La teología natural y la ortodoxia reformada

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El último siglo ha experimentado algo de discusión entre los protestantes en cuanto a la ortodoxia de la teología natural. Algunos pensadores recientes, como Karl Barth y Cornelius Van Til, han negado implícita o explícitamente la teología natural1Cf. Cornelius Van Til, An Introduction to Systematic Theology, vol. 5 de In Defense of the Faith (1974; Phillipsburg, NJ: P & R Publishing Co., 1982), 12, 13, 44, 54, 57, 61, 63, 66, 69, 71, 84, 197. Karl Barth afirmó que «la posibilidad de un conocimiento real por el hombre natural del verdadero Dios, derivado de la creación, es, según Calvino, una posibilidad en principio, pero no en hecho; no es una posibilidad a realizar por nosotros. Podría llamarse una posibilidad objetiva, creada por Dios, pero no una posibilidad subjetiva, abierta al hombre. Entre lo que es posible en principio y lo que es posible en hecho inexorablemente yace la caída. De allí que esta posibilidad pueda ser discutida solo hipotéticamente: si integer stetissetAdam (Inst., I, ii, I). El hombre no solo no tiene en parte esta posibilidad; no la tiene en absoluto» (Karl Barth, NO!, en Natural Theology, ed. John Baillie (Eugene, OR: Wipf & Stock Publishers, 2002), 106. Cf. Ibid., 108.).. En este ensayo deseamos hacer una pregunta muy simple y a la vez importante: ¿Qué lugar tiene la teología natural en la teología protestante ortodoxa? Para responder esta pregunta, primero debemos explicar lo que queremos decir por «teología natural» y por «ortodoxia». Una vez que hayamos explicado estas nociones, intentaremos responder la pregunta propuesta. Comencemos con la cuestión de la ortodoxia. 

Ortodoxia: definiciones y matices 

La palabra ortodoxia viene de dos palabras griegas que significan, respectivamente, «correcto» y «opinión o enseñanza». Como tal, la noción general de ortodoxia puede resumirse de la siguiente manera: Un pensador se considera ortodoxo en cualquier campo de pensamiento cuando posee creencias correctas o verdaderas acerca del objeto estudiado en ese campo de pensamiento. En cuanto a la ortodoxia teológica, Richard Muller dice que «la ortodoxia consiste en la aceptación fiel de los artículos fundamentales y de aquellas doctrinas secundarias que sostienen y aseguran el entendimiento correcto de las doctrinas fundamentales»2Richard A. Muller, Scholasticism and Orthodoxy in the Reformed Tradition: An Attempt at Definition(Grand Rapids, MI: Calvin Theological Seminary, 1995), 21.. En este sentido, un pensador cristiano sería considerado ortodoxo cuando acepta como verdaderas aquellas doctrinas que son verdaderas y enseñadas por el cristianismo verdadero. Cuando se discute de ortodoxia, debemos tener en mente que es posible ser parcialmente ortodoxo. Una persona es parcialmente ortodoxa cuando se adhiere a una porción (mayor o menor) de aquellas doctrinas que son necesarias para la verdadera creencia cristiana, pero niega una porción de esas mismas doctrinas. La pregunta que debemos hacer ahora es: ¿Cómo puede un protestante determinar qué es y qué no es una creencia ortodoxa?   

Los estándares de la ortodoxia protestante 

Proponemos que hay cuatro maneras en que los protestantes pueden discernir la ortodoxia3No debatiremos aquí su relativa importancia.. Estas son: (1) via la interpretación de algunos textos bíblicos, de modo que otras posibles interpretaciones se demuestren falsas o torcidas y una doctrina clara pueda sacarse de los pasajes en cuestión; (2) via la enseñanza unánime de los grandes teólogos acerca de una doctrina, ya sea a lo largo de la historia de la Iglesia o solo desde la Reforma; (3) via las confesiones, los catecismos y credos que representan las afirmaciones doctrinales que son propuestas como ortodoxas por ciertas denominaciones del protestantismo, y (4) via la interpretación clara de algunas verdades naturales, de modo que otras posibles interpretaciones se demuestren falsas, torcidas, incoherentes o erróneas, y de modo que una verdadera conclusión pueda obtenerse de las observaciones en cuestión. Usaremos estos estándares para probar la ortodoxia de la teología natural.  

Probando la ortodoxia de la teología natural 

La teología natural, definida ampliamente, es esa parte de la filosofía que explora lo que el hombre puede conocer sobre Dios desde la naturaleza (Su existencia, naturaleza, etc.), mediante la facultad otorgada de la razón, sin ayuda de una revelación divina escrita de alguna religión y sin presuponer la verdad de cualquier religión. Entonces, ¿puede la teología natural pasar la prueba de la ortodoxia?   

Cuando consultamos las Escrituras, encontramos varios versículos que a lo largo de la historia de la Iglesia han sido entendidos como diciendo que todos los hombres (regenerados y no regenerados) pueden conocer algo de Dios mediante sus observaciones del universo. Entre estos versos están (aunque no se limitan a ellos): Salmos 19:1-5; Hechos 14:16-17 y 17:26-27; y Romanos 1:19-20, y 2:14-15. Juan Calvino, comentando Romanos 1:19-20, dice: «Cuando dice que Dios se los manifestó [su existencia, poder y naturaleza eterna], lo que quiere decir es que el hombre fue creado para este fin: que contemple esta excelente obra, el mundo; que sus ojos le fueron dados a fin de que viendo tan bella imagen sea llevado a conocer al autor mismo que la hizo»4Jean Calvin, Commentaires sur l’épîstre aux Romains, dans Commentaires de Jehan Calvin sur le Nouveau Testament (Paris : Librairie de Ch. Meyrueis et co., 1855), 3:26. La traducción es mía. En francés se lee así: “Quand il dit que Dieu le leur a manifesté : le sens est, que l’homme a esté créé à ceste fin qu’il fust contemplateur de cest excellent ouvrage du monde : que les yeux luy ont esté donnez afin qu’en regardant une si belle image, il soit amené à cognoistre l’autheur mesme qui l’a faite.” También podría consultarse las interpretaciones de cada pensador cristiano desde el principio de la iglesia hasta inicios del siglo XIX. Incluso hoy, Douglas Moo, uno de los interpretes contemporáneos más importantes de Romanos declara claramente, en su comentario (Douglas Moo, The Epistle to the Romans, NICNT (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing, 1996), 96-98.), que Pablo enseña que el hombre no regenerado puede conocer algo de Dios desde la naturaleza.. Así, la teología natural pasa la primera prueba de la ortodoxia (cerca de una interpretación bíblica incuestionable). 

Cuando consultamos las enseñanzas de los grandes teólogos de la Iglesia a lo largo de la historia, descubrimos que ellos casi unánimemente afirman la posibilidad de la teología natural5Apenas en los últimos 200 años  algunos teólogos han empezado a rechazar la teología natural.. De hecho, tantos teólogos cristianos importantes han afirmado la teología natural que sería imposible nombrarlos todos en este breve artículo, aunque podríamos mencionar a Tertuliano6Cf. Tertuliano, Apologeticus, en The Writings of Tertullian, vol. xi of Translations of the Writings of the Fathers, ed. Rev. Alexander Roberts y James Donaldson (Edinburgh: T. & T. Clarke, 1869), 1:86-87. Tertuliano, De Anima, en The Writings of Tertullian, vol. xii de Translations of the Writings of the Fathers, ed. Rev. Alexander Roberts y James Donaldson (Edinburgh: T. & T. Clarke, 1869), 2:412-413. Aunque Tertuliano declara claramente que la mayoría de los hombres mezclan mucho error en su razonamiento hasta hacerlo inútil, aun así, alcanzan el conocimiento de verdades sobre Dios via sus observaciones racionales del universo. Véase también, Everett Ferguson, “Tertullian,” en Early Christian ThinkersThe Lives and Legacies of Twelve Key Figures, ed. Paul Foster (Downer’s Grove, IL: InverVarsity Press, 2010), 89-90. Cf. Justo L. Gonzalez, “Athens and Jerusalem Revisited: Reason and Authority in Tertullian”, Church History 43, no. 1 (Mar. 1974): 18., Gregorio de Nisa 7Gregorio de Nisa, The Great Catechism, en Series 2 de Nicene and Post-Nicene Fathers, ed. Philip Schaff (NY: Christian Literature Publishing Co., 1892), 5:474., Gregorio de Nacianzo8Gregorio de Nacianzo, On Theology, en Five Theological Orations, trad. y ed. Stephen Reynolds (Toronto, ON: Trinity College, 2011), 13-44., Tomás de Aquino9Tomás de Aquino, Summa Theologiae I, q. 1-26., Juan Calvino10Juan Calvino, Institutes of the Christian Religion, trad. Henry Beveridge (2007; repr., Peabody, Mass.: Hendrickson Publishers, 2012), 4-20. Observe, por ejemplo, esta cita de la Institución: «Aquí solamente he querido notar que éste es el camino por donde todos, así fieles como infieles, deben buscar a Dios, a saber, siguiendo las huellas que, así arriba como abajo, nos retratan a lo vivo su imagen» (Ibid., 20)., Francisco Turretini11Francisco Turretini, Institutes of Elentic Theology, trad. George Musgrave Giger, ed. James T Dennison, Jr. (Phillipsburg, NJ: P&R Publishing, 1992-97), 1:6. Turretini, en las primeras páginas de su Institutes of Elenctic Theology, escribe que «los ortodoxos, por el contrario [a diferencia de los herejes socinianos], uniformemente enseñan que hay una teología natural, en parte innata (derivada del libro de la consciencia por medio de nociones comunes [koinas ennoias]), en parte adquirida (extraída del libro de las creaturas discursivamente)» (Ibid.). Luego observa que este conocimiento es obtenido incluso por los hombres caídos y no regenerados (Ibid.). y J. Gresham Machen12J Gresham Machen, The Christian Faith in the Modern World (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing, 1965), 15-17.. Por lo tanto, la teología natural pasa la segunda prueba (con un acuerdo casi unánime entre los teólogos eclesiásticos)13También podríamos considerar los pensamientos de Pedro Mártir Vermigli, Loci Communes, cap.. 2, sección 1, donde dice que Pablo habla sobre aquello que es conocido de Dios, en Romanos 1:19-20 «porque son muchos los misterios divinos que pueden ser alcanzados naturalmente por cualquiera con una capacidad pequeña» (la traducción es mía. Pedro Mártir Vermigli, Loci Communes [Genevae: Petrum Aubertum, 1624], 2.) Benjamin Breckinridge Warfield: “The Idea of Systematic Theology,” en Studies in Theology, vol. 9 of The Works of Benjamin B. Warfield (1932; repr., Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000), 49-87. Benjamin Breckinridge Warfield, “The Task and Method of Systematic Theology,” en Studies in Theology, vol. 9 of The Works of Benjamin B. Warfield (1932; repr., Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000), 91-114. Como también Charles Hodge, Systematic Theology, 3 vols. (1940; repr., Peabody, Mass: Hendrickson Publishers, 2003). Véase especialmente las primeras 30 páginas del volumen 1. Véase también al teólogo bautista y calvinista A. H. Strong, Systematic Theology, 3 vols en 1 (1907; repr., Old Tappan, NJ: Fleming H. Revell Company, 1979). Herman Bavinck, Reformed Dogmatics, Abridged en un volumen, ed. John Bolt (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2011), 159. Supongo que podríamos hacer una lista larga, mencionando teólogos cristianos como Arístides, Anselmo, Boecio, Norman Geisler, R. C. Sproul, C. S. Lewis, etc..   

Cuando pasamos a la tercera prueba de ortodoxia (las confesiones autoritativas y los credos), descubrimos que varias de las confesiones protestantes más importantes también afirman que la teología natural es una parte necesaria de la teología protestante ortodoxa. Los ejemplos incluyen: (1) la Confesión Francesa de Fe, escrita aparentemente por Juan Calvino y aprobada por Teodoro de Beza14Philip Schaff, The Creeds of Christendom (New York: Harper & Brothers, 1877), 3:356.; y (2) la bien conocida y ampliamente aceptada Confesión de Westminster15Otras confesiones protestantes que también afirman explícitamente la teología natural: Confesión Bautista de 1689 (que fue aceptada y promovida por hombres como Charles Haddon Spurgeon y Andrew Gifford, junto con los líderes de las iglesias bautistas reformadas de Londres), la Confesión Belga o Confession de Foi des Églises Chrétiennes Évangéliques de Belgique (que fue aprobada y usada por Teodoro de Beza), la confesión de los valdenses de 1655, la confesión bautista de fe de las iglesias de Amsterdam y una de las primeras confesiones de los bautistas generales de 1651. . Por ejemplo, la Confesión de Westminster declara: «Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios de tal manera que los hombres quedan sin excusa, sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación»16Schaff, CC, 3:599, 600. Esta afirmación es respaldada, como en las otras confesiones, por referencias a Romanos 2:14-15, 1:19-20, Sal. 19:1-3, etc.. En caso de que haya alguna duda sobre el significado de estas confesiones, el Catecismo Mayor de Westminster17Ibid., 3:675. y muchos comentarios de estos documentos confirman este punto18Véase, por ejemplo, John Macpherson, The Westminster Confession of Faith with Introduction and Notes, en HandBooks for Bible Classes, ed. Marcus Dods y Alexander Whyte (Edinburgh: T. & T. Clarke, 1881), 29-30. Según Macpherson, el propósito de la declaración citada de la Confesión de Westminstert es alejar al creyente de dos posiciones no ortodoxas: (1) negar la realidad de la teología natural, y (2) hacer de la teología natural el todo de la revelación cristiana (es decir, que solo la teología natural sea necesaria). Thomas Rigdley, Body of Divinity, ed. John M. Wilson (New York: Robert Carter & Brothers, 1855), 1:9-10.

Pasando a la cuarta y última prueba de ortodoxia (cerca de una interpretación indiscutible del universo creado), descubrimos que algunos de los atributos divinos más importantes (como la simplicidad, inmutabilidad e impasibilidad) son solo conocidos a través de la teología natural, y que solo pueden afirmarse a través de la interacción de la teología bíblica y la teología natural. Al rechazar la teología natural, también debe rechazarse lo que nos permite afirmar estos atributos divinos. Rechace uno de estos atributos, y ya no tiene al Dios del cristianismo tradicional. Como resultado, nuestras observaciones racionales del universo creado son necesarias para la ortodoxia (en relación, al menos, con la teología propia). 

Conclusión 

Nuestra investigación muestra que por la aplicación de estos cuatros estándares protestantes, la teología natural es un elemento necesario para la ortodoxia plena. Aunque afirmar la posibilidad de la teología natural no es necesario para la salvación, es necesario a fin de ser considerado completamente ortodoxo. Hemos visto que la Biblia claramente enseña esta doctrina; que los grandes teólogos de la historia de la iglesia (los anteriores y posteriores a la reforma) claramente enseñan esta doctrina; que los credos y las confesiones más importantes de la iglesia protestante claramente enseñan esta doctrina, y que la doctrina tradicional de Dios la exige. Se sigue de ello que, para ser considerado plenamente ortodoxo, de acuerdo con los estándares protestantes de ortodoxia, se debe afirmar la teología natural. 

Notas: 

[1] Cf. Cornelius Van Til, An Introduction to Systematic Theology, vol. 5 de In Defense of the Faith (1974; Phillipsburg, NJ: P & R Publishing Co., 1982), 12, 13, 44, 54, 57, 61, 63, 66, 69, 71, 84, 197. Karl Barth afirmó que «la posibilidad de un conocimiento real por el hombre natural del verdadero Dios, derivado de la creación, es, según Calvino, una posibilidad en principio, pero no en hecho; no es una posibilidad a realizar por nosotros. Podría llamarse una posibilidad objetiva, creada por Dios, pero no una posibilidad subjetiva, abierta al hombre. Entre lo que es posible en principio y lo que es posible en hecho inexorablemente yace la caída. De allí que esta posibilidad pueda ser discutida solo hipotéticamente: si integer stetissetAdam (Inst., I, ii, I). El hombre no solo no tiene en parte esta posibilidad; no la tiene en absoluto» (Karl Barth, NO!, en Natural Theology, ed. John Baillie (Eugene, OR: Wipf & Stock Publishers, 2002), 106. Cf. Ibid., 108.). 

[2] Richard A. Muller, Scholasticism and Orthodoxy in the Reformed Tradition: An Attempt at Definition(Grand Rapids, MI: Calvin Theological Seminary, 1995), 21. 

[3] No debatiremos aquí su relativa importancia.  

[4] Jean Calvin, Commentaires sur l’épîstre aux Romains, dans Commentaires de Jehan Calvin sur le Nouveau Testament (Paris : Librairie de Ch. Meyrueis et co., 1855), 3:26. La traducción es mía. En francés se lee así: “Quand il dit que Dieu le leur a manifesté : le sens est, que l’homme a esté créé à ceste fin qu’il fust contemplateur de cest excellent ouvrage du monde : que les yeux luy ont esté donnez afin qu’en regardant une si belle image, il soit amené à cognoistre l’autheur mesme qui l’a faite.” También podría consultarse las interpretaciones de cada pensador cristiano desde el principio de la iglesia hasta inicios del siglo XIX. Incluso hoy, Douglas Moo, uno de los interpretes contemporáneos más importantes de Romanos declara claramente, en su comentario (Douglas Moo, The Epistle to the Romans, NICNT (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing, 1996), 96-98.), que Pablo enseña que el hombre no regenerado puede conocer algo de Dios desde la naturaleza.  

[5] Apenas en los últimos 200 años  algunos teólogos han empezado a rechazar la teología natural. 

[6] Cf. Tertuliano, Apologeticus, en The Writings of Tertullian, vol. xi of Translations of the Writings of the Fathers, ed. Rev. Alexander Roberts y James Donaldson (Edinburgh: T. & T. Clarke, 1869), 1:86-87. Tertuliano, De Anima, en The Writings of Tertullian, vol. xii de Translations of the Writings of the Fathers, ed. Rev. Alexander Roberts y James Donaldson (Edinburgh: T. & T. Clarke, 1869), 2:412-413. Aunque Tertuliano declara claramente que la mayoría de los hombres mezclan mucho error en su razonamiento hasta hacerlo inútil, aun así, alcanzan el conocimiento de verdades sobre Dios via sus observaciones racionales del universo. Véase también, Everett Ferguson, “Tertullian,” en Early Christian ThinkersThe Lives and Legacies of Twelve Key Figures, ed. Paul Foster (Downer’s Grove, IL: InverVarsity Press, 2010), 89-90. Cf. Justo L. Gonzalez, “Athens and Jerusalem Revisited: Reason and Authority in Tertullian”, Church History 43, no. 1 (Mar. 1974): 18. 

[7] Gregorio de Nisa, The Great Catechism, en Series 2 de Nicene and Post-Nicene Fathers, ed. Philip Schaff (NY: Christian Literature Publishing Co., 1892), 5:474. 

[8] Gregorio de Nacianzo, On Theology, en Five Theological Orations, trad. y ed. Stephen Reynolds (Toronto, ON: Trinity College, 2011), 13-44. 

[9] Tomás de Aquino, Summa Theologiae I, q. 1-26. 

[10] Juan Calvino, Institutes of the Christian Religion, trad. Henry Beveridge (2007; repr., Peabody, Mass.: Hendrickson Publishers, 2012), 4-20. Observe, por ejemplo, esta cita de la Institución: «Aquí solamente he querido notar que éste es el camino por donde todos, así fieles como infieles, deben buscar a Dios, a saber, siguiendo las huellas que, así arriba como abajo, nos retratan a lo vivo su imagen» (Ibid., 20). 

[11] Francisco Turretini, Institutes of Elentic Theology, trad. George Musgrave Giger, ed. James T Dennison, Jr. (Phillipsburg, NJ: P&R Publishing, 1992-97), 1:6. Turretini, en las primeras páginas de su Institutes of Elenctic Theology, escribe que «los ortodoxos, por el contrario [a diferencia de los herejes socinianos], uniformemente enseñan que hay una teología natural, en parte innata (derivada del libro de la consciencia por medio de nociones comunes [koinas ennoias]), en parte adquirida (extraída del libro de las creaturas discursivamente)» (Ibid.). Luego observa que este conocimiento es obtenido incluso por los hombres caídos y no regenerados (Ibid.). 

[12]. J Gresham Machen, The Christian Faith in the Modern World (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing, 1965), 15-17. 

[13] También podríamos considerar los pensamientos de Pedro Mártir Vermigli, Loci Communes, cap.. 2, sección 1, donde dice que Pablo habla sobre aquello que es conocido de Dios, en Romanos 1:19-20 «porque son muchos los misterios divinos que pueden ser alcanzados naturalmente por cualquiera con una capacidad pequeña» (la traducción es mía. Pedro Mártir Vermigli, Loci Communes [Genevae: Petrum Aubertum, 1624], 2.) Benjamin Breckinridge Warfield: “The Idea of Systematic Theology,” en Studies in Theology, vol. 9 of The Works of Benjamin B. Warfield (1932; repr., Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000), 49-87. Benjamin Breckinridge Warfield, “The Task and Method of Systematic Theology,” en Studies in Theology, vol. 9 of The Works of Benjamin B. Warfield (1932; repr., Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000), 91-114. Como también Charles Hodge, Systematic Theology, 3 vols. (1940; repr., Peabody, Mass: Hendrickson Publishers, 2003). Véase especialmente las primeras 30 páginas del volumen 1. Véase también al teólogo bautista y calvinista A. H. Strong, Systematic Theology, 3 vols en 1 (1907; repr., Old Tappan, NJ: Fleming H. Revell Company, 1979). Herman Bavinck, Reformed Dogmatics, Abridged en un volumen, ed. John Bolt (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2011), 159. Supongo que podríamos hacer una lista larga, mencionando teólogos cristianos como Arístides, Anselmo, Boecio, Norman Geisler, R. C. Sproul, C. S. Lewis, etc. 

[14] Philip Schaff, The Creeds of Christendom (New York: Harper & Brothers, 1877), 3:356. 

[15] Otras confesiones protestantes que también afirman explícitamente la teología natural: Confesión Bautista de 1689 (que fue aceptada y promovida por hombres como Charles Haddon Spurgeon y Andrew Gifford, junto con los líderes de las iglesias bautistas reformadas de Londres), la Confesión Belga o Confession de Foi des Églises Chrétiennes Évangéliques de Belgique (que fue aprobada y usada por Teodoro de Beza), la confesión de los valdenses de 1655, la confesión bautista de fe de las iglesias de Amsterdam y una de las primeras confesiones de los bautistas generales de 1651.  

[16] Schaff, CC, 3:599, 600. Esta afirmación es respaldada, como en las otras confesiones, por referencias a Romanos 2:14-15, 1:19-20, Sal. 19:1-3, etc. 

[17] Ibid., 3:675. 

[18] Véase, por ejemplo, John Macpherson, The Westminster Confession of Faith with Introduction and Notes, en HandBooks for Bible Classes, ed. Marcus Dods y Alexander Whyte (Edinburgh: T. & T. Clarke, 1881), 29-30. Según Macpherson, el propósito de la declaración citada de la Confesión de Westminstert es alejar al creyente de dos posiciones no ortodoxas: (1) negar la realidad de la teología natural, y (2) hacer de la teología natural el todo de la revelación cristiana (es decir, que solo la teología natural sea necesaria). Thomas Rigdley, Body of Divinity, ed. John M. Wilson (New York: Robert Carter & Brothers, 1855), 1:9-10. 

(Ph.D en filosofía, Université Laval) es un teólogo y filósofo entrenado en la tradición tomista reformada. Enseña apologética cristiana y filosofía en varios seminarios canadienses, incluyendo VES, FTE-Acadia y SEMBEQ. Es el fundador de Association Axiome y Christian Philosophy and Apologetics Center. Es también pastor/anciano de Église Évangélique d’Aujourd’hui en Bécancour (Canadá), y es coautor del libro La Ley Natural.
1 Response
  1. […] La confesion bautista de fe de 1689 reconoce la idea de que hay doctrinas fundamentales y no fundamentales en el capitulo 26.2: “Todas las personas en todo el mundo que profesan la fe del evangelio y obediencia a Dios por Cristo conforme al mismo, que no destruyan su propia profesión mediante errores fundamentales o conductas impías, son y pueden ser llamados santos visibles;1 y de tales personas todas las congregaciones locales deben estar compuestas.2” 1 1 Co. 1:2; Ro. 1:7, 8; Hch. 11:26; Mt. 16:18; 28:15–20; 1 Co. 5:1–9 2 Mt. 18:15–20; Hch. 2:37–42; 4:4; Ro. 1:7; 1 Co. 5:1–9 Lo cual hoy más recurrentemente se conoce como doctrinas primarias y secundarias. La nomenclatura de este triaje teológico es para poder identificar en qué nivel de unidad nos encontramos con otros y para poder ayudar a otros partiendo de lo que tenemos en común hasta llegar la unidad de la fe (Efesios 4:13). Las doctrinas primarias o fundamentales son generalmente reconocidas como aquellas presentes en los 4 credos ecuménicos o católicos (Credo Apostólico, Niceno-constatinapolitano, Calcedonio y Atanasio). Las doctrinas secundarias son generalmente reconocidas como aquellos desarrollos doctrinales particulares a cada tradición cristiana (no de los que se auto denominen cristianos sino de aquellos que consciente o inconscientemente permanezcan dentro de los paramentos doctrinales de los credos señalados). Las doctrinas terciarias son generalmente reconocidas como aquellas que corresponden al desarrollo interior de una misma tradición sin dar razón a división (ejem. Supra lapsarianismo e infralapsarianismo, el método apologético…) Para ver un caso de estudio sobre el tema vea aquí. […]

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