El coloquio de Marburgo: introducción

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El coloquio de Marburgo (1529) fue un momento fundamental en la Reforma temprana. Fue una asamblea convocada por Felipe de Hesse, uno de los primeros líderes políticos en apoyar la Reforma. También se produjo en un momento crucial en el desarrollo del movimiento: Wittenberg estaba ya bien establecida bajo el liderazgo no solo de Martín Lutero, sino también del joven humanista Felipe Melanchthon. La Reforma suiza también se extendía bajo el liderazgo de los reformadores Ulrico Zuinglio (Zurich) y Johannes Oecolampadius (Basel).

Finalmente, un tercer movimiento también estaba emergiendo en el sur de Alemania, localizado entre los luteranos y los suizos no solo geográficamente sino también teológicamente. La ciudad de Estrasburgo fue el centro de la reforma en el sur de Alemania, que era encabezada por cuatro ministros de Estrasburgo, incluidos Martín Bucero (en ese entonces no tan famoso) y Wolfgang Capito (visto como uno de los más grandes reformadores de Estrasburgo en ese tiempo).

La asamblea fue convocada para abordar dos problemas que, desde otra perspectiva, para Felipe eran el mismo problema:

  • En primer lugar, la Reforma aún estaba posicionada precariamente como un movimiento de reforma en Alemania. El sacro emperador romano Carlos V no era amigo del movimiento y solo lo toleró por necesidad debido a sus guerras constantes y costosas con Francia y los otomanos. Pero se cree que de haber Carlos enfocado su atención en los “evangélicos” (como eran llamados) hubiese aplastado el movimiento antes de que pudiera crecer más.
  • En segundo lugar, aunque de solo una década, el movimiento ya parecía ser divisor debido a la relación fragmentada entre los líderes principales de los movimientos luteranos y suizos: Lutero y Zuinglio. Sus diferencias eran tanto personales (Zuinglio se encrespaba al escuchar que Lutero fue el originador del movimiento de reforma) como teológicas, ya que los dos llegaron a dos perspectivas diferentes sobre la Eucaristía, aunque la perspectiva de Zuinglio es ampliamente malinterpretada y mal representada incluso hoy.

El coloquio de Marburgo tenía el propósito de establecer un frente unido para oponerse a Carlos V en el caso de que fuese necesario y para posiblemente llegar a algún acuerdo (o al menos a algún entendimiento) en la cuestión de la presencia eucarística.

¿Quién fue al Coloquio?

Además de 60 invitados y algunos líderes políticos, el coloquio consistió principalmente de diez líderes diferentes del movimiento de reforma:

  • Martín Lutero
  • Justus Jonas (un reformador de Wittenberg que fue amigo cercano de Lutero, y que un día predicaría un sermón en el funeral de Lutero luego de estar con él en su lecho de muerte)
  • Felipe Melanchthon
  • Andreas Osiander (un reformador luterano de Nuremberg)
  • Stephan Agricola (un reformador luterano residenciado en Augsburgo)
  • Johannes Brenz (un reformador luterano residenciado en Heidelberg que tenía una relación particularmente malhumorada con Bucero)
  • Johannes Oecolampadius
  • Ulrico Zuinglio
  • Martín Bucero
  • Caspar Hedio (un reformador de Estrasburgo que vino con Bucero)

Dicho esto, hubo cinco hombres que tomaron el rol principal en el coloquio: Lutero, Melanchthon, Zuinglio, Oecolampadius y Bucero. Buena parte de la negociación ocurriría con Lutero y Oecolampadius (visto como el luterano más caritativo, equilibrado y pacífico) y Bucero yendo de acá para allá entre los dos.

Marburgo es también el único momento en que Zuinglio y Lutero se vieron, ya que Zuinglio moriría solo dos años después. Dicho esto, Lutero, Melanchthon y Bucero tenían una relación más firme. La relación de Lutero y Melanchthon es obvia, ya que los dos trabajaron juntos en Wittenberg por muchos años. Bucero y Lutero se habían conocido en la disputa de Heidelberg en 1518 donde Bucero, entonces un monje dominico, vio por primera vez a Lutero y fue inmediatamente tomado por él. Tuvieron una relación epistolar muy larga, aunque llamarlo una amistad sería ir muy lejos, ya que Lutero, particularmente después de Marburgo, vio a Bucero como nada más que un “charlatán”. Bucero y Melanchthon, sin sorpresa alguna, disfrutaron una amistad epistolar más cordial y trabajaron juntos en la Dieta de Ratisbona en 1541 en búsqueda de una unión de los cristianos germánicos con los luteranos, alemanes del sur y católicos romanos más evangélicos.

¿Qué logró Marburgo?

El coloquio terminó con una declaración de 15 artículos  sobre las creencias de todo el movimiento de reforma: luteranos, reformados y alemanes del sur. Dicho esto, el coloquio fracasó en producir una confesión compartida por los tres movimientos. Más bien, llevó a tres documentos confesionales separados de las tres distintas escuelas representadas, siendo el documento más famoso la Confesión de Augsburgo de 1530.

Dicho esto, decir que el destino de la Reforma de existir como movimientos separados y diversos fue establecido en Marburgo es exagerar masivamente lo que realmente ocurrió allí. Al final de la asamblea, era claro que Lutero  veía básicamente como herejes no solo a Zuinglio y Oecolampadius, sino también a Bucero y Hedio, y esto por el rechazo de estos de la presencia física de Cristo en la Eucaristía.

Sin embargo, Melanchthon era más amigable con los reformados y alemanes sureños, por lo que la mayoría de los partidos salieron de la asamblea sospechando que Lutero era el único obstáculo insuperable para la unión. Aunque hoy vemos hacia atrás y nos damos cuenta de que Zuinglio y Oecolampadius estarían muertos dos años después, mientras que Lutero sobreviviría otros 17 años, eso obviamente no era conocido en aquel momento.

Así que para los asistentes Marburgo no era un fracaso final y conclusivo. Fue una decepción y, cuando se suman las muertes de Zuinglio y Oecolampadius dos años después, esto tendría un efecto psicológico devastador en muchos de los líderes del joven movimiento y especialmente en Bucero. Pero las esperanzas de unión continuarían por décadas y realmente solo fueron finalmente acabadas en el posterior siglo dieciséis durante la controversia intraluterana entre los filipistas y los gnesio-luteranos.

Las próximas entradas

En las próximas instancias resumiremos los eventos de cada día en Marburgo. Nuestra esperanza para la serie es que dé a nuestros lectores un mejor entendimiento de cómo se desarrolló el debate y cómo las personalidades de diferentes líderes influencian eventos en la historia de la iglesia.  Puede ser fácil, una vez que una figura histórica ha estado muerta por mucho tiempo, que las grandes figuras desarrollen una reputación de vitral y aureola entre los cristianos. Perdemos un sentido de la personalidad, fuerza y debilidad del líder, ya que existe principalmente como un tipo de proyección personalizada de nuestros ideales abstractos.

Pero no es así como funciona la historia de la iglesia. Los líderes del pasado, como nuestros líderes hoy, son seres humanos pecaminosos con grandes talentos y grandes fallas. Para el final de esta serie, esperamos que los lectores tengan un mejor sentido de quiénes realmente fueron los reformadores y de cómo lucía en su infancia el movimiento que luego se convertiría en la Reforma.

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*Este artículo fue publicado originalmente en The Davenant Institute.

Traducción: Romel Quintero.

Ser irénico es ser completamente bíblico y evangélico en teología, rigurosamente perenne en filosofía, católico en alcance y pacífico en espíritu.

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