¿Es necesario el bautismo para la salvación?

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En la teología reformada se pueden hallar afirmaciones como esta: «Creemos que el bautismo es necesario para la salvación de todos»1Girolamo Zanchi, De Religione Christiana Fides, XV, V.. De hecho, esta afirmación es del teólogo reformado italiano Girolamo Zanchi (1515–1590). Ahora, ¿cómo se puede entender una afirmación como esta que a nuestros oídos suena ‘papista’?

El bautismo es necesario para la salvación debido a que es una ordenanza de Cristo. Cristo mismo ordenó bautizar a los nuevos discípulos (Mt. 28, 19–20); por lo tanto, esta ordenanza necesariamente debe ser obedecida. En este sentido: «Todo el que creyere y fuere bautizado, será salvo» (Mr. 16:16). Nadie puede creer verdaderamente y desobedecer la ordenanza de Cristo. Como dice el mismo Zanchi: «La fe verdadera no puede despreciar los mandatos de Cristo». Donde hay desobediencia, hay desprecio por el bautismo, y, por lo tanto, no hay salvación. O como dice san Agustín: «No puede existir salvación si se desprecia el bautismo, ya que no se puede llamar en modo alguno conversión del corazón a Dios cuando se menosprecia el sacramento de Dios»2Agustín, Tratado sobre el bautismo, IV, XXV.32..

La Confesión de Westminster3Cap. 28, V. enseña que el «menosprecio» o «descuido» del bautismo es un «pecado grave». Según el evangelio de Lucas, los fariseos e interpretes de la ley cometieron este pecado. Lucas dice que ellos «desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan» (Lc. 7:30). También Moisés, quien no circuncidó a su hijo según la orden de Dios, y por esto «Jehová le salió al encuentro, y quiso matarlo». Pero rápidamente Séfora circuncidó a su hijo y así libró a Moisés (Éx. 4:24-26). En el Nuevo Testamento, el bautismo ocupa el lugar de la circuncisión (Col. 2:11, 12), así que la relación de esto con la negación del bautismo a los niños debería ser obvia. Es por esto que la negación del bautismo a los niños no es un error trivial. 

Ahora bien, ¿significa todo esto que si alguien, sin culpa, muere sin el bautismo, entonces no es salvo? No. Como explica Girolamo Zanchi: «No creemos que alguien sea condenado o envuelto en la destrucción eterna si muere sin el lavamiento del agua por el error o la falta de un ministro». Hay circunstancias extraordinarias en las que alguien puede morir sin el bautismo. Por ejemplo, cuando en un lugar no hay un ministro ordenado para bautizar. En este caso, el «deseo de bautismo» por parte de los no bautizados puede ser contado como bautismo4La idea del «deseo de bautismo» tiene sus raíces en la iglesia antigua. Era aplicado al caso de los catecúmenos (los cuales eran considerados cristianos) que morían antes del bautismo. El deseo de bautizarse expresado por estos catecúmenos antes de la muerte era contado como bautismo.. Otra circunstancia es cuando un ministro, por error, niega el bautismo a un adulto o a un niño. En ese caso, la culpa recae sobre el ministro; aunque en el caso específico del niño también recae sobre los padres (véase el caso de Moisés en el párrafo anterior). En todos los casos debemos recordar que, como dice la CFW, «la salvación no está tan inseparablemente unida al bautismo, de manera que no pueda alguna persona ser regenerada o salvada sin el bautismo»5Ibid.. O como dice Agustín: «Puede existir conversión del corazón sin recibir el bautismo»6Ibid.. En resumen, una persona puede salvarse sin el bautismo siempre y cuando no lo haya despreciado voluntariamente. No es la falta sino el desprecio del bautismo lo que condena7Esta es una idea muy repetida por Zacarías Ursino en su Comentario al Catecismo de Heidelberg..

En conclusión, el bautismo es necesario para la salvación porque es una ordenanza de Cristo. Puede que algunos, aunque convencidos por las evidencias presentadas, piensen que igual no es apropiado hablar del bautismo como «necesario». Sin embargo, este modo de hablar es conforme a la Escritura y, a su vez, es parte de nuestra teología reformada. De hecho, un teólogo reformado muy conocido hablaba de esta manera: «Es cierto que, si descuidamos el bautismo, somos excluidos de la salvación; y en este sentido reconozco que es necesario» (Juan Calvino, Comentario al evangelio de Juan).

Estudiante de teología (Universidad Católica de Oriente). Editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante. Miembro de la Iglesia Presbiteriana 'Gracia y Verdad' (Medellín, Col).

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