Beza sobre el día de reposo y las festividades cristianas

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Decimos que es una superstición estimar un día más santo que otro, o pensar que abstenerse del trabajo es algo que, en sí mismo, agrada a Dios (Ro. 14: 5, 6; Col. 2:16, 17). Pero, siguiendo lo que el Señor ha ordenado, santificamos uno de los siete días (Gn. 2: 3). Es decir, lo dedicamos enteramente a las asambleas eclesiásticas para escuchar la Palabra de Dios; sin embargo, como hemos dicho, no hay entre nosotros ninguna ceremonia judaica o superstición estúpida. Es por eso que no hemos escogido el Sabbat judío (el sábado), sino el domingo, siguiendo la costumbre de la Iglesia primitiva (1 Co. 16: 2; Hch. 20: 7; Ap. 1:10).

En cuanto a los otros días de fiesta, los hemos removido lo más posible de nosotros, especialmente aquellos que se han introducido con idolatría manifiesta. Hemos hecho esto para corregir los innumerables abusos que surgieron de ellos y para aliviar la pobreza de muchos. Sin embargo, debido a que hay ciertas festividades dedicadas, desde la antigüedad, a la celebración de los misterios de nuestra redención, hacemos uso de la libertad cristiana, y sometemos todo a la edificación, de acuerdo con las diferentes circunstancias de lugares, tiempos y personas.

—Teodoro de Beza, The Christian Faith (1559), trad. James Clark (East Sussex, Reino Unido: Focus Christian Ministries Trust, n.d.), 107–08. Trad. Romel Q.

Ser irénico es ser completamente bíblico y evangélico en teología, rigurosamente perenne en filosofía, católico en alcance y pacífico en espíritu.

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