¿Es malo el humanismo?

Cuatro filósofos humanistas beneficiados por el mecenazgo de los Médicis: Marsilio Ficino, Cristoforo Landino, Angelo Poliziano y Demetrio Calcocondilas. Detalle del fresco Zacarías en el templo, de Domenico Ghirlandaio, en Santa Maria Novella (Florencia), 1486-1490.2

El humanismo del Renacimiento fue un movimiento que comenzó a fines del período medieval y que se extendió a lo largo del siglo XVI en Europa y Gran Bretaña. Hubo varias facetas de este movimiento:

  • La recuperación y apropiación de aspectos de la cultura clásica para la renovación de la cristiandad;
  • El retorno a las fuentes literarias originales fue posible gracias a la reciente afluencia de los textos griegos en Occidente;
  • Una renovada preocupación por los seres humanos como tales;
  • Una renovación de la preocupación por lo que a menudo se llamaban las «buenas letras», es decir, la buena retórica;
  • Una renovación de la preocupación por la superación moral;
  • Una renovación de la preocupación por la reforma educativa.

Las raíces del renacimiento estaban en la apropiación medieval temprana del trivium (gramática, lógica y retórica) y del quadrivium (matemática, geometría, música y astronomía). Estas 7 artes liberales fueron la base educativa del aprendizaje europeo siglos antes del comienzo del «renacimiento». De hecho, hablar de «las edades oscuras» y del «renacimiento» es más el éxito del intento de los humanistas de los siglos XV y XVI (y de la ilustración posterior) de distinguirse de sus predecesores, que una descripción precisa de la naturaleza de las cosas.

Casi todos los teólogos estudiaron tanto las artes como la teología, y enseñaron en ambos campos desde el período medieval temprano hasta que la especialización comenzó a desarrollarse en el alto período medieval (siglo XIII) y comenzaron a desarrollarse distintas facultades universitarias. Esto sucedió cuando Occidente comenzó a recuperar textos clásicos originales que requerían y permitían a los académicos centrarse solo en una disciplina. El auge de los departamentos universitarios en los siglos XIII y XIV, tanto en las artes («el departamento de inglés») como en la teología («el departamento bíblico») comenzó a crear tensión entre las dos disciplinas.

A medida que se desarrollaba esta tensión entre los dos departamentos, el departamento de teología llegó a denominarse «escolástico». Como Erika Rummel ha señalado, los teólogos atacaron la facultad de Artes por el pensamiento descuidado, y la facultad de Artes atacó a los teólogos por su pobre latín y retórica.

Durante mucho tiempo se sostuvo que existía una ideología particular vinculada al renacimiento, pero los estudiosos modernos han cuestionado esa afirmación. P.O. Kristeller tiene razón cuando dice (como dice Muller sobre la escolástica) que era más un movimiento sobre el método que un movimiento que implicaba una filosofía particular.

Las relaciones entre el humanismo y el cristianismo eran complicadas. Hubo humanistas cristianos, pero también hubo humanistas que se sintieron más atraídos por el paganismo antiguo. Fue un movimiento complejo que no puede ser asignado con precisión por completo al cristianismo o al paganismo. La teología de los humanistas cristianos tendía hacia el moralismo, pero también favorecía, en ciertos aspectos, al llamado de la Reforma por la reforma litúrgica. Sin embargo, se debe ser consciente de una tendencia en algunas de las fuentes secundarias de dividir a los «humanistas» reformados de los «protestantes». El supuesto detrás de esta taxonomía es que un humanista está más preocupado por la renovación moral que por la teología de la Reforma. Algunos escritores hablan como si virtualmente todos los reformadores suizos y alemanes eran «humanistas» y no realmente auténticos protestantes; es decir, como si no estaban realmente comprometidos con la justificación por la fe. Aunque parece cierto que Zuinglio estaba profundamente influenciado por el humanismo y ardientemente preocupado por la renovación moral y la sencillez en la adoración, y que no era tan preciso en cuanto a la justificación como Lutero (que no estaba particularmente o inmediatamente influenciado por el humanismo), no se sigue que el humanismo corrompiera la Reforma. Sobre esto puede verse los capítulos iniciales de mi libro sobre Caspar Oleviano.

Muchos de los protestantes del siglo XVI fueron entrenados en las artes y, por lo tanto, pueden llamarse humanistas. Calvino combinó sus estudios legales y clásicos en lo que se conoce como «humanismo legal», en el que los puntos anteriores se aplicaban al estudio del derecho. No hay evidencia de que el humanismo de Calvino haya pervertido o corrompido la doctrina de la justificación de la Reforma. Tyndale fue influenciado por los ideales y las prácticas humanistas, pero en contra de las afirmaciones de Clebsch, siguió siendo un protestante firmemente convencido hasta su martirio. Melanchthon fue un humanista y uno de los principales exponentes de la doctrina de la justificación sola fide.

Ciertamente, se debe hacer una distinción entre el ‘humanismo’ inspirado por la ilustración moderna y el humanismo incipiente de la iglesia medieval y desarrollado por el renacimiento. La ilustración afirmó una especie de autonomía en gran parte desconocida antes del período moderno, aunque hubo precursores en el renacimiento. Sin embargo, estos eran una voz minoritaria.

Es muy desafortunado que algunos hayan elegido hablar del «humanismo» indiscriminadamente como una especie del «viejo de la bolsa» o «el coco». Tal movimiento retórico revela más sobre su ignorancia y antipatía hacia el aprendizaje que sobre la historia de las ideas, la historia del renacimiento y la naturaleza del secularismo de la ilustración.

Aquellos con raíces en la Reforma (y con una preocupación por perpetuar la teología, piedad y práctica de la Reforma) también tienen raíces en el renacimiento. No deberíamos tener miedo del «humanismo» per se y deberíamos ser profundamente escépticos del movimiento retórico de la ilustración de arrogarse enteramente el renacimiento para su secularismo, al igual que debemos ser escépticos de la aceptación fundamentalista de ese intento. No hay nada acerca de los métodos del renacimiento que sean contrarios a la teología, piedad y práctica de la Reforma, al igual que no hubo nada inherente a los métodos del «escolasticismo» (i.e., la práctica académica de la teología) que se opusiera o corrompiera la Reforma.

Publicado originalmente en TheHeidelBlog. Traducido por Romel Quintero.

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El Dr. Clark fue educado en University of Nebraska (BA), Westminster Seminary California (MDiv), y St Anne’s College,Oxford University (DPhil). Fue ministro en la Iglesia Reformada de los Estados Unidos (RCUS) (1988–1998) y ha sido ministro de las Iglesias Reformadas Unidas en América del Norte desde 1998 (URCNA). También ha sido profesor de historia de la iglesia y teología histórica desde 1995 en Wheaton College, Reformed Theological Seminary (Jackson), Concordia University (Irvine), y Westminster Seminary California.

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