Es mejor ser melanchthoniano que luterano

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Por estos días, algunas páginas luteranas de sátira, han compartido publicaciones en las que afirman que los reformados no pueden celebrar la Reforma. Una de ellas, por ejemplo, dice: «A todos los reformados que celebran el domingo de la Reforma, un recordatorio amigable: Lutero no los consideró cristianos. Pero seguro, disfruten su domingo de la Reforma». El argumento es que si Lutero, el «padre» de la Reforma, no consideró cristianos a los reformados, entonces tampoco los consideró como parte de la Reforma, por lo que los reformados no deberían celebrar la Reforma. No voy a enfocarme aquí en si los reformados podemos celebrar la Reforma (lo cual creo que podemos). Más bien, quiero tratar la actitud hostil de estas páginas luteranas y sus seguidores hacia los reformados, y presentar una actitud alternativa que se encuentra dentro de la misma tradición luterana. 

La actitud luterana hacia los reformados

Martín Lutero fue hostil hacia los reformados en el Coloquio de Marburgo (1529). Cuando  Ulrico Zuinglio pidió su amistad, él respondió con un «pide a Dios que seas iluminado». Y cuando Martín Bucero pidió que lo reconociera como hermano, respondió: «Tu espíritu y nuestro espíritu no pueden ir juntos». Posteriormente, Lutero fue menos hostil hacia otro reformado: Juan Calvino. Como señala el historiador Philip Schaff1History of the Christian Church, Volume VIII: Modern Christianity. The Swiss Reformation § 90. Calvin and Melanchthon., Lutero «leyó con gran placer la respuesta de Calvino a Sadoleto (quizá también su Institución), y le envió saludos en Estrasburgo»2En una carta a Bucero el 14 de octubre de 1539. Calvino se refiere a este cumplido en una carta a Farel del 20 de noviembre de 1539. Cf. Philip Schaff.. No obstante, con el tiempo esta actitud hacia Calvino cambió un poco, y lo empezó a ver como «educado, pero fuertemente sospechoso del error de los sacramentarios»3Hans Graß, Die Abendmahlslehre bei Luther und Calvin: Eine Kritische Untersuchung (Gütersloh: Bertelsmann, 1954), 193-194.. En cualquier caso, se puede decir que la actitud de Lutero fue generalmente hostil hacia los reformados.

La actitud melanchthoniana hacia los reformados

Felipe Melanchthon, pupilo de Lutero y su eventual sucesor, hizo, a través de Bucero, una amistad con Juan Calvino en octubre de 1538 (de hecho, Melanchthon puso a Calvino en contacto con Lutero). Dice Philip Schaff que «Melanchthon, con sincera humildad y sin celos, reconocía la superioridad de su joven amigo [Calvino] como teólogo y disciplinario, y lo llamaba enfáticamente ‘el teólogo'». Y sobre la amistad de ambos, añade: «La amistad sincera y perdurable de estos grandes y buenos hombres es extraordinaria y valiosa como un testimonio de que la unión y armonía espiritual pueden coexistir con las diferencias teológicas». Melanchthon vio a Calvino como un compañero en la misma obra de reforma. Con Calvino mantuvo una correspondencia por años, en la que trataron temas comunes de la Reforma (la Cena, la disciplina, la liturgia, la predestinación, etc). Aún más, Melanchthon consideró compañeros de reforma a reformados como Martín Bucero y Johann Pistorius, con quienes representó «el lado de la Reforma» en el Coloquio de Ratisbona (1541). A diferencia de Lutero, como se puede ver, la actitud de Melanchthon hacia los reformados fue pacífica y conciliatoria; es decir, irénica.  

Conclusión

Es justo decir que aquellos, como los mencionados al principio, que tienen una actitud hostil hacia los reformados, siguen muy bien la actitud hostil de Lutero. En este sentido, son buenos «luteranos». Sin embargo, se les invita a imitar la actitud irénica de Melanchthon; es decir, a ser, en este sentido, «melanchthonianos». Esto no significa dejar de ser completamente luteranos. Como se ve en el caso de Melanchthon, se puede ser luterano en los sentidos importantes sin ser luterano en la actitud hostil hacia los reformados. Y, también, se puede ser luterano y celebrar la Reforma con los reformados. 

Estudiante de teología (Universidad Católica de Oriente). Editor de Irenismo Reformado y Agustinismo Protestante. Miembro de la Iglesia Presbiteriana 'Gracia y Verdad' (Medellín, Col).

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