Más allá de Calvino y la Institución (1)

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Para el tiempo en que Calvino publicó la primera edición de su Institutio Christianae Religionis en 1536, Lutero y Melanchthon ya habían estado estableciendo las bases del pensamiento protestante por más de 15 años. La primera edición de Melanchthon de su Loci Communes apareció en 1521. La obra de Lutero De Servo Arbitrio fue publicada en 1525. La Confesión de Augsburgo, que Calvino posteriormente firmaría, se publicó en 1530. En 1523 ya había comenzado a desarrollarse una confesión reformada distintiva. Enrique Bullinger publicó el primer tratado sobre teología del pacto en 1534. En fin, el punto es que, a pesar de que a menudo es tratado por escritores modernos como la voz única de la reforma, Calvino era el heredero de un amplio consenso protestante. Durante su vida, Calvino fue parte de un movimiento amplio. Él escribió, enseñó y predicó, y estaba consciente de que lo hacía junto a un buen grupo de escritores, predicadores y maestros de su tiempo. Por ejemplo, Martín Bucero se estaba convirtiendo en protestante (seguidor de Lutero) a fines de su adolescencia. Bucero comenzó a escribir teología protestante y reformada en las décadas de 1520 y 1530. Cuando Calvino llegó a Ginebra, Guillaume (Guillermo) Farel ya había estado allí durante varios años, poniendo las bases de la Iglesia Reformada. Pedro Mártir Vermigili y Girolamo Zanchi se reformaron en la década de 1540. Mártir ayudó a dirigir la reforma en Zurich, junto con Enrique Bullinger; y Zanchi enseñó en Estrasburgo, y más tarde en Heidelberg. Pierre Viret fue una figura clave en la reforma de Lausana y Ginebra en las décadas de 1540 y 1550, y viajó mucho como predicador después de dejar Ginebra. Teodoro de Beza comenzó a enseñar en 1549 y se convirtió en el colega de Calvino en Ginebra; y su representante en las Iglesias francesas; y su suplente durante la década de 1550, y su sucesor desde 1564 hasta 1605.

Sabemos relativamente menos sobre estas otras figuras porque, en el siglo XX, por razones que tenían que ver más con teología sistemática que con historia o teología histórica, Calvino se convirtió prácticamente en el único rostro de la teología reformada, como si toda la fe reformada se apoyara en un hombre.

Calvino tenía una buena cantidad de estudiantes que estudiaban a sus pies; leían su Institución; lo oían dictar conferencias sobre las Escrituras; observaban su trabajo en Ginebra, y aprendían su teología, piedad y práctica. Luego llevaron esa instrucción con ellos para plantar iglesias en Francia, Alemania y toda Europa. Entre estos estudiantes, muchos entendieron la teología, piedad y práctica de Calvino, y la tradujeron, adaptaron y modificaron según sus necesidades en diferentes circunstancias. Debemos notar que, a diferencia de muchos estudiosos de principios del siglo XX, ellos no trataron la Institución como si hubiese caído del cielo como el Corán. Trataban a Calvino con gran y merecido respeto. Lo trataban como un maestro, líder, y en algunos aspectos, como un pionero. Pero ni a él ni a su Institución los trataron como el fin de la teología reformada. Trataron a Calvino como un padre y a la Institución como un lugar de partida para la teología reformada. Cuando las circunstancias cambiaron, a medida que algunas ideas reformadas fundamentales (e.g., la teología del pacto) necesitaban expandirse, y su práctica (e.g., adoración) necesitaba refinarse, ellos avanzaron y lo hicieron sin culpa y sin vacilación porque entendían que estaban operando con supuestos y principios compartidos, y con una hermenéutica compartida. Podían elaborar y adaptar la teología, piedad y práctica de Calvino a nuevas circunstancias porque eso es lo que Calvino les enseñó a hacer; porque eso es lo que Calvino hizo con la teología, piedad y práctica que heredó de Lutero, Melanchthon y Bucero.

El Dr. Clark fue educado en University of Nebraska (BA), Westminster Seminary California (MDiv), y St Anne’s College,Oxford University (DPhil). Fue ministro en la Iglesia Reformada de los Estados Unidos (RCUS) (1988–1998) y ha sido ministro de las Iglesias Reformadas Unidas en América del Norte desde 1998 (URCNA). También ha sido profesor de historia de la iglesia y teología histórica desde 1995 en Wheaton College, Reformed Theological Seminary (Jackson), Concordia University (Irvine), y Westminster Seminary California.

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