Calvino sobre el pecado mortal y venial

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Ya escribí acerca del uso de Niels Hemmingsen de la tradicional divisio de pecado mortal y venial.

Allí quedó claro que, para Hemmingsen, todos los pecados son mortales por naturaleza (sua natura), y así, para que la distinción sea útil, debe ser redefinida como haciendo referencia no a una diferencia objetiva entre los pecados (aunque en otros sentidos existen diferencias), sino a una diferencia subjetiva entre los pecadores: los pecados de los santos (es decir, de los cristianos) pueden ser llamados «veniales» porque reciben la misericordia (venia) de Dios, quien no exige el castigo debido para aquellos que han sido cubiertos por la justicia de Cristo.

Al final de su discusión de la ley moral en la Institución 2.8.59, Calvino hace el mismo punto, aunque de un modo retórico muy diferente.

Para Calvino, todo pecado es ilegítimo; cualquiera que quebrante la ley en un punto se hace culpable de todos (Stg. 2:10), y, por lo tanto, merece la muerte (Ro. 6:23). Por consiguiente, «todo pecado es mortal, porque es una rebeldía contra la voluntad de Dios». Esta sentencia debe ser examinada  y ponderada con más seriedad de la usual.

Sin embargo, los pecados de «los santos», es decir, de aquellos que se han revestido de Cristo, son «veniales», porque «son perdonados» gracias a la misericordia de Dios en Cristo. Aunque eran rebeldes, y «por naturaleza hijos de ira», los santos (aquellos revestidos de Cristo) encuentran la remisión de sus pecados en la cubierta divina.

Ciertamente deberían considerar no sólo lo que se manda, sino quién es el que lo manda, porque en la mínima transgresión de la Ley que El ha establecido, es derogada su autoridad. ¿Es que ellos tienen en poco violar la majestad divina, aunque sea en lo más mínimo del mundo? Además, si Dios ha declarado en la Ley su voluntad, todo cuanto es contrario a esta Ley no le puede agradar. ¿Es que piensan que la ira de Dios se encuentra tan desarmada, que no se ha de seguir al momento la venganza? Pues el mismo Dios lo ha manifestado bien claramente, si es que quieren oír sus palabras, en vez de empañar con sus necias sutilezas la clara verdad. «El alma que pecare morirá» (Ez. 18,20). Y lo que acabo de citar de san Pablo, que «la paga del pecado es la muerte» (Rom. 6,23). Ellos confiesan que es pecado, pues no lo pueden negar; pero afirman que no es pecado mortal. Ya que tanto tiempo han mantenido esta falsa opinión, que al menos ahora aprendan a cambiar de parecer. Mas si todavía persisten en su locura, que los hijos de Dios no les hagan caso, y estén ciertos de que es pecado mortal*, porque es una rebeldía contra la voluntad de Dios, lo cual necesariamente provoca la ira, pues es una prevaricación de la Ley, contra la cual sin excepción alguna se ha pronunciado sentencia de muerte. En cuanto a los pecados que cometen los santos y los fieles, sepan que son veniales, no por su naturaleza, sino porque por la misericordia de Dios son perdonados1Esta cita de Calvino de la Institución fue tomada de la versión en español de FELIR (Países Bajos, 1968)..

Profesor de clásicos en Hillsdale College.

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