Sobre la distinción de pecado mortal y venial

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En la época actual, muchos cristianos suelen hacer afirmaciones rígidas que defienden sin moderación alguna, dejando así poco lugar para la sabiduría. Hay muchas afirmaciones de este tipo, pero hay una en particular que está vinculada con la distinción de pecado mortal y venial. Algunos suelen afirmar que «los protestantes rechazan la distinción pecado mortal y venial», y para probarlo suelen citar algunos reformadores y teólogos reformados (e. g., Juan Calvino). El propósito de este escrito no es refutar absolutamente esta afirmación, sino mostrar los sentidos en que es verdadera y falsa.

Es verdadera. En el periodo patrístico, los términos «venial» y «mortal» no están presentes del todo, no obstante, la idea de pecados mayores y menores se puede encontrar1Véase mi artículo Distinción agustiniana de pecados mortíferos y cotidianos.. Luego, en el periodo medieval temprano y tardío, esta terminología fue desglosada, matizada y presentada de diversas formas, de entre las cuales resalta la versión de Tomás de Aquino2Santo Tomás de Aquino, Suma de Teología, parte I-II, cuestiones 88-89 (Biblioteca de Autores Cristianos, 1989), pp. 678-692; y Opúsculos y cuestiones selectas IV: Teología (2) (BAC, 2007), en las primeras cuestiones del volumen (‘Sobre el pecado’, ‘Sobre el pecado venial’).. En este sentido, ciertos entendimientos de pecado «mortal» y «venial» serían rechazados por los protestantes y especialmente por los reformados. Dos de esos entendimientos rechazados de forma unánime fueron los siguientes:

1. Que el pecado mortal es capaz de matar la gracia de la justificación que reside en los regenerados.

2. Que los pecados veniales por su naturaleza no merecen el castigo eterno.

Bajo esos dos entendimientos, sostener la distinción era visto como repudiable en el periodo de la reforma y posreforma. Así que, en este sentido, la afirmación es verdadera3Para una evaluación moderada del sentido en que debemos rechazar la distinción, véase Heinrich Heppe, Reformed Dogmatics XV (Wipf and Stock, 2008), p. 320..

Es falsa. Entre los reformadores, Pedro Mártir Vermigli4John Patrick Donnelly, Calvinism and Scholasticism in Vermigli’s Doctrine of Man and Grace, vol. 18 en Studies in Medieval and Reformation Traditions (Brill, 1976), p. 102. usa la distinción de la forma que considera más coherente con la Sagrada Escritura. Enrique Bullinger5Enneadas III, 3; y Confessio Helvetica posterior, art. VIII. no tenía problema con la distinción, y la considera necesaria, estableciéndola con los matices necesarios. Felipe Melanchthon6Philip Melanchthon’s 1559 Loci Praecipui Theologici, The Chief Theological Topics, Locus 11 (Concordia Publishing House, 2011), p. 229 en adelante. hace algo similar. En la ortodoxia luterana, Martin Chemnitz7Martin Chemnitz, Enchiridion (Concordia Publishing House, 2008), pp. 203-211. explicó la distinción de forma simple y admirable. Johann Gerhard8Johann Gerhard, On the Church (Concordia Publishing House, 2010), p. 80. También trata este tema en On Sin and Free Choice (Concordia Publishing House, 2014). insta a mantener una cuidadosa distinción. Niels Hemmingsen9Nicolao Hemmingio, Enchiridion Theologicum (1564), cap. 8: peccatum. En su discusión del pecado actual (actuale peccatum). redefinió la forma de presentarla. En la ortodoxia reformada, Zacarías Ursino10En su comentario a la pregunta 7 del Catecismo de Heidelberg. Véase The Commentary of Dr. Zacharias Ursinus on the Heidelberg Catechism (Synod of the Reformed Churches, 2004), pp. 107-108. sostuvo que hay una forma correcta de mantener la distinción, aunque para él la distinción es algo ambigua. Francisco Turretini11Francis Turretin, Institutes of Elenctic Theology (P & R Publishing, 1997), p. 597 en adelante. critica la distinción, y mantiene que debe ser rechazada; no obstante, concede que hay una forma en que esta puede sostenerse, pero, según él, la terminología (‘mortal’ y ‘venial’) no sería apropiada a causa de los romanistas, y sugiere términos alternativos para seguir sosteniendo la distinción. Samuel Maresius12The Oxford Handbook of Early Modern Theology, 1600-1800, ed. Ulrich L. Lehner, Richard Muller y A. G. Roeber. (Oxford University Press, 2016), p. 234. también concede que se puede hablar de ciertos pecados mortales, entendiendo que estos serían tan graves «que pueden herir la conciencia y reducir la gracia habitual, a pesar de que no pueden extinguirla por completo». Hoy, el Dr. Richard Muller13Richard Muller, Dictionary of Latin and Greek Theological Terms (Baker Academic, 2nd edición 2017), p. 220; y en el ya referenciado The Oxford Handbook of Early Modern Theology., erudito en la ortodoxia reformada, ha confirmado que la distinción fue rechazada por los protestantes, mas no de forma absoluta ni en todas sus versiones. Así que, en este sentido, la afirmación inicial es falsa.

Debemos ser irénicos en nuestro interaccionar teológico; es decir, debemos interaccionar de tal forma que entendamos la diversidad de presentaciones de una misma cuestión. En vez de citar de aquí y allá como testarudos, pongámonos la tarea de navegar en aguas profundas y «captar argumentos que apuntan más allá de los clichés»14Matthew Lee Anderson, Nuestra cultura lectora y el fin de un diálogo. Un ensayo.. En resumen, debemos aprender tres cosas: 1. En nuestro interaccionar teológico, debemos tener en cuenta la sentencia dominica: «Nunca afirmar, nunca negar, siempre distinguir». Esto era practicado por los ortodoxos reformados, quienes, como dice el Dr. Mark Jones, «tomaban una proposición y discutían los sentidos en que la proposición podía ser verdadera o falsa». 2. Debemos mantener nuestro rechazo al entendimiento romanista de la distinción «mortal» y «venial». 3. Pero entendamos lo que se rechaza, pues un rechazo absoluto de las diversas presentaciones de pecado «mortal» y «venial», puede implicar un rechazo de la diversidad y distinción de grados de pecado, y tal cosa es antibíblica y anticonfesional. Como bien confiesa y explica la Segunda Confesión Helvética: «Confesamos que los pecados no son iguales, aunque surgen de la misma fuente de corrupción e incredulidad, algunos son más serios que otros. Como dijo el Señor, habrá más tolerancia para Sodoma que para la ciudad que rechace la palabra del evangelio» (Mt. 10:14; 11:20)15Véase también el Catecismo Mayor de Westminster, preguntas 150 & 151..

Para profundizar en el tópico, revise la siguiente entrada en la que he colaborado: On the Classifications & Degrees of Sin, & the Distinction Between Venial & Mortal Sin

Notas:

  1. Véase mi artículo Distinción agustiniana de pecados mortíferos y cotidianos.
  2. Santo Tomás de Aquino, Suma de Teología, parte I-II, cuestiones 88-89 (Biblioteca de Autores Cristianos, 1989), pp. 678-692; y Opúsculos y cuestiones selectas IV: Teología (2) (BAC, 2007), en las primeras cuestiones del volumen (‘Sobre el pecado’, ‘Sobre el pecado venial’).
  3. Para una evaluación moderada del sentido en que debemos rechazar la distinción, véase Heinrich Heppe, Reformed Dogmatics XV (Wipf and Stock, 2008), p. 320.
  4. John Patrick Donnelly, Calvinism and Scholasticism in Vermigli’s Doctrine of Man and Grace, vol. 18 en Studies in Medieval and Reformation Traditions (Brill, 1976), p. 102.
  5. Enneadas III, 3; y Confessio Helvetica posterior, art. VIII.
  6. Philip Melanchthon’s 1559 Loci Praecipui Theologici, The Chief Theological Topics, Locus 11 (Concordia Publishing House, 2011), p. 229 en adelante.
  7. Martin Chemnitz, Enchiridion (Concordia Publishing House, 2008), pp. 203-211.
  8. Johann Gerhard, On the Church (Concordia Publishing House, 2010), p. 80. También trata este tema en On Sin and Free Choice (Concordia Publishing House, 2014).
  9. Nicolao Hemmingio, Enchiridion Theologicum (1564), cap. 8: peccatum. En su discusión del pecado actual (actuale peccatum).
  10. En su comentario a la pregunta 7 del Catecismo de Heidelberg. Véase The Commentary of Dr. Zacharias Ursinus on the Heidelberg Catechism (Synod of the Reformed Churches, 2004), pp. 107-108.
  11. Francis Turretin, Institutes of Elenctic Theology (P & R Publishing, 1997), p. 597 en adelante.
  12. The Oxford Handbook of Early Modern Theology, 1600-1800, ed. Ulrich L. Lehner, Richard Muller y A. G. Roeber. (Oxford University Press, 2016), p. 234.
  13. Richard Muller, Dictionary of Latin and Greek Theological Terms (Baker Academic, 2nd edición 2017), p. 220; y en el ya referenciado The Oxford Handbook of Early Modern Theology.
  14. Matthew Lee Anderson, Nuestra cultura lectora y el fin de un diálogo. Un ensayo.
  15. Véase también el Catecismo Mayor de Westminster, preguntas 150 & 151.

Estudiante de teología y fundador/administrador de Agustinismo Protestante. Lcdo. en Gerencia de Recursos Humanos, profesión que aún desempeña. Ministro de la comunidad católica reformada ICCRV (Maracaibo, Venezuela).

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