Las confesiones reformadas (7): la Confesión de Basilea (1534)

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La Primera Confesión de Basilea (Confessio Fidei Basileensis prior) fue preparada como borrador por Juan Ecolampadio (1531), corregida por su sucesor, Oswald Myconius (1532) y publicada por primera vez por el magistrado con un prefacio de Adelberg Meyer, burgomaestre de Basilea (21 de enero de 1534). Dos o tres años después fue adoptada y publicada por la ciudad confederada de Mühlhausen, en la Alsacia; de allí es también llamada Confessio Mühlhusana (o Mylhusiana).

La Confesión perteneció a la familia zuingliana, y precedió a la era de Calvino, pero estaba más cerca del protestantismo luterano-alemán. Es muy simple y moderada. Expresa brevemente, en doce artículos, las doctrinas ortodoxas evangélicas de Dios, la caída del hombre, la divina providencia, la persona de Cristo, la Iglesia y los sacramentos, la Cena del Señor (Cristo el alimento del alma para vida eterna), la disciplina eclesiástica, el magistrado civil, la fe y las obras, el juicio, las ceremonias y el celibato, y se opone a las posturas de los anabautistas, que entonces eran considerados radicales peligrosos, no solo por Lutero, sino también por los suizos y reformadores ingleses. Esta es la única confesión reformada que no comienza con la afirmación de la Biblia, pero concluye con esta sentencia importante: «Sometemos nuestra Confesión al juicio de las divinas Escrituras, y estamos siempre prestos para obedecer a Dios y Su Palabra con agradecimiento si debemos ser corregidos por dichas Santas Escrituras».

—Philip Schaff, Creeds of Christendom, with a History and Critical notes. Volume I. The History of Creeds. § 53. The First Confession of Basle. A.D. 1534. Trad. Romel Q.

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