Ulrico Zuinglio (1): nacimiento y educación

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Huldreich o Ulrico Zuinglio nació el 1 de enero de 1484, siete semanas después de Lutero, en una cabaña pastoral en Wildhus del condado de Toggenburg, que ahora pertenece al Cantón San Galo.

Era descendiente de la familia principal de esta lejana villa. Su padre, como su abuelo, era magistrado principal (Ammann); su madre, la hermana de un sacerdote (John Meili, luego abad de Fischingen, en Thurgau, 1510–1523); su tío, por parte de su padre, era decano de la sala capitular en Wesen en el agitado lago de Walen. Tuvo siete hermanos (siendo él el tercero) y dos hermanas. 

La villa de Wildhaus es la más alta en el valle, rodeada por prados alpinos y el imponente paisaje montañoso del noreste suizo,  con plena vista de la cadena montañosa Churfirsten y del nevado Säntis. La industria principal de los habitantes era la cría de rebaños. Son descritos como un pueblo alegre, fresco y enérgico; y estos rasgos los vemos en Zuinglio1. La Reforma fue introducida allí en 1523. No muy lejos están los lugares donde Zuinglio pasó su vida pública: Glarus, Einsiedeln y Zurich.

Zuinglio fue educado en la religión romanista por sus padres, quienes eran temerosos de Dios, y por su tío, el decano de Wesen, quien favoreció el nuevo aprendizaje humanista. Creció como un chico sano y vigoroso. A una edad muy temprana tuvo un sentido tierno de la veracidad como «la madre de todas las virtudes, y, como el joven Washington, nunca diría una mentira».

Cuando tenía diez años fue enviado de Wesen a una escuela de latín en Basilea, y pronto sobresalió en las tres ramas principales enseñadas allí: gramática latina, música y dialéctica.  

En 1498 ingresó a un colegio en Berna bajo la tutela de Heinrich Wölflin (Lupulus), quien era considerado el mayor estudioso clásico y poeta latino de toda Suiza, y quien siguió el movimiento de reforma en 15222.

Desde 1500 a 1502 estudió en la Universidad de Viena, que se había convertido en un centro de aprendizaje clásico por las labores de humanistas distinguidos como Corvinus, Celtes y Cuspinian, bajo el patrocinio del emperador Maximiliano I. Estudió filosofía escolástica, astronomía y física, pero principalmente los clásicos antiguos. Se convirtió en un entusiasta por las humanidades. También cultivó su talento por la música. Tocó varios instrumentos—el laúd, el arpa, el violín, la flauta, el dulcémele y la cornamusa—con una habilidad considerable. Luego sus oponentes papistas lo llamaron despectivamente «el gaitero, flautista y silbador evangélico». Consideró este entretenimiento inocente un medio para refrescar la mente y suavizar el temperamento. En su gusto poético y musical se parece a Lutero, aunque sin alcanzar su eminencia.

En 1502 regresó a Basilea, enseñó latín en la escuela de San Martín, continuó sus estudios clásicos y obtuvo el grado de maestría de artes en 1506; desde entonces fue usualmente llamado Maestro Ulrico. Nunca se convirtió en un doctor de divinidad, como Lutero. En Basilea conoció a Leo Jud (Judae, también llamado Maestro Leu), quien se graduó con él y se convirtió en su colaborador principal en Zurich. Ambos con gran provecho asistieron a las clases de Thomas Wyttenbach, profesor de teología desde 1505. Zuinglio lo llamaba su amado y fiel profesor, quien abrió sus ojos a varios abusos de la Iglesia, especialmente las indulgencias, y le enseñó a «no descansar en las llaves de la Iglesia, sino a buscar la remisión de los pecados solo en la muerte de Cristo, y abrir esta puerta con la llave de la fe». 

—Philip Schaff, History of the Christian Church, Volume VIII: Modern Christianity. The Swiss Reformation. § 6. Zwingli’s Birth and Education. Trad. Romel Quintero. 

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