Cómo leer a Tomás de Aquino

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«Arvis Vos, filósofo reformado, demuestra que la mayoría de los autores evangélicos que han criticado a Tomás de Aquino, jamás lo han leído, o lo han leído a través de los lentes interpretativos de otros autores que no tiene ningún aprecio por él» —Cf. Arvin Vos, Aquinas, Calvin, & Contemporary Protestant. Thought: A Critique of Protestant Views on the Thought of Thomas Aquinas (Washington, D. C.: Christian University Press, 1985).

«Hay una distinción entre Tomás y el tomismo posterior, hasta el punto que quienes rechazan a Tomás basados en lecturas ofrecidas por tomistas posteriores (e.g., Cajetan, Maritain) están rechazando un hombre de paja» —Carl Trueman, La Historiografía Revisada de la Ortodoxia Reformada: Algunas implicaciones prácticas.

Guías básicas para leer a Tomás de Aquino

A continuación, voy a dar algunos consejos breves a los lectores principiantes de Tomás de Aquino, los cuales podrían librarlos de cometer errores graves en su interpretación de Tomás. Varios de estos consejos podrían ser aplicados a la lectura de cualquier autor, incluso a la Biblia.

1.- Si quieres buscar un autor que te ayude en tu comprensión de Tomás de Aquino, no debes (en ningún caso) escoger un autor que ve a Tomás de Aquino como un enemigo, o que no está de acuerdo en nada con él. Si quieres comprender bien a Aquino, lo mejor que puedes hacer es leerlo con la ayuda de una persona que está de acuerdo con lo que Tomás dice, y que lo comprende. Si esto no es posible, entonces debes buscar un libro (comentario o introducción) que sea escrito por un autor tomista. Es mejor tomarse el tiempo de comprender a Aquino según sus propios escritos y según aquellos que se adhieren a su pensamiento, antes de comenzar a leer a aquellos que critican su pensamiento. Las dos posiciones (a favor y en contra) son importantes, pero es mejor, para la comprensión del autor en cuestión, comenzar con aquellos que están a favor, que comenzar con aquellos que están en contra.

2.- Aunque seas una persona de una inteligencia excepcional, no debes comenzar a leer a Aquino pensando que vas a comprender fácilmente lo que dice. Si quieres verdaderamente comprender el pensamiento de una persona (sobre todo de un pensador tan importante y matizado como Tomás), entonces debes comenzar la lectura de sus obras con una actitud humilde. Hay que dejar que nos enseñe antes de criticarlo. Es la arrogancia de nuestra generación lo que nos hace pensar que podremos comprender, en una primera lectura superficial, los pensamientos de un gran pensador. Es mejor comenzar con la idea de que Tomás de Aquino es mucho más inteligente que nosotros (después de todo, él es uno de los pensadores más importantes de la historia universal, y yo…). Un cristiano «piadoso» podría decir: «Si, pero él no era un verdadero cristiano, por lo que su inteligencia no vale nada». Pero algunos comentarios no merecen respuesta.

3.- Sería una muy buena idea buscar un libro de definiciones tomistas. Yo podría sugerir, en inglés, el siguiente libro: Bernard J. Wuellner, Summary of Scholastic Principles (Chicago: Loyola University Press, 1956).

4.- No saltes a las conclusiones. Tomás de Aquino va a decir cosas que van a tener un aire extraño, incomprensible, o que podrían (a primera vista) ser espeluznantes. No saltes a las conclusiones. Debes darle el beneficio de la duda. Es decir, en lugar de ir inmediatamente a la conclusión: «está equivocado», comienza con la conclusión: «debo haber entendido mal»; y busca comprender mejor (relee la sección, lee otros escritos de Aquino sobre el mismo tema [él escribió varias veces sobre casi todos los temas], lee comentaristas que hablan de la sección en cuestión, habla con un especialista). Después de haber hecho las búsquedas mencionadas aquí, serás más cuidadoso de hacer un juicio negativo o positivo.

5.- El último consejo es que siempre es bueno —ya sea para la interpretación de Tomás de Aquino u otro autor, o para comprender la historia del desarrollo del pensamiento humano (tanto teológico como filosófico; Aquino fue un teólogo-filósofo)— ver dónde se encuentra Aquino (u otro autor) en la historia. Comprender la historia, así como los términos que son utilizados para nombrar los diferentes periodos de pensamiento y las diferentes escuelas de pensamiento, te ayudará a comprender mejor a Tomás (u otro autor) en su contexto histórico y en el contexto de las escuelas de pensamiento que podrían haberlo influenciado. Solo para dar un ejemplo de cómo se puede caer en un error en la interpretación de un pensador si no se toma en cuenta su contexto en la historia del desarrollo del pensamiento humano: sería un error grave decir que Tomás de Aquino fue un racionalista, o un pensador continental; a pesar de que creía que había en la teología un lugar para el razonamiento (por ejemplo, no podemos interpretar la Biblia sin usar nuestro intelecto), e incluso si vivía en el continente europeo. Generalmente se utiliza el término racionalista para hablar de un filósofo (o un teólogo) que: (1) es/fue influenciado por el pensamiento de René Descartes (1596-1650), y (2) piensa que puede demostrar toda verdad (y comprender las verdades del cristianismo) por la sola razón. Tomás de Aquino para nada creía esto, y es obvio que no fue influenciado por Descartes; así que no se le puede llamar racionalista. En general, cuando se habla de pensadores continentales, se hace referencia a los filósofos europeos que vivieron en la Europa Continental (sobre todo Francia y Alemania) en los siglos XIX y XX. Es evidente, entonces, que Tomás no es un filósofo continental. El punto de todo esto es que se debe saber dónde se sitúa Tomás en la historia del desarrollo del pensamiento humano (tanto teológico como filosófico) si se quiere comprender correctamente su pensamiento.

Tomado del artículo Lire Thomas D’Aquin: Un Guide Pour le Débutant de David Haines. Traducido por Gonzalo David. Editado por Romel Quintero. 

(Ph.D en filosofía, Université Laval) es un teólogo y filósofo entrenado en la tradición tomista reformada. Enseña apologética cristiana y filosofía en varios seminarios canadienses, incluyendo VES, FTE-Acadia y SEMBEQ. Es el fundador de Association Axiome y Christian Philosophy and Apologetics Center. Es también pastor/anciano de Église Évangélique d’Aujourd’hui en Bécancour (Canadá), y es coautor del libro La Ley Natural.

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