Ursino sobre la fe de los milagros

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Zacarías Ursino1Zacharius Ursinus, Commentary on the Heidelberg Catechism, q. 21 (TRANSLATED FROM THE ORIGINAL LATIN BY REV. G. W. WILLIARD, A.M). Traducción al español: Romel Quintero. señala que hay cuatro tipos de fe en las Sagradas Escrituras: histórica, temporal, de milagros y justificadora o salvadora. Aquí quiero enfocarme en lo que dice sobre «la fe de los milagros». Él define este tipo de fe de la siguiente manera:

La fe de los milagros es un don especial de realizar alguna obra extraordinaria, o de predecir algún evento en particular mediante la revelación divina. O bien, es una persuasión firme, producida por alguna revelación divina, o por una promesa peculiar con respecto a alguna obra milagrosa futura, que la persona desea cumplir y que predice2P. 21..

En otras palabras, «la fe de los milagros se refiere simplemente a ciertas obras y eventos extraordinarios».  Ursino dice que Pablo habla de este tipo de fe cuando dice: «Si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes» (1 Co. 13:2). Sin embargo, «esta declaración puede entenderse de todos los diferentes tipos de fe, excepto de la justificadora, pero se habla con especial referencia a la fe de los milagros». Cristo también habló de este tipo de fe cuando dijo: «Si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará» (Mt. 17:20). 

No todos los creyentes poseen esta fe. Él señala que «muchos hombres santos», como Abraham y David, no la poseyeron. Esto la distingue de la «fe salvadora», la cual «todos los cristianos verdaderos poseen». La fe de los milagros no tiene que ver con lo que «la Palabra de Dios revela y nos exige creer»; por lo tanto, no es necesaria para la salvación. 

Sorprendentemente, Ursino cree que los falsos creyentes pueden tener esta fe de los milagros. El mejor ejemplo es Judas, que hizo milagros como los demás apóstoles. Judas lo hizo con el poder de Dios, ya que para Ursino satanás no puede obrar milagros: «El diablo no puede obrar milagros; porque nadie, excepto el Creador, puede cambiar la naturaleza de las cosas». Como Judás, muchos falsos creyentes tienen el don de milagros, aunque igualmente serán condenados, ya que no tienen la fe salvadora. Estos son los que dirán: «Señor, Señor, ¿no echamos fuera demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros?». Sin embargo, Cristo les responderá: «Nunca os conocí» (Mt. 7:23). Estos pueden tener la fe de los milagros, ya que esta «se da solo a los que son miembros de la iglesia visible». Es decir, los condenados en Mateo 7:23 pertenecen a la iglesia visible. Profesaron la fe cristiana. Fueron bautizados. Participaron de la Mesa del Señor. Pero Cristo no los conoce porque están fuera de la iglesia invisible; del número de los elegidos. A estos falsos creyentes hay que distinguirlos de los falsos hacedores de milagros que están fuera de la iglesia visible (judíos y paganos), ya que estos, como los hijos de Esceva (Hch. 19:14), realmente no tienen el «don» o el «poder» de hacer lo que dicen que hacen.

En cualquier caso, para Ursino toda esta discusión parece aplicar solo al tiempo de la iglesia apostólica, ya que concluye algo sobre la «fe de los milagros» que hoy sería catalogado como «cesacionismo»: 

La fe de los milagros, que era poseída por muchos en la iglesia primitiva, ahora ha desaparecido de la iglesia, ya que la doctrina del evangelio ha sido suficientemente confirmada por milagros.

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Estudiante de teología (Universidad Católica de Oriente). Editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante. Miembro de la Iglesia Presbiteriana 'Gracia y Verdad' (Medellín, Col).

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