Las confesiones reformadas (9): los 10 Artículos (1536)

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La primera producción doctrinal de la Iglesia de Inglaterra después de la ruptura con Roma se contiene en los 10 Artículos de 1536, formulados por Enrique VIII (quien se presenta en el prefacio como «por la gracia de Dios el rey de Inglaterra y Francia, defensor de la fe, señor de Irlanda y en la tierra la cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra»), y aprobados por asamblea. Los artículos son esencialmente romanistas, aunque el papa es ignorado. Pero tampoco pueden ser llamados un compromiso entre los defensores del «antiguo aprendizaje», encabezado por Gardiner (obispo de Winchester desde 1531), y del «nuevo aprendizaje», encabezado por Thomas Cranmer (arzobispo de Canterbury desde marzo de 1533). Su principal objetivo, según el prefacio, era asegurar la unidad y concordia real en las opiniones religiosas, y «reprimir» y «extinguir» toda disensión y discordia en cuanto a las mismas. En palabras de John Foxe, estaban hechos para «los recién destetados de la madre Roma».  Estos afirman (1) la autoridad vinculante de la Biblia, los tres credos ecuménicos y los primeros cuatro concilios; (2) la necesidad del bautismo para la salvación, incluso en el caso de los infantes; (3) el sacramento de la penitencia, con la confesión y absolución, que se declaran «convenientes y necesarios»; (4) la presencia sustancial, corporal y real del cuerpo y la sangre de Cristo en la forma de pan y vino en la eucaristía; (5) la justificación por la fe, unida a la caridad y obediencia; (6) el uso de imágenes en las iglesias; (7) la veneración de los santos y la Virgen María; (8) la invocación de los santos; (9) la observancia de varios ritos y ceremonias como buenas y laudables, tales como las vestimentas clericales, el roció del agua bendita; el uso de velas en la Fiesta de la Candelaria y el miércoles de ceniza; (10) la doctrina del purgatorio y las oraciones por los muertos en el purgatorio.  

—Philip Schaff, Creeds of Christendom, with a History and Critical notes. Volume I. The History of Creeds. § 78. The Doctrinal Formulas of Henry VIII. Trad. Romel Q.

Ser irénico es ser completamente bíblico y evangélico en teología, rigurosamente perenne en filosofía, católico en alcance y pacífico en espíritu.

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