Las confesiones reformadas (4): la Confesión de Augsburgo (1530)

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La Confesión de Augsburgo, inicialmente llamada Apología, siguiendo la costumbre de la iglesia primitiva en la época de persecución, fue ocasionada por el emperador germánico Carlos V., quien ordenó a los príncipes luteranos presentar, en la Dieta de la ciudad bávara de Augsburgo, una declaración explícita de su fe, a fin de que la controversia religiosa fuese resuelta, y los romanistas y protestantes se uniesen en una guerra contra sus enemigos comunes: los turcos. 

Esta fue preparada, sobre la base de borradores previos, y con un cuidado especial, por Felipe Melanchthon, ante la petición y en nombre de los Estados Luteranos, durante los meses de abril, mayo y junio (1530) en Coburgo y Augsburgo, con la aprobación total de Lutero. Fue firmada el 23 de agosto por siete príncipes alemanes (el Elector Juan de Sajonia y el Landgrave Felipe de Hesse, etc.) y los diputados de dos ciudades libres (Nuremberg y Reutlingen).

La Confesión de Augsburgo consiste propiamente de dos partes: una positiva y dogmática; otra negativa y polémica, o más bien apologética. La primera se refiere principalmente a doctrinas, la segunda a las ceremonias e instituciones. El orden de temas no es estrictamente sistemático, aunque considerablemente sigue el arreglo de los Artículos de Schwabach y Torgau. 

I. La primera parte presenta, en 21 artículos, comenzando con el Dios trino y terminando con la adoración de los santos, una declaración clara, calmada y condensada de las doctrinas sostenidas por los luteranos, (1) en común con los romanistas, (2) en común con la escuela agustina, (3) en oposición a Roma, y (4) en distinción de los zuinglianos y anabautistas. 

II. La segunda parte rechaza, en siete artículos, los abusos de Roma que se consideraban más groseros, y que habían sido corregidos en las iglesias luteranas, a saber, la negación de la copa de comunión al laicado (I), el celibato del clero (II), el sacrificio de la misa (III), la confesión auricular obligatoria (IV), las fiestas y ayunos ceremoniales (V), los votos monásticos (VI) y el poder secular de los obispos, en tanto interfiere con la pureza y espiritualidad de la Iglesia (VII). 

Es también, hasta cierto grado, la confesión de las Iglesias Reformadas; a saber, con las explicaciones y modificaciones del autor mismo [Melanchthon] en la edición de 1540 [la versión variata]1La edición de 1540,  que apareció en conexión con una edición mejorada de la Apología, difiere tanto de la primera que fue posteriormente llamada la Confesión Alterada [Variata] de Augsburgo, en distinción de la Inalterada [Invariaa] de 1530. La Confesión Alterada contiene los cambios en la teología de Melanchthon, que comenzaron después de la nueva edición de su Loci Communes (1535) y su contacto personal con Bucero y Calvino. Melanchthon modificó la teoría luterana de la presencia real, al menos como para otorgar a las iglesias reformadas el mismo derecho en las iglesias evangélicas.. En este sentido cualificado, la Confesión de Augsburgo fue frecuentemente firmada por los teólogos y príncipes reformados, incluso por Juan Calvino, cuando ministraba la iglesia en Estrasburgo, y como delegado de la Conferencia de Ratisbona (1541); por Farel y Beza en la Conferencia en Worms (1557); por los reformados en Bremen (1562); por Federico III, el Elector reformado del Palatinado en el convento de príncipes en Naumburgo (1561), y nuevamente en la Dieta de Augsburgo (1566), y por John Sigismund de Brandeburgo en 1614. De hecho, hasta el final de la Guerra de los Treinta Años, los reformados fueron tolerados en el Imperio Germánico solo como aliados de la Confesión de Augsburgo, pero incluso después mantuvieron una relación amistosa con ella. 

Nota:

  1. La edición de 1540,  que apareció en conexión con una edición mejorada de la Apología, difiere tanto de la primera que fue posteriormente llamada la Confesión Alterada [Variata] de Augsburgo, en distinción de la Inalterada [Invariata] de 1530. La Confesión Alterada contiene los cambios en la teología de Melanchthon, que comenzaron después de la nueva edición de su Loci Communes (1535) y de su contacto personal con Bucero y Calvino. Melanchthon modificó la teoría luterana de la presencia real, al menos como para otorgar a las iglesias reformadas el mismo derecho en las iglesias evangélicas.

—Philip Schaff, Creeds of Christendom, with a History and Critical notes. Volume I. The History of Creeds. § 41. The Augsburg Confession, 1530. Trad. Romel Q. Nota del traductor: He pasado por alto algunas partes del texto original de Schaff a fin de que pueda caber dentro de los fines de esta publicación. 

Ser irénico es ser completamente bíblico y evangélico en teología, rigurosamente perenne en filosofía, católico en alcance y pacífico en espíritu.

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