, no es inspirada)3Eso fue un chiste. Relájate. Por otro lado, los textos de prueba en sí mismos, a diferencia de la confesión, en realidad son inspirados.

Me refiero a CFW 21.5:

La lectura de las Escrituras con temor reverencial; (1) la sólida predicación, (2) y el escuchar conscientemente la palabra, en obediencia a Dios, con entendimiento, fe y reverencia; (3) el cantar salmos con gracia en el corazón; (4) y también la debida administración y la recepción digna de los sacramentos instituidos por Cristo; todas estas cosas son parte de la adoración religiosa ordinaria a Dios; (5) y además, los juramentos religiosos, (6) los votos, (7) los ayunos solemnes, (8) y las acciones de gracias en ocasiones especiales, (9) han de usarse, en sus tiempos respectivos, de una manera santa y religiosa (10).

El texto de prueba dado para la frase «acciones de gracias en ocasiones especiales» es, además del Salmo 107, Ester 9:22. Esto es lo que encontramos cuando nos dirigimos a ese pasaje de la institución del festival de Purim:

Y escribió Mardoqueo estas cosas, y envió cartas a todos los judíos que estaban en todas las provincias del rey Asuero, cercanos y distantes, ordenándoles que celebrasen el día decimocuarto del mes de Adar, y el decimoquinto del mismo, cada año, como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres. Y los judíos aceptaron hacer, según habían comenzado, lo que les escribió Mardoqueo. Porque Amán hijo de Hamedata agagueo, enemigo de todos los judíos, había ideado contra los judíos un plan para destruirlos, y había echado Pur, que quiere decir suerte, para consumirlos y acabar con ellos. Mas cuando Ester vino a la presencia del rey, él ordenó por carta que el perverso designio que aquél trazó contra los judíos recayera sobre su cabeza; y que colgaran a él y a sus hijos en la horca. Por esto llamaron a estos días Purim, por el nombre Pur. Y debido a las palabras de esta carta, y por lo que ellos vieron sobre esto, y lo que llevó a su conocimiento, los judíos establecieron y tomaron sobre sí, sobre su descendencia y sobre todos los allegados a ellos, que no dejarían de celebrar estos dos días según está escrito tocante a ellos, conforme a su tiempo cada año; y que estos días serían recordados y celebrados por todas las generaciones, familias, provincias y ciudades; que estos días de Purim no dejarían de ser guardados por los judíos, y que su descendencia jamás dejaría de recordarlos. Y la reina Ester hija de Abihail, y Mardoqueo el judío, suscribieron con plena autoridad esta segunda carta referente a Purim. Y fueron enviadas cartas a todos los judíos, a las ciento veintisiete provincias del rey Asuero, con palabras de paz y de verdad, para confirmar estos días de Purim en sus tiempos señalados, según les había ordenado Mardoqueo el judío y la reina Ester, y según ellos habían tomado sobre sí y sobre su descendencia, para conmemorar el fin de los ayunos y de su clamor. Y el mandamiento de Ester confirmó estas celebraciones acerca de Purim, y esto fue registrado en un libro (Ester 9.20-32, RVR1960).

Después de que los judíos se salvaran de la trama de Amán, un festival de conmemoración fue inaugurado por su liberación, no por Dios, sino por Mardoqueo. Este festival de conmemoración, además, debía mantenerse anualmente; era tanto para los judíos vivos entonces como para sus descendientes.

Y no solo esto, sino que el mismo Jesús pudo haber honrado las celebraciones con Su presencia: «Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén» (Juan 5:1). Es plausible que la fiesta sin nombre mencionada aquí deba identificarse con Purim, aunque los comentaristas están divididos (Calvino la entiende como Pentecostés, pero él no es ‘comprometedor’). En cualquier caso, parece haber estado presente durante la Fiesta de la Dedicación (Janucá), o la Fiesta de los Macabeos, que se había instituido en el 165 a. C.

Calvino comenta:

Era la fiesta de la dedicación. La palabra griega (ἐγκαίνια) que hemos traducido como dedicación, significa correctamente renovación; porque el templo, que había sido contaminado, fue nuevamente consagrado por la orden de Judas Macabeo; y en ese tiempo se decretó que el día de la nueva dedicación o consagración debía celebrarse todos los años como un festival, para que la gente recordara la gracia de Dios, que había puesto fin a la tiranía de Antíoco. Cristo apareció en el templo en ese tiempo, según la costumbre, para que su predicación pudiera dar frutos más abundantes en medio de una gran asamblea de hombres (Comentario sobre Juan 10).

El Señor, según Calvino, vio este recordatorio de la gracia de Dios, una costumbre de origen humano, como beneficioso para fines evangelísticos.

¿Qué concluir? La CFW 21.5 no parece rechazar las conmemoraciones anuales de los poderosos actos de redención de Dios, ya que tal conmemoración es una ocasión para la gratitud; ¿y qué temas son más apropiados para tal conmemoración que la Encarnación, la Pasión, la Resurrección, la Ascensión y el derramamiento de Su Espíritu? Admito libremente que esta pudo no haber sido la intención de los redactores de la confesión, pero tampoco es disonante con lo que esa intención era. Una lectura así de la frase, basada en el apoyo del noveno capítulo de Ester, la haría coherente con un par de declaraciones continentales de los siglos XVI y XVII. En primer lugar, el capítulo 24 de la Segunda Confesión Helvética de Bullinger:

DÍAS FESTIVOS CRISTIANOS Y FIESTAS DEDICADAS A LOS SANTOS.

Estamos muy de acuerdo con que las iglesias, usando de la libertad cristiana, celebren piadosamente la memoria del nacimiento del Señor, su circuncisión, su Pasión y su resurrección, su ascensión a los cielos y la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. En cambio, no consentimos fiestas en honor de personas o de santos. Los días festivos, claro está, caben entre los mandamientos de la primera tabla de la Ley y deben estar dedicados a Dios únicamente. Por otra parte, las fiestas en honor de los santos, fiestas que hemos abolido, contienen, además, cosas de mal gusto, inútiles y del todo insoportables. Pero, al mismo tiempo, concedemos que no es inútil en fechas determinadas y en lugar apropiado recordar al pueblo, mediante piadosos sermones, que piense en los santos, presentándolos como ejemplo y modelo.

En segundo lugar, la orden eclesiástica de Dort (1619), artículos 63 y 67:

Artículo 63

La Cena señorial se administrará una vez cada dos meses, siempre que sea posible, y será edificante que tenga lugar en Pascua, Pentecostés y Navidad, donde las circunstancias de la Iglesia lo permitan. Sin embargo, en aquellos lugares donde aún no se ha instituido la Iglesia, primero se proporcionarán ancianos y diáconos.

Artículo 67

Las iglesias deberán observar, además del domingo, también Navidad, Pascua y Pentecostés, con el día siguiente, y mientras que en la mayoría de las ciudades y provincias de los Países Bajos también se observa el día de la circuncisión y la ascensión de Cristo, los ministros en cada lugar donde aún no se haya hecho esto tomarán medidas con el gobierno para que se ajusten a los demás.

Se podría argumentar que tal observancia común sería ecuménicamente útil entre los protestantes reformados como un signo visible de catolicidad. ¿Qué sería un fundamento mejor para tal catolicidad que la conmemoración colectiva de lo que Dios ha hecho?

Al final del día, por supuesto, la institución de tales conmemoraciones públicas es un asunto de libertad que queda a discreción de las autoridades pertinentes establecidas sub specie temporis, pero no creo que pueda sostenerse plausiblemente que sean ilícitas o impías ipso facto; solo puede mantenerse que son opcionales, y se debe reconocer que pueden usarse piadosamente.

Finalmente, me parece que si alguna cosa debe ser conmemorada de tal manera (es decir, con tiempos especiales de gratitud pública), y la confesión deja claro que este tipo de conmemoración es apropiada y asume que este tipo de observancias estarán a la mano para ser utilizadas “de una manera santa y religiosa”, con seguridad los propios actos de redención de Dios en favor de los hombres pecadores de todo el mundo deben ser el primer asunto a tomar en cuenta y deben tener prioridad sobre todo lo demás. Además, cuando los cristianos recuerdan estas cosas juntos, demuestran que el principio de su unidad no es otra cosa que el evangelio de Jesucristo, y nada es más protestante que eso.

Notas:

[1] Sí, me doy cuenta de que la palabra ‘puritano’ aquí es imprecisa. La estoy usando como un código para un conjunto particular de ‘compromisos’ y lo que se supone que necesariamente implican. Ayúdame aquí.

[2] Nadie parece preocuparse por la celebración de, por ejemplo, el Pentecostés. Solo los dos primeros suelen ser acusados de «tradición hecha por el hombre» vel sim., o al menos en un mayor grado. 

[3] Eso fue un chiste. Relájate. Por otro lado, los textos de prueba en sí mismos, a diferencia de la confesión, en realidad son inspirados.  

Este artículo fue publicado originalmente en The Calvinist InternationalTraducido por Romel Quintero.

¡Suscríbete y síguenos en Facebook!

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

Related Posts

Leave a Reply