El Dios de los filósofos y el Dios de los teólogos (Ursino)

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Zacarías Ursino, en su Comentario al Catecismo de Heidelberg (p. 25), hace la pregunta: ¿Qué o quién es Dios? Él dice que «Dios no puede ser definido, ya que es inmenso e ignoramos Su esencia. Sin embargo, podemos describirlo en cierta medida a partir de la revelación que se ha complacido en hacer de sí mismo». Esta «revelación» involucra la «filosofía» y la «teología», las cuales describen a Dios:

Dios es descrito filosóficamente como una mente o inteligencia eterna, suficiente en sí mismo para toda felicidad, el mejor de los seres y la causa del bien en la naturaleza. Una descripción teológica y más completa de Dios, la que recibe la iglesia, es la siguiente: Dios es una esencia espiritual, inteligente, eterna, diferente de todas las criaturas, incomprensible, perfecta en sí misma, inmutable, de inmenso poder, sabiduría y bondad; justo, verdadero, puro, misericordioso, generoso, libérrimo, que odia el pecado; es el Padre eterno, quien desde la eternidad engendró al Hijo a Su propia imagen; el Hijo, que es la imagen coeterna del Padre, y el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, como ha sido divinamente revelado por la palabra segura pronunciada por los profetas y apóstoles, y los testimonios divinos1Zacharius Ursinus, Commentary on the Heidelberg Catechism, q. 25 (TRANSLATED FROM THE ORIGINAL LATIN BY REV. G. W. WILLIARD, A.M). Traducción al español: Romel Quintero. .

La definición filosófica es obviamente verdadera pero incompleta. En cambio, la definición teológica, que la iglesia «recibe» de los apóstoles y profetas, es verdadera y completa porque contiene la revelación de la Trinidad, que no puede ser conocida por la «luz de la naturaleza».

Estudiante de teología (Universidad Católica de Oriente). Editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante. Miembro de la Iglesia Presbiteriana 'Gracia y Verdad' (Medellín, Col).

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