Hemmingsen sobre el pecado mortal y venial

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En su discusión en el Enchiridion Theologicum sobre el «pecado actual» (actuale peccatum), el fruto del «pecado heriditario/original», Niels Hemmingsen (1513-1600) hace varias divisiones, de las cuales la primera puede ser un poco confusa al principio: la división entre pecados mortales y veniales. Aunque mantiene la terminología tradicional, distingue estos dos tipos de pecado de forma contingente en lugar de esencialmente.

Esto es lo que dice:

Un tipo de pecado es mortal, el otro venial. A fin de poder entender esta división correctamente, hay necesidad de una explicación. Pecar mortalmente (peccare mortaliter) es cometer ese pecado que trae la recompensa de la muerte (meritum mortis). Y esta recompensa de muerte es triple.

El lector puede estar esperando una explicación correspondiente para el pecado venial que comience diciendo: «Pecar venialmente es cometer ese pecado que no trae la recompensa de muerte», pero buscaría esto en vano en Hemmingsen. Esto no es un accidente. Como veremos más adelante, no hay manera, propiamente hablando, de usar una locución de ese tipo (e.g., peccare venialiter est peccare istud peccatum quod meritum non infert mortis). Este es un punto crucial para entender el uso de Hemmingsen de la divisio «mortal/venial».

Él entonces pasa a enumerar la «recompensa triple de muerte»:

La primera es imperdonable (irremissibile), como la blasfemia contra el Espíritu santo (Mt. 12; Mr. 3).

Hemmingsen aquí se refiere al dicho encontrado en Mr. 3:28-9: «De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno».

El segundo meritum mortis es el siguiente:

La segunda recompensa de muerte [i.e., pecado que merece la recompensa de muerte] es perdonable (remissibile), porque, aunque trae consigo la recompensa de muerte, aun así es perdonado (remittitur), si es que cesas de cometer ese pecado; de otro modo, no es perdonado. Tal recompensa es traída por aquellos pecados de los cuales quienes son culpables no pueden tener parte en el reino de Dios. Pablo enumera los pecados de este tipo en Gálatas 5 y otros lugares.

En Gálatas 5, Pablo contrasta las obras de la carne («inmoralidad sexual, impureza, sensualidad, idolatría, brujería, enemistad, conflicto, celos, ira, rivalidades, disensiones, divisiones, envidia, borrachera, orgías, y cosas como estas») con el fruto del Espíritu. Este tipo de pecados son mortales; pero, a diferencia del primero, pueden ser perdonados. 

Y, por último, el tercer meritum mortis:

La tercera recompensa de muerte [i.e., pecado que merece la recompensa de muerte] es aquella que trae el pecado que habita en los santos, y los deseos malos que este despierta, y los obstáculos que pone en el camino de aquellos que luchan por vivir piadosamente.  Los pecados de este tipo son llamados veniales. Aunque son mortales por naturaleza (porque en sí mismos [per se] sujetan al hombre a la muerte), son llamados veniales (venialia) por razón de la misericordia (veniam) con la que el Padre de toda gracia es benévolo con aquellos que luchan contra estos pecados por la fe. 

Hay un par de cosas que señalar aquí. Al principio de la sección, como mencioné antes, parece que Hemmingsen va a discutir primero el pecado mortal y luego el pecado venial; él hace una división de los pecados que traen muerte en tres categorías, y se podría suponer que luego diría algo como: «Aquí están las categorías de pecado que no traen la recompensa de muerte» que corresponden a peccare venialiter. Pero en lugar de ello encontramos una discusión sobre el pecado venial como un tercer tipo de pecado que trae el meritum mortis. Resulta que el pecado venial es una especie del género de pecado mortal. La razón para esto es que todos los pecados son mortales por naturaleza (mortalia sua natura), ya que exponen a los hombres al castigo de muerte (morti). La bondad de Dios hacia aquellos que Él santifica –aquellos que luchan contra el pecado por la fe– es lo que hace a tales pecados ocasiones para la misericordia (venia) en lugar de muerte. Por esto son llamados veniales, aunque son intrínsecamente mortales.

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

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